Cada mañana

La presión en el pecho ha aumentado hoy.
Falta el aire en los pulmones y el camino se hace más fatigado. Resuena en mis oídos la respiración forzada, mientras ando despacio por una calle desolada por el confinamiento.
Dos esquinas he doblado para llegar a casa. Parece ahora más lejos esta caminata, mientras llegó sudando a la cancela de la valla. Una vez más no encuentro las llaves donde estaban.
Mi pequeña se va a enfadar si pulso el timbre de la entrada. Rebusco de nuevo en los bolsillos hasta encontrarla, por fin.

Vaya caminata. Apenas doscientos pasos, 185 metros de nada, que me parecieron el Himalaya.

Espero que pronto liberen la puerta hacia la playa, para retomar esa ruta diaria que me alimenta el alma. 

Hasta entonces imagino volar por encima de la arboleda y de las casas, hasta llegar con cielo abierto hacia la puerta de tu casa. Posarme allí delante a esperar que tú salgas, y nos demos un paseo despacio, por la estrecha vereda que nos lleva a la cañada. Sentarnos en el borde y ver las ovejas como pastan. Y el trabajo increíble de los perros que las guardan. 

No hay silencio allí, en la vaguada, cerca de la charca. El viento suave, el agua, los pastores, los perros, la valla, el cencerro, … todo empata, y llega amortiguada como una canción de fondo de esta semana. 

Soleada y fresca. Es primavera aún, los olores la delatan. Y yo sigo soñando cada mañana.

Doblando curvas

De cuando empiezas a delegar, en general, no a nadie en particular, en la gente, todo lo que concierne a la política y sociedad, las reuniones de escalera, la peña y la hermandad.
Solo te reservas el círculo más cercano: que comer, cuando dormir, que hacer, y si va a llover o hace sol, por preguntar.
Si te duele todo a pesar de que el esfuerzo más grande que has hecho ha sido levantarte de la cama.
Entonces debes pensar seriamente que quizás el futuro te importa una mi… Y que tú vida ha “doblado la curva”, y con suerte no hayas entrado en una rotonda de la que no sepas ya salir.
Has reducido drásticamente el número de amigos, incluso de Facebook. Y de las llamadas de teléfono, que se han convertido en molestas, solo te quedan las imprescindibles. La familia.
Te acostumbraste a estar en casa sin hablar. Y tus pensamientos suelen ser o profundos, o ningunos. 
Recuperas colecciones antiguas, retomas lecturas aparcadas hace tiempo, ordenas todas las fotos del cajón, … son otros síntomas de “lo tuyo”.
Recuerdas deportes, la moda, ecos de sociedad o espectáculos como algo histórico, lejano.
Sueñas con volar, hablar debajo del agua, o  viajar a Roma.
Has perdido el apetito, mientras sin parar te atiborras a todas horas de snacks y chuches.
Violentamente enfadado, a veces sensible, indolente, trasnochado, blanquecino, entumecido, ….aburrido.

Confirmado: llevas más de treinta días confinado, y aún no te han dicho hasta cuando.
¡Cabrones!
Si no fuera porque somos héroes anónimos…

Al final, contigo

Inició un camino oscuro y frío 
hacia donde nadie fue jamás 
alejándose de ti, 
de tu calor y tu amor.

Y ese sendero incierto 
es el que debo recorrer 
en medio de recodos 
llenos de peligros enormes.

De fuerzas que me invitan
a abandonar todo lo que quiero, 
a dejarme caer los brazos, 
a rendirme sin condiciones. 

El abismo está ahí mismo. 
A solo un paso dispuesto 
para elegir ese salto 
que promete liberarme.

Nunca fui cobarde así, 
pero en este momento, 
rodeado de tanto rechazo
¡Que sentido tiene resistir! 

Se que debo seguir.  
Una sola llamada 
inclinará el sentido de mi marcha, 
aferrado a ti y a la vida. 

Liberado de esta lucha.  
Cayendo al abismo.  
En cualquier caso, 
el fin. 

Y gritó en silencio 
hasta dolerme el alma. 
Resisto con fuerza, 
teniendo la duda en calma. 

Todo terminará en este camino.  
Todo dejará de doler en este tramo. 
Y será el colmo de mis ruegos. 
Contigo o nada, amor. 

En ese banco vacío 
del paseo desierto 
amanecido, 
la cita finalizó.

Buscándote

Interminable mi amor. 
Vacío todo sin ti. 
Es imposible vivir 
si no estoy frente a tus ojos. 

A veces siento latir 
despacio mi corazón. 
Y creo que voy a morir. 
Morir de amor. 

Solo si estás junto a mi 
tiene sentido la voz 
que me suena dentro 
diciéndonos que terminó. 

Buscándote 
en el infinito final 
del horizonte del mar 
que tengo hoy frente a mi. 

Vida a un paso

A un paso de vivir. 
A un paso de morir. 
A un paso de no se. 

A un paso de saltar. 
A un paso de subir. 
A un paso de llegar. 

A un paso nada mas. 

El amor es la fuerza  
que une personas distintas. 
Es la magia que hace 
desaparecer el miedo. 
Es la fuerza que mantiene 
alejadas a las estrellas, 
y mueve el agua del mar 
en olas hacia la playa, 
y las devuelve otra vez al mar. 

Sin amor estás a un paso. 

A un paso de parar. 
A un paso de perder. 
A un paso de volver. 
A un paso de ti. 

Amapolas

Si solo quieres llorar,  
mira ese campo de amapolas,  
mira la abejas volar.  
Quédate mudo y respira.  
Al lado verás reír  
un millón de margaritas.  
El sol de frente te llevará  
calor a tus mejillas.  
La Primavera llegó.  
Mi mano abierta te espera.  
Y mi corazón abierto  
... te espera,  
... te espera, 
... te espera.  
Amor 

Paraíso

¿Porque, si creo estar haciendo lo correcto, no me siento bien, ni contento, ni satisfecho?
Es porque te perdí.
Ahora es para siempre. Parece que no hay vuelta atrás.
Esto me da miedo y provoca ansiedad.
Nadie se va del paraíso a buscar aventura por un camino incierto.
No es cobardía. Es un impulso irracional, un instinto que te dicta que debes considerar la duda razonable.
Determinado a iniciar este camino, aún miró de reojo por si te veo correr hacia aquí.
No te miento si te digo que este camino no sería igual contigo aquí.
Y es que quizás el paraíso del que me alejo hoy eres TÚ.

… ese sendero

No supimos el porqué  
nos encontramos al paso  
en direcciones opuestas  
por un sendero tan largo 

Nos miramos de frente  
Decidimos intentarlo 
Fue una idea absurda  
un completo fracaso 

Fue intenso y corto 
Fue verdadero, un sueño  
sacado de un cuento  
en un bosque fantástico  

Es un todo o nada  
No podemos explicarlo  
Nunca funcionó a medias  
Así es mejor terminarlo  

No siento una parte de mi  
Creo que murió al dejarlo  
Un parte del corazón paró  
Mil veces intenté reanimarlo  

Se que fue casualidad  
haberte encontrado  
en esa encrucijada de vértigo  
fundidos en un abrazo 

Adiós mi amor de cuento  
Mi amor dulce y salado  
Será extraño no volver  
a ese sendero, ya lejano.

Juramento

Por todas las veces que amé 
a corazón despierto. 
Despachando amor 
y recibiendo todo, o nada.

Por todas las veces que no. 
Que renuncié llorando, 
y, de todas las maneras, 
fue lo mejor para los dos. 

Por la infinidad de veces 
que se me escapó, 
que no reparé. 
Y seguí mi camino, incansable. 

Os juro por mi conciencia, 
que sin amor 
no hay existencia. 
Que se vive muriendo de amor. 

Sentenciado por la flor 
que desojando pétalos 
despejaba dudas. 
Y decidió esperar el último beso.

Anhelo con devoción 
encontrarlo nuevamente, 
contenida la respiración, 
antes que llegue la muerte. 

Niégame un beso. 
Porque siempre de eso 
se nos va la vida. 
Y te queda solo amor. ... y soledad