Navego sin gobierno junto al mar. Quisiera morir aguas a dentro. Solo una franja estrecha de arena, y un ancla pesada que me libera, mantiene mi vida atada aún a tierra. Y mientras, mi perrita, corretea en el llano detrás de una piedra que vuela, ajena a mi tristeza. Aunque a veces regresa y posa su cabecita en mi pierna. Un día gris de primavera.
Etiqueta: Conversaciones contigo
Afortunado
Donde estás felicidad donde la tranquilidad Busco y necesito tu compañía pero, mi vida, estoy perdido. Donde está la recompensa, el dinero ata y mata, siempre corriendo tras su huella maldita. Y sonó un disparo en mi cabeza. Un estallido de gritos y lamentos, todo se vino a blanco. Menos tus manos y mis besos. En el camino de búsqueda aveces te pierdes sin remedio, temes no poder encontrar el de vuelta a casa. Y mientras la lluvia empapa mis zapatos. Voy saltando pisando charcos, corriendo al encuentro, en el número 32. Todo resumido en una mirada, el gesto tierno de mi niño cogiéndome la mano decidido. Allí está mi hogar afortunado.

Cuida el amanecer
Quiero que soñemos con lo que fue. Lo que pasó bonito, estuvo de diez.
No quisiera embarrar ese recuerdo fiel, la imagen de tu sonrisa, el contacto de tu piel.
Nunca voy a cambiar tus sueños, tu futuro que se abre incierto y espléndido delante de ti.
Yo ya acabé de vivir el mío, y te puedo decir que es tremendo y precioso lo que tienes por delante para ti.
Se llama vida.
Y es una colección de oportunidades, experiencias, descubrimientos, paisajes inolvidables, personas sorprendentes, colores, sabores, ocasos y amaneceres.
Cuídame los amaneceres. Y la luna en tu cielo también.
A mi no me queda tiempo. Y ese encargo lo harás muy bien.
Y dentro de muchísimos años, cuando veas atardecer, encárgale de cuidarlos a quien creas que lo hará bien.
La última vez
La última vez que fui, abrazos intensos tomados despacio. Besos pausados seguidos, sin fin. Caricias suaves, apenas un roce. Paciencia infinita en una noche. La última vez que fui feliz. Ahora la cama es más ancha, Más fría, te extraña. Ahora, en calma, mi amiga del alma, el corazón latiendo de vida, de ganas.
Mi Padre
Ahora que tenemos tiempo
de meditar,
solo con pensar PADRE,
me siento
al resguardo de cualquier peligro,
respaldado en las decisiones,
cuestionado con exigencia, sin maldad,
ayudado sin medida,
inmensamente querido.
Siento la devoción más intensa,
la admiración más sincera,
el orgullo,
el respeto inquebrantable.
El perdón.
El reconocimiento al MAESTRO,
mi fidelidad incuestionable.
El AMOR eterno.
Puedo

Puedo ayudarte a crecer Y para crecer, tendrás que dejarme ir
Amor otoño adiós
Amor otoño adiós. Que quiero vivir despacio e intenso este amor. Andar las calles, pisar los charcos, mojar la cara con la lluvia de caño. Despacio e intenso el abrazo frente a la estufa, agarrando el tazón caliente con las manos. Y la cara ardiendo, tus pies fríos, acurrucados, suplicando esta locura, acelerado el corazón, como si fuera la última, sin urgencias, pausado el tiempo, respirando agitado, acariciando lento. Amor otoño adiós Que es mi último suspiro. Y no quiero dejar herido este viejo corazón dormido.
Tú
Que fantástico sería volver a encontrar quien por mi daría la vida, porque ya le habría dado sin dudar la mía. Imposible renunciar a los sueños de colores, cuando miro junto al mar este jardín de amores. Brilla la luna llena en el mar pizarra, brilla mi alma entera mientras te abraza, amor. Y un solo instante, que fueron años, se esfumaron, cuando te fuiste de mi lado.
Adiós noviembre
Sometido desde hace años a una cura de humildad que me está matando.
He prescindido de todo, incluso casi de lo imprescindible, y no ha sido suficiente.
Cada cual es de cómo y con quien vive. Y esta forma de vida de supervivencia no es la mía. Al menos no la que me enseñaron y luché por conseguir. Puede que la halla perdido, pero si no recupero, no habrá vida para mi con dignidad.
Solo la soledad me salva, huyendo despavorido de la vida social, incapaz de vivir solo. Imposible más incongruencias.
Mudo, muero de ganas de gritar al borde del abismo, para escuchar el eco de vuelta reconocible, que …
El reloj de sol se me secó. Mi kentia abrió brotes nuevos. Y perdí la hortensia. Mi sombra no me acompaña de noche donde camino. La hora ya no me dura tantos minutos, o más. En casa no caben más libros. Las pelis nunca las termino. Llevo escrito “malo” en los labios. Calma ¿donde estás? La lata del café, otra vez vacía. Vacío el cargador del miedo. Y siento que te fallé. Cantemos otra vez esa canción… Otra vez
Sin miedo
Sin miedo al amor, sin miedo al pasado. Agradecido de ser quien está contigo, de ser correspondido … y ser olvidado. La luna me espera cada vez que la invoco en mi cachito de cielo, junto al jardín de olas, la espero, en el espejo del mar, nos vemos.








