Opinión.- De baile de máscaras

Llevamos casi dos años y medio metidos en danza usando una prenda antes exclusiva del entorno clínico. 

Y el caso es que, además de que quizás proteja del intercambio de virus y aire aspirado, tiene también efectos secundarios. Con ella puesta no escuchas bien, no entiendes lo que te hablan, no sabes distinguir entre broma o en serio, y a veces ni si quieras ves con claridad. Es sorprendente como un trozo pequeño tapándote la boca afecta en realidad al oído, la vista, la comprensión y las relaciones entre personas. 

Antes esporádica, de usar y tirar, la hemos convertido en una más de uso diario continuo. Claro que hay quien se declara en rebeldía y no la utiliza ni cuando debe. Lo curioso es que algunos de ellos, ahora que nos dan permiso para salir sin ponerla, van y se la ponen. Habrá que concluir que lo definitivo de estos seres es tan solo la soberbia rebeldía. 

Montados en este tobogán de sube y baja durante tantos meses, atada tu libertad de una mano, restringida la movilidad cuando más acostumbrados estábamos a ser viajeros, en el siglo de la des_inhibición y la des_vergüenza repartiendo besos y abrazos sin recato, cultivando el mestizaje y ampliando el conocimiento, esta enfermedad pandémica nos ha cortado el “rollo” con una nueva lección de humildad. 

Ahora que todo va cada vez más rápido, parece que la naturaleza, que impone su cadencia y sus tiempos, nos corrige decidida con crueldad. 

Es increíble la capacidad que tenemos de aprender y progresar. Somos evolución. Pero si rompemos las reglas de equilibrio natural y no respetamos nada jugando a ser “Dios nivel superior”, el universo nos avisa, y debemos escucharlo. 

Porque me gustaría quitarme la máscara y seguir el baile, que con ella puesta somos más sordos, más ciegos y más tontos de lo que parecemos al natural. 

Respeto y humildad. 

Y a bailar, que es carnaval.

Perdone que les escriba. 

Cristales de tiempo

Foto superior: El chip Google Sycamore utilizado en la creación de un cristal de tiempo. (Crédito de la imagen: Google Quantum AI)

Un nuevo estado de la materia, que viene a unirse a los cuatros conocidos, sólido, líquido, gaseoso y plasmático, y viene a ser como una máquina de movimiento perpetuo que no consume energía ni la transforma.

Un chip de ordenador cuántico que es capaz de procesar en apenas tres minutos y medio lo que un superordenador megarapidisimo tardaría 10.000 años. Y que sea propiedad de Google Quantum AI. …

A mi admiración absoluta por estos logros (aun me tienen con la boca abierta y cara de bobo) le sigue la confirmación de mis últimas sospechas: la realidad de que mi tiempo ha pasado. Ya no me pertenece el futuro. Tan solo recuerdos y viviendo un presente efímero. 
No se me cierra la boca. 

Solo espero que, como definió mi hijo Carlos en su memorando de empresa, ”importan las personas”, siga como principio inmutable.

Que así sea.

Cuando

Cuando perdí tu cara, y he de cerrar los ojos para verte.
Cuando se del día en que vivo por la posición de la píldora en el blister.
Cuando ya nada me detiene el despropósito en el que he convertido cada paso de cada día.
Cuando todo me huele a pasado, dejando un rastro de flor antigua y querida. 
Cuando miro con compasión y destemplanza las decisiones aventuradas de los peques de casa.

No será verdad, pero entiendo que mi tiempo se pasó, que elegantemente debo apartarme, hacerme invisible y no convertirme en lastre. 
¡Que rápido se pasó todo!
Fue intenso y feliz. 
Y ahora incierto y también rápido (espero) 
Contemplo amanecer. 

A propósito del género

Lo juro.
No he seguido la “docuserie” de #RocioVerdad12 de _o _sobre Rocio Carrasco y su verdad, todo en relación al maltrato y violencia de género. 
No opino de este caso concreto, ni valoro la veracidad e integridad, ni las presunciones de inocencia o responsabilidades de ese caso.
(Me repugna en exceso cualquier caso de violencia, sometimiento, intimidación o discriminación infringido a cualquier persona, y especialmente el daño a la infancia)

Y, a pesar de la cercanía familiar y cariñosa a una persona que participó en la docuserie, leo extrañado que “el feminismo salva vidas”, “si todas las mujeres nos apoyáramos unas a otras seríamos imparables”. 
Siento estar muy muy lejos de estos argumentos. No de ahora, desde siempre. 
Importan las personas. Lo que más. Solo importan las personas.  

Las personas educadas libremente, con independencia y autonomía, agrupadas o individualmente, son capaces de cambiar las cosas por difíciles o imposibles que parezcan, erradicar los malos comportamientos y corregir las situaciones de abuso, injustas o inmorales. 
Estoy de acuerdo en que, si quieres cambiar una situación injusta o inmoral, una fea costumbre, un mal hábito socialmente establecido, además de estar plenamente convencido y personalmente comprometido, debemos buscar la unión de todas las personas posibles, para que el cambio sea realmente efectivo. 

Educar en casa, en el cole, en los actos sociales, o en la intimidad, es enseñar hábitos y conductas respetables, es decir, enseñar a respetar, a compartir, a ayudar, a ceder, a pedir ayuda, a aceptarla. Y todo con sencillez y normalidad. 
Y así debe ser. Y así será. 

Pero, en todo este largo razonamiento, no ha aparecido ni una sola vez “el género “ como elemento. Y es que es irrelevante. 

El error y el coste tremendo de esta lucha “de género” está precisamente en ese enfoque de género. 
Creo imposible superar la desigualdad de la mujer defendiendo el “feminismo”, contraponiendo poder machista a feminista, empleando términos como empoderar, y reclamando la unión de TODAS las mujeres en esa lucha contra la sociedad, el lenguaje, las ciencias o la literatura infantil, exigiendo todo tipo de cuotas compensaciones y demás que distingan a la mujer. 
Y estoy convencido de la imposibilidad, porque los hombres y las mujeres, todos distintos, son PERSONAS, que en su condición de personas tienen la libertad de pensar y decidir, y el criterio para escoger lo que quieren. Esa si es la lucha. 

Por ejemplo.- De tú mejor amigo, sea una chica o un chico, lo importante será que es TU MEJOR AMIGO.

Pero no depende de mi género y de tu género. Depende de ti y de mi. 
Ese es el gran compromiso. 

Lo he dicho mucho antes de hoy: este es el siglo del womanpower. Y lo es porque los conocimientos y la educación se han globalizado sin sesgo de género. E irrumpen numerosas personas nuevas, con nuevas ideas y compromisos sin importar el género. Aunque llame la atención que sean muchas más mujeres, donde antes no había ninguna. Pero el valor no es que sean mujeres, sino el talento, la formación, los conocimientos de esas personas.

Mi padre maestro y mi madre maestra, nos enseñaron esto. Y ellos fueron aprendiendo también en este proceso, superando roles y estereotipos sociales y familiares, fuera y dentro de casa. 

Teach your childrem, mi canción preferida (de CSNY) habla de enseñar a tus hijos y a tus padres, y aprender de tus hijos y de tus padres.

Educar en casa, en el cole, en los actos sociales, o en la intimidad, es enseñar hábitos y conductas respetables, es decir y enseñar a respetar, a compartir, a ayudar, a ceder, a pedir ayuda, a aceptarla. Y todo con sencillez y normalidad. Y así debe ser. Y así será. 


Perdone que le escriba 

Que me avergüence esta imagen es estar en la dirección correcta

Lo tenemos

Que esto que tenemos 
es perecedero 
y hermoso. 
Es amor perezoso. 

No quiero perderlo, 
ahora 
que está ardiendo tanto 
mi corazón. 

Acércame tu cara,  
que vea de frente 
los labios 
que quiero besar. 

Esta droga maravillosa, 
que es mirarte 
sin parar 
mientras te alejas. 

Un suspiro profundo. 
Cierro los ojos. 
Saboreo lentamente 
tus manos en mi sien. 

Amor, amor.  
¿Donde estás? 
Ven a mi 
Te quiero aquí. 

Estrella de mar

  


La Estrella de mar 
vi en el cielo. 
El árbol grande 
creció en el fondo del agua. 
Los peces voladores 
conquistando el aire,  
y niños caídos del árbol 
aparecen en mi playa. 

Todo patas abajo 
menos el escarabajo 
que vive en mi barriga 
Y me castiga despacio. 

Me quieres 
y me dejas, confundida. 
Nos volvemos locos 
de alejarnos apenas nos vemos, 
en pleno infierno de frío, 
derretimos el fuego, 
encendimos el hielo, 
veneno de amor. 

Todo patas abajo 
menos el escarabajo 
que vive en mi barriga 
Y me castiga despacio. 

Mirando sin parar 
despacio, con prisas, 
mientras la brisa 
te borra la cara, 
reflejo en el cielo 
de la luna del mar 
con tu lunar oscuro 
en la espalda. 

Todo patas abajo 
menos el escarabajo 
que vive en mi barriga 
Y me castiga despacio. 

NADA…

Hoy quiero encontrar un sitio 
alejado de mí mismo, 
tan distante que imposible 
acordarme de este abismo. 

Y en mitad de la tormenta 
nadar sin parar de espalda 
sin saber que en esa línea
no voy a encontrar ya nada.

Nada. Nada.
Nada. 
Nada.

La luz cada vez más tenue 
ilumina mi camino, 
como si fuera de día, 
a encontrarme mi destino.

Estar parado frente al mar 
mirándote 
mientras el mundo gira,
en un abrazo fundido. Y ...

Nada. Nada. 
Nada. 
Nada. 
... sola la guitarra, dormida.

Borrachos de oscuridad

Así quedamos sin más, 
borrachos de oscuridad, 
vestidos para nada, 
sin tiempo para huir, 
bienvenida la madrugada. 

Mil besos pendientes, 
y más abrazos que sientes 
no haber disparado 
en ese momento 
que te tenia delante. 

Tan ciego que no vi, 
tan necio que llore 
por no adivinar 
el final feliz. 

Estaré 
donde se pone la luna, 
junto a la esquina 
del árbol aquel 
donde juré 
que te quería. 

Un granito de arena 
se me perdió en la playa. 
Y solo a mi me importa, 
si no estás allí, 
mi reina de sal. 

Abrazos

Estaba pensando en esto de las fases de desconfinamiento y los comportamientos, y los deseos derivados. 
Y si seguimos las pautas de post COVID19 en las fases de desescalada, que, como sabéis, se producen por avalancha (sacamos al perro 6 veces al día, multitudes paseando, todos haciendo deporte, agotadas las reservas de mesas en bares, etc..), cuando nos dejen, te sorprenderás abrazando a gente que ni conoces.

Free Hugs 
Como en las bodas. 

Perdone que le escriba