Una mosca

Cumpliendo la tarea me paso la tarde sentado en mi banca donde en la mañana estaba rodeado de compañeros. Ahora, sin embargo, en la soledad más absoluta.
Ya terminé la hoja de calculos que me asignaron.
Para entretenerme imagino que los números aparecen por alguna razón literaria.
Así, como en toda historia, hay buenos (1, 2, 4, 5, 6, 8 y 0) y malos (3, 7 y 9) . Cuando la operación que me toca hacer va arrojando la cifra en su columna de unidades, decenas, centenas, … según avance, voy inventando una batalla donde aparecen malos y buenos en el resultado.
En toda historia siempre hay buenos y malos. Y me fui dando cuenta que los malos sumados a otros, buenos y malos, arrojaban cada vez un resultado. Dos malos
resultaban en uno bueno. Buenos y malos unidos resultaban unas veces una unidad buena, y otras una mala.
El resultado incierto a priori, se resolvía aplicando las matemáticas correctamente, apareciendo la cifra en cada columna.
Mirando con desgana las operaciones, se me ocurrió que apliqué una norma injusta designando a los números un adjetivo de bueno o malo por simpatía. Y que asumí ese criterio como ley.
Pero era un prejuicio. Ya que los números iban apareciendo secuencialmente según aplicaba las matemáticas.

Igual que en la vida, pensé. Asignamos valores a personas que desconocemos por simpatías, empatías o rechazos.

El vuelo de una mosca gigantesca me sacó de esta discusión.

De color negro, volaba chocando tozudamente contra los cristales de las ventanas cerradas, en un intento inútil de escapar al patio.
Yo también quería salir, pero debía esperar a que vinieran a buscarme para liberarme de este encierro.
La mosca seguía con su ruidoso vuelo. La seguí con la mirada sin levantarme de mi sitio. Y creo que me descubrió, porque de pronto viró y pasó rozando mi cabeza.
Me asusté. Ahora no me giraba para mirar. Sólo la seguía por el ruido de su vuelo. Y de reojo, si estaba en mi campo visual, la observaba con disimulo. Se que me miraba con sus ojos oscuros.


Siguiendo el vuelo de una mosca agoté el tiempo de esta espera.
Siguiendo el vuelo de una mosca, vinieron a buscarme a este aula de escuela.
Siguiendo el vuelo de una mosca, cerca de cumplir los seis años.

MOLDAVIA

Cuento de Sultana de Istambul

Arrinconado en una pequeñísima casa en el barrio portuario, lo único bueno es que en mi ventana está el Prut, casi desembocando en el gran Danubio, única salida rápida de este lugar extraño. Y el escape natural para mis sueños.

Tras casi dos meses sin recibir noticias de mi Reina, supongo que se marchó de vuelta a Istambul, dejándome abandonando aquí a mí suerte.
Entiendo que sus intereses la obligan a emprender esta vuelta. Y que quiere protegerme de las intrigas. La política cada vez se me hace más incomprensible.

Las batallas, sin embargo llevan otras estrategias. Y requieren de una fuerza que ya no poseo.
Quizás por eso me siento absolutamente desplazado, fuera de lugar. Sólo alimentando mi desánimo y mi tristeza.

No me quedaré mucho más tiempo aquí, resistiendo. Sin duda volveré a casa. Aunque está decisión me costaría la vida.
Pero seguir como extranjero cada día, ahoga todas mis esperanzas.

Viajar está bien. Conocer ciudades y paisajes nuevos. Aunque lo mejor sin duda es siempre volver a tu hogar.
Nunca podré acostumbrarme a ser apátrida. Nunca mientras pueda oler ese mar Negro cercano.

Una vez más

Cuento Sultana de Estambul

Una vez más, me arrastro hacia ti,
mi Sanadora,
con el peor de los presagios:
tú rechazo.

Una lágrima asoma
en el último rayo de la puesta de sol,
el cielo enrojecido,
desde tu ventana al horizonte.

Me prometí ser tu príncipe azul,
y sólo conseguí ser
el Capitán de tu guardia.

Vestido de fracaso,
siento que de alguna manera te perdí,
Princesa Sultana.

En tus ojos, frente a mi,
la distancia.
Los abrazos son una tregua breve
entre guerreros.

El estruendo y las llamas
de la gran guerra,
hacen imposible sobrevivir a este amor.

¿Que más puedo pedir,
si no quiero huir,
y permanecer aquí
será mi muerte?

FELICIDAD

La felicidad no es un estado de ánimo, ni siquiera una situación vital.
Puedes encontrarte con ella, descubrirla. Pero será un instante necesariamente fugaz.

La «otra’ FELICIDAD, la duradera, se crea. Se siembra, se riega, se cuida, se mima y se ama.
Puedes descubrirla en alguien especial, en su mirada. En una puesta de sol, un amanecer, en la luna reflejada sobre el mar. En los amigos verdaderos, en tu familia refugio, que siempre está. En la alegría. En la armonía y la paz.
Y hacerla parte de tus creencias.

También se destruye. Y se pierde.

Y es un horror, porque cuesta mucho encontrarla.

Os deseo toda la FELICIDAD.

Perdone que les escriba.

TESORO

Los secretos mejor guardados.  
El tesoro imposible de  descifrar.
Escondidos donde nadie lo piensa.
A la vista de cualquiera.
Inmensa y cercana.
Allí entierro mis sentimientos,
mis perdidas y mis anhelos.
Sueños de amar.
En su figura me baño con reflejos de plata.
En el espejo del mar me embriaga.
Me viene a buscar
cada 29 días y 13 horas, o así.
Entonces se abre de par en par
a la noche, como una dama flor.

LA LUNA LLENA

VACÍO

Cuando se apaga toda la luz, cuando el único color es negro,
te invade un vacío gigante sin limites y lleno de ruido.
Nada te consuela de ese miedo,
Nada te aparta de ese abismo
Todo te rodea oscuro e incierto.
Tú olor me da alegría y esperanza
Cualquier sonido, aunque débil, te llena algo ese espacio vano
Sientes frío, o calor, como si no existiera otra cosa en este momento
Divagas por el pasado a toda velocidad, intentando recuperar imágenes y colores. Amaneceres perdidos. Sonrisas que colmaron . Y ahora han desaparecido.

Paralizado
Quieto
Sin ningún movimiento
Sin equilibrio
Inseguro
Antesala del fin
Sin horizonte abierto Infinito el espacio

NO QUIERO

No quiero viajar sólo. 
No quiero dormir lejos.
No quiero vivir sin tí.

No quiero invadir tu espacio,
retorcer tu voluntad.
No quiero violentar tu calma.

No quiero perder tu rastro.
No quiero olvidar tu figura.
No quiero extrañar tu abrazo.

No puedo respirar otro aire.
No puedo escuchar otro latido.
No quiero terminar aquí.

Resolver las dudas,
recuperar el respeto, la confianza.
Descubrir que juntos estamos mejor.

Enviemos la señal,
recorramos en breve el espacio que nos separa.
Unamos el futuro juntos.

Y si decides alejarte,
dar por terminado este viaje,
que sepas que nada, nada de esto fue un error.

¿Porqué?

Si estoy tan feliz, a pesar de todo.
Si no dejo de intentarlo, contra corriente.
Si no quiero poner el oído a lo malo que oigo.
¿Por qué tengo este ruido dentro?
¿Por qué este nudo crece en mi pecho?
¿Por qué echo de menos a los amigos que no veo?

Si sigo en el camino, a pesar de alguna caída.
Si no tengo motivos para llorar.
Si todo lo que he perdido no era mío, en verdad.

¿Por qué no se salir
de esta habitación gris?

Vida equivocada

Hoy pienso escribir
la canción de la Vida Equivocada
La que te llevó sin querer
al lugar solitario donde no estabas.

Sin querer queriendo
y a un paso del comienzo,
te fuiste desprendiendo
de todas las personas que amabas.

Y un día cualquiera,
cuando más en paz vivías,
tropezaste con torpeza
y sentiste que acababas.

Llorando sin lágrimas,
rompiendo el corazón
gritabas sin voz
No te quiero, soledad.

¿Donde están mis amores
mis pedacitos del alma,
los abrazos al aire,
los acordes en mi garganta?

Que vengan todos a verme
que hoy me hacen tanta falta,
en esta fiesta tan grande
donde todo para mí se acaba.