Niveles de dolor

No sé si hay unidades de dolor. Para medir, quiero decir.
Porque eso depende de cada cual. Hay gente con mucho aguante, y otros que ni rozarlos, y ¡cuidado!

De todas formas creo que la nomenclatura sería la interjeccion “ay” 

Un ay, es apenas un susto. Es el inicio al dolor, que lo separa de la alegría o felicidad, y que lo acerca al miedo, pero por el lado físico. ¿No?

En figurado sistema centesimal,

¡Ay! Sería como 100 ay’s simples.
¡Ay, Dios! , lo siguiente 100 ¡ay!
¡Ay Dios mío! , 100 veces más que ¡Ay Dios!
¡Ay Dios mío de mi vida! Es nivel sacrificio, equivalente. 100 ¡Ay Dios mío!

Pero el siguiente nivel, perdonenme, es la blasfemia.
¡La hostia! Serían ya 100 millones de ay’s simples.
¡Me cagó en to! Serían 100 veces. ¡La hostia!
¡Coño! / ¡Cojones! para esquivar el espinoso asunto de género, serían 100 veces ¡me cago en to!
… y lo siguiente sería el parto , que eso ya solo lo aguantan las mujeres, el sexo fuerte sin duda. Y vendría a ser 💯 veces 10.000.000.000 ay, es decir un billón de dolores.

¡Qué barbaridad!
Mi teoría que es novedosa, creo, está fundamentada en la experiencia y la observación.
Pero creo que es correcta, porque de niños no sentimos tanto dolor, no sabemos blasfemar, o no sabemos tantos tacos.

Ay.
Perdón, ahí lo dejo, llorando por analgesia.

Macánico de boca

  • Hola nena, malegro en verte
  • Ay hiha, stoy fata, con una claze de doloh, rabioza por ir a dentihta y que m’arranque ya to loh diente. Oy que malita ma puesto
  • Ezo te lo hace er macanico de la boca 
  • Ezo como va zé, nena. Un macanico en mi boca
  • Que zi, que te zaca to loh diente, te llena la boca de tornillo y tuerca , y te deha prezioza 
  • Tu Ta chalá perdía, vaya!
  • Arme cazo, ezo zi, ante debe pazá po la Caja d’horro pa pagalo con letra. Escoge la cajapiño que te guhte, y pa to la vida, nena 

‘Nalítica

  • No ma llegao la ‘nalítica. Y el pobre docto ta desesperao
  • Pos anda que tú tienes qu’esta güeno, tan gordo y sin pode empesa el plan.
  • No te preocupe hiha. Yo me lo’stoy tomando con filosofía.
  • Si y con mollete de lomo en manteca, jajajaja
  • Que vi a se, hiha, yo hambre no puedo pasá, por loh nervio.

¿Con quien?

  • Otra vez hoy, cita.
  • ¿Con quien?
  • Con zurta.
  • ¿Zurta?
  • Zi.
  • Esta vez de trauma
  • El que tiene tú de chico ¿no?
  • No. Uno de los que tengo, ya de mayor edad.  
  • ¡Ah! Joé
  • Hartito de pazá espera, toda impuntuale, castigao de cara a la pared desnúa.
  • ¡Ya vé!
  • Y esperá una nueva zita, que llegará máh tarde, mediante llamada. 
  • Otra cita. ¿Pa cuando?
  • No ze, hiha. Más palante. Zin fecha.
  • ¡Nooo ve!

    Y así, en una espiral interminable, que siempre tienen fin. Incierto

Pausa

Pausa 

       Necesito 

respirar pausado 

         espacio 

         despacio 

Quieto ahí 

        un momentito

 tiempo alocado 

         sentado 

         Asentado

Y así    
casi
Alma           Antes 
Calma           Volantes 
Beso           Bola 
Obeso           Chabola 
Corro          Cano   
Socorro        Secano 
Día              Don   
Cedía           Perdón 
Ella              Eco
   Bella           Hueco
Fin.              Fuma
   Delfin            Perfuma 
Gala.            Gota
   Trágala          Agota
Hora.            Hizo
    Ahora.           Hechizo 
Ira                 Illa.
   Sátira             Mascarilla
Junto             Jara
   Conjunto.       Mojara 

  KK
Lata               Lirio.
    Mulata.           Colirio 
Mito.              Malo.
   Admito.           Ámalo 
Nexo.             Nudo
   Anexo              Menudo
Ola.                Otra
   Sola.                Potra 
Paz.                Pato
   Rapaz.            Zapato
Quiso              Quiero
   Requisó            No quiero
Raza.                Roza.
    Terraza.             Carroza
Ser.                  Sola.
   Coser.                Consola
Timo.                Talo
    Lastimo.             Pétalo
Uno.                  Usa
   Fauno.                Musa
Vino.                   Velo.
   Ovino.                  Desvelo 

 IX
Yudo 
 Ayudo 
Zapato.
   Descalzo

el juego de las palabras sin prisas

Un cuento susceptible


Un minicuento, feo

Eso era una vez un muchacho enamorado, que se acerca a su amada, y le dice:

Rarita rarita ¿Te quieres casar conmigo?

  •  No, no, que me asustaras

Pero … si no te dije lo que iba a hacer por la noche.

  •  ¡A que te doy con la escoba!

¡Nooo ve la niña!
Findelcuento.


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Previsión del tiempo

Esta es mi previsión del tiempo 
para mañana: 
El tiempo pasará, 
ni rápido, ni lento, 
como siempre, 
con su pausa vertiginosa, 
incansable. 

El día durará 
lo que normalmente: 
Veinticuatro horas 
y poco más. 
Eso si, 
repartidas equitativamente 
a lo largo de ese día. 

No se espera 
que, mientras discurra, 
se produzcan 
interrupciones. 
Probablemente 
algunos ratos se les pasen volando 
y otros más lentamente.

Pero el tiempo, 
como eternamente, 
se presentará a poco a poco,  
indefinidamente. 
No podemos ganarle 
y lo perderemos, 
probablemente.

Baile de mascarillas

La nueva norma obligatoria que consiste en llevar puesta continuamente la mascarilla fuera de casa, en realidad supone para mi no salir de casa.
Los paseos caminando a ritmo no los puedo hacer con la máscara puesta.
Una sensación insuperable de ahogo, de faltarme el aire, me paraliza con la mascarilla puesta.
Sudar en frío, hiperventilación y algo de mareo, con la boca abierta detrás de la máscara como un pez fuera del agua.

El daño colateral de esta norma, que parece no tiene un sólido fundamento científico, hay quien dice que es para recordarnos continuamente que el bicho sigue ahí, está  siendo, al menos en mí caso, un nuevo confinamiento. 
Este baile de máscaras, muchas personalizadas con diseños diferentes y multitudinarios, o personalizados, todo muy creativo, no es para mi. 
Dificulta la comunicación, escondiendo la cara detrás del paño y filtrando decibelios de la conversación, abriendo nuevas posibilidades de esconderse frente a tu interlocutor que no me gustan.
Siempre he preferido más transparencia, la relación directa cara a cara sin velos sugerentes ni celosías de confesionario. 

Espero que la realidad quite la razón a esta norma, y los impostores sean descubiertos al caerse la máscara que ahora les oculta. 
Claro que, como leía hace unos meses al profesor Miguel Lorente de la Universidad de Granada, encontraremos algunos que cuando le quitemos la venda, como al hombre invisible, detrás no hay nada. 

Que no me hablen de nueva normalidad, que está nueva norma, que no es buena ni sana, no es normal. Perdone que le escriba.

Doblando curvas

De cuando empiezas a delegar, en general, no a nadie en particular, en la gente, todo lo que concierne a la política y sociedad, las reuniones de escalera, la peña y la hermandad.
Solo te reservas el círculo más cercano: que comer, cuando dormir, que hacer, y si va a llover o hace sol, por preguntar.
Si te duele todo a pesar de que el esfuerzo más grande que has hecho ha sido levantarte de la cama.
Entonces debes pensar seriamente que quizás el futuro te importa una mi… Y que tú vida ha “doblado la curva”, y con suerte no hayas entrado en una rotonda de la que no sepas ya salir.
Has reducido drásticamente el número de amigos, incluso de Facebook. Y de las llamadas de teléfono, que se han convertido en molestas, solo te quedan las imprescindibles. La familia.
Te acostumbraste a estar en casa sin hablar. Y tus pensamientos suelen ser o profundos, o ningunos. 
Recuperas colecciones antiguas, retomas lecturas aparcadas hace tiempo, ordenas todas las fotos del cajón, … son otros síntomas de “lo tuyo”.
Recuerdas deportes, la moda, ecos de sociedad o espectáculos como algo histórico, lejano.
Sueñas con volar, hablar debajo del agua, o  viajar a Roma.
Has perdido el apetito, mientras sin parar te atiborras a todas horas de snacks y chuches.
Violentamente enfadado, a veces sensible, indolente, trasnochado, blanquecino, entumecido, ….aburrido.

Confirmado: llevas más de treinta días confinado, y aún no te han dicho hasta cuando.
¡Cabrones!
Si no fuera porque somos héroes anónimos…