Despedida

Ese momento 
solo mío, solo tuyo 
Escucho latir el corazón 
Y el silencio. 

Dolor de entrañas 
que no comparto 
con nadie

Angustia final 
que encierro 
solo para mi. 

El aire 
me da la vida 
y viene escaso

Me despide 
Un suspiro 
sin réplica. 

Un beso frio
y la mirada 
ciega. 

La vida y la lluvia 
no para por nadie 
la luz de la luna 
vino a alumbrarte. 

Amanece suave 
el cielo encendido. 
Comienza otro día. 
No debes pararte. 

No debes pararte. 
No debes pararte. 
No mires atrás. 
No voy a olvidarte. 

Tesoro ganado, 
déjalo en el camino, 
nada vale ahora. 
Solo haberte querido. 

Solo haberte querido, 
haberte tenido, 
haberte sentido, 
Amor.

Corazón mutilado

Una parte de mi 
llega mutilado. 
El paso de la vida 
te va dejando heridas, 
recuerdos imborrables, 
señales de la dicha 
también. 

Y ahora es imposible 
disimular las cicatrices 
que adornan tu cara 
y tú espalda vencida. 
Esperas mantener 
la ilusión intacta 
aún. 

¿Que cielo cubierto 
esperando la lluvia?
¿Que amanecer radiante 
abriendo el día 
de par en par, 
indicando el camino 
siempre?

¿Que fuego encendido 
en la noche, 
a su cálida compañía, 
atrae un abrazo perdido, 
dejando a un lado las dudas 
a lo desconocido 
ahora?

Tan solo tú mano 
extendida hacia mi, 
asaltando mi vergüenza, 
me decide a tu encuentro, 
sin más argumento 
que la sonrisa 
cierta.

Sin más equipaje 
que la experiencia, 
con todas las ganas 
de hacerte feliz; 
en compañía sintiendo, 
en confianza 
vivir.

Amor 
Corazón mutilado 
Mirar
a los ojos
transparente 
Soñar 
Reír 

SACO ROTO

SOY 
EL SACO 
ROTO

Descarga en mi 
lo que te estorba, 
lo que te incomoda, 
lo que odias. 

Deja aquí dentro 
lo que quieras 
para reciclar 
y para dar candela 

Pero no dejes 
en mi la porquería 
Esa, directamente, 
a la esquina del bidón.

Sácate en mi 
tú rabia 
y tú desprecio. 

Yo pondré gustoso 
la oreja
 la atención y el cariño

Será de madre 
La paz, 
la armonía y la calma 
que te ganaste conmigo

Déjame ser
tu SACO ROTO, 
tu amigo.

Antonímia

Lo malo viene solo 
Lo bueno hay que buscarlo 

Lo malo es inevitable 
Lo bueno imprescindible 

Lo malo es superable 
Lo bueno es extraordinario 

Lo malo es duradero 
Lo bueno siempre es breve 

Lo malo se olvida 
Lo bueno se recuerda 

Lo malo es que tarde 
en llegar lo bueno
Lo bueno es intentar no rendirte 
y alcanzar tu sueño

Lo malo es que la vida dure tan poco, en cualquier caso.
Lo bueno es que el final sea inesperado y te encuentre de camino, haciendo, soñando.

Hay que estar tranquilos
Yo ahora deseo ver el final 
pero no quedarme inmóvil a esperarlo.

A media noche

Sonó un golpe seco en mi ventana. Como si fuera un disparo a media noche casi, un estallido que me saco de la cama.
Nadie en la calle.
Aparté la cortina para echar una mirada.
Parecía una noche fantasma, especialmente solitaria.
Al abrir el postigo no vi nada. Solo el resto de cristales rotos en el alféizar de la ventana.
La luna llena. La fría brisa me hizo temblar un instante. Me abracé los hombros, y volví adentro, a la cama.
Los ojos abiertos de par en par. Escudriñando en la penumbra, como método para rebuscar en mi cabeza un motivo, una razón lógica para el suceso. La jornada intensa pasada, la ausencia casi de huéspedes al otro lado de la tapia, los recuerdos del Cerro, en La Habana, … Y no encontraba nada.
Solo que, en esa elucubración, se me pasó la noche enredada.
Y amaneciendo, me rendí al cansancio, cerrando, por fin, los ojos al alba.
Corto descanso. Otro día empezaba.

Túnel

Entrando en el túnel oscuro, bajo tierra, sin la luz del día, deprisa me acercas a casa, y tiembla la vía a tu paso veloz imparable. 
Recibo una llamada. Una aviso muy débil de auxilio, que me alcanzó de lleno.
A causa de lo espiritual y de un sendero, retorcido pero corto, para abandonar lo antiguo y purificar lo nuevo.
Peligroso en la medida que hace daño a la salud precaria. Sin alimento, ni resguardo, ni sosiego, es difícil depositar la confianza en esto.
Y proponer la ruptura de un equilibrio escaso, me hace pensar en la dificultad de recuperar las pequeñas conquistas alcanzadas.
Ese es el límite del respeto.
No tengo miedo al espíritu. Me dan más miedo las personas.
Ser atrevido inquieta cuando juegas con la vida ajena.
El propósito que tanto buscaba lo tenía al lado. A su encuentro voy calmado, abierto al conocimiento, con la atención puesta en lo que me interesa, a escuchar tranquilo, y a ayudar de cerca.

Días de sol y agua

Días de sol y agua. 
Primavera que comienza 
encerrados de lujo. 
Esta casa es tu mundo 
mas cercano. 

Y mi mano vacía, 
echa de menos tu mano, 
tus caricias suaves. 
Y tu sonrisa. 

Tú paciencia infinita 
en un tiempo infinito, 
varado a la orilla 
de tu regazo. 

Todo lo daría 
por tenerte de nuevo, 
aquí a mi lado. 

Estrechar contra mi pecho tu pecho, 
golpeando el corazón agitado, 
en un abrazo.