FELICIDAD

La felicidad no es un estado de ánimo, ni siquiera una situación vital.
Puedes encontrarte con ella, descubrirla. Pero será un instante necesariamente fugaz.

La «otra’ FELICIDAD, la duradera, se crea. Se siembra, se riega, se cuida, se mima y se ama.
Puedes descubrirla en alguien especial, en su mirada. En una puesta de sol, un amanecer, en la luna reflejada sobre el mar. En los amigos verdaderos, en tu familia refugio, que siempre está. En la alegría. En la armonía y la paz.
Y hacerla parte de tus creencias.

También se destruye. Y se pierde.

Y es un horror, porque cuesta mucho encontrarla.

Os deseo toda la FELICIDAD.

Perdone que les escriba.

VACÍO

Cuando se apaga toda la luz, cuando el único color es negro,
te invade un vacío gigante sin limites y lleno de ruido.
Nada te consuela de ese miedo,
Nada te aparta de ese abismo
Todo te rodea oscuro e incierto.
Tú olor me da alegría y esperanza
Cualquier sonido, aunque débil, te llena algo ese espacio vano
Sientes frío, o calor, como si no existiera otra cosa en este momento
Divagas por el pasado a toda velocidad, intentando recuperar imágenes y colores. Amaneceres perdidos. Sonrisas que colmaron . Y ahora han desaparecido.

Paralizado
Quieto
Sin ningún movimiento
Sin equilibrio
Inseguro
Antesala del fin
Sin horizonte abierto Infinito el espacio

NO QUIERO

No quiero viajar sólo. 
No quiero dormir lejos.
No quiero vivir sin tí.

No quiero invadir tu espacio,
retorcer tu voluntad.
No quiero violentar tu calma.

No quiero perder tu rastro.
No quiero olvidar tu figura.
No quiero extrañar tu abrazo.

No puedo respirar otro aire.
No puedo escuchar otro latido.
No quiero terminar aquí.

Resolver las dudas,
recuperar el respeto, la confianza.
Descubrir que juntos estamos mejor.

Enviemos la señal,
recorramos en breve el espacio que nos separa.
Unamos el futuro juntos.

Y si decides alejarte,
dar por terminado este viaje,
que sepas que nada, nada de esto fue un error.

Si tuviera

Si tuviera tiempo iríamos a abrazarnos a cualquier sendero. Y en el rellano junto a las vías del tren nos miraríamos al abismo profundo hasta el fondo de nuestros sentimientos.


Si tuviéramos frío calentariamos la noche con el fuego de las miradas en penumbras, mientras las manos entrelazadas nos servirían de ancla para no perdernos en el cielo, sin parar de soñar.


Si tuviéramos miedo cantaríamos con entusiasmo las notas conocidas de nuestras canciones preferidas, con la sonrisa puesta de par en par, dejándonos llevar entre saltos, giros y requiebros.


Si tuviéramos hambre nos comeríamos a bocados grandes y pequeños, recorriendonos la piel de forma interminable, sin prisas, perdido el sentido del tiempo.


Si tuviéra vida te la regalaría sin dudarlo. Donde tú fueras, iría siempre a tu lado, en un viaje de fantasía, con la curiosidad intacta, el apetito desatado, el paladar preparado para respirar tu alegría.

Maldito año pasado

Los tiempos pasados fueron mejor.
Lleno de despedidas para siempre.
Lleno de tristezas, de manos tendidas, y perdidas.
De encuentros también.

Aprovechate del presente, que todo puede empeorar.
Sólo se acerca el final,
y se abre la luz del amanecer del nuevo año a estrenar.

El fin de esta parte de tu historia
no tiene importancia.
Es el principio de la nueva historia.
Aún te quedan cosas por hacer,
cosas por aprender.
Disfruta, mejora, se feliz.

Bendito año nuevo.

Dependiendo

Abrazado a ti cada noche.
Si así comenzamos, ahora aferro con fuerza tu mano tendida.
Pendiente del mínimo gesto, de la necesidad de dar mi alma en cada instante.
De no invadir tu aura brillante, de agrandar el espacio al que viajar soñando volar.
Trampolín donde saltar tan alto que veas las estrellas de cerca, y envíes besos cargados de amor.
Espejo donde mires de cerca, con nitidez, heridas, cicatrices, y la realidad de lo que eres capaz de alcanzar.
Sin adularte. Pero valorando la ingente bondad que posees.
Y nunca agotar el caudal de ilusión y la locura de regalar tu manera de ser a los demás.

Demasiado

Demasiado tiempo en guardia, 
en alerta extendida.
Demasiado a la defensiva,
que cuando tocó ser feliz
no puedes.

Demasiado mayo,
demasiadas flores,
que ni siquiera los colores
radiantes, fuiste capaz de ver.

Y ahora, al amanecer,
llegaron lágrimas de pena,
admites tu última condena,
que rompe tu felicidad, otra vez.

Demasiado Cádiz,
bullicioso, callejero.
Demasiada gente sin alma,
para recuperar una calma
que te niega tu memoria.

Y, a pesar de las ganas,
de los esfuerzos y los miedos,
tu destino te hizo un quiebro,
y tienes que volver
a borrar y empezar.

Que la vida es un tango
que aquí cantan por bulerías.
¡Menuda suerte la mía!
Entre la Viña y el Mentidero,
Llorando me voy de aquí.

Esto es esta locura
que sólo la cura
el amor por tí.