Viaje

Iniciar un viaje.  
Cualquiera puede ser el último,  pero este de hoy tengo que saborearlo.  
Cada curva del camino,  cada alto para descansar,  cada mirada al infinito.  
Con calma, pensando en llegar.  
Disfrutar el camino más que alcanzar el destino.
Iniciar otra vez un viaje, que puede ser el último. Y que voy a disfrutar.

Propósito

Me encomendaron encontrar un propósito, que me ayudará a recorrer el largo tiempo que me auguran de vida aún. Y a olvidar. No seguir anclado en lo pasado.
Lo quiero intentar, pero no puedo prometer nada.
A veces pensar en planes a futuro, cuando no veo ese futuro, es un despropósito.
La solución está dentro de ti, me dijeron. No en tratamientos ni en ayudas externas, por muy profesionales que sean.
No paro de buscar dentro de mi. Pero ahora no encuentro más que tristeza y soledad, que combinadas hacen un vacío completo, donde, de un vistazo, te das cuenta de que no hay nada.
Nada que encontrar. 
Va a ser difícil el propósito.
Mientras cae la tarde azul, rojo y añil. Y la luna nueva.
No voy a olvidarte.

Oscuridad

En un ir y venir constante, 
descubriendo rincones  
al vuelo de un instante, 
robada una rutina  
para hacerla durar. 
En una mirada 
furtiva al pasar  
mientras espero  
llegar hasta ti, 
a tu corazón frío,  
que deja siempre 
el mío en llamas
Allí, al fondo, 
en la oscuridad, 
donde ya solo 
puede existir el infierno, 
también hay luz. 

En un bolsillo

Tengo el corazón guardado en un bolsillo  
A veces no lo encuentro. 
perdido entre tanto lío. 
El corazón se hace pequeño  
cuando no me rio. 
Si te parece que hago el tonto,  
es porque tengo frío.  
En realidad es porque, de pequeño, 
el corazón había desaparecido.  
Tuve que hacerle remiendos  
de alguna vez que había crecido.  
Ahora lo llevo cosido a mi pecho encendido.  
Es mi corazón  
y lo llevo pegado a un bolsillo. 

Perdido aquí en …

A veces me paro  
camino de casa  
y miro extrañado, 
no se lo que pasa. 
No estás a mi lado 
cogiendo mi mano, 
no veo tu cara. 
Desapareciste, 
se me rompe el alma. 

A pesar del tiempo  
pasado contigo, 
del tiempo perdido  
desde que marcharas, 
no encuentro la calma,  
te extraño a diario, 
el corazón partido  
no espera a mañana. 
Me siento perdido. 

Y mirando el cielo,  
suspirando en llamas.  
En la orilla del mar  
cada día me llama. 

El amor eterno  
el pecho atrapaba, 
digo lo que siento: 
Sin ti no tengo nada. 

Buenos días 
Amor 
Amor, amor. 
Perdido. 
Cada mañana.  
Déjame soñar
Soñar, soñar
Contigo.

… y mentí

Enredado en dar explicaciones  
poco convincentes.  
Y llegados a este punto,  
para no perderte,  
te mentí.  

Era la única forma de no alejarte  
definitivamente.  
Y aunque la mirada 
no miente, 
no voy a quererte. 

Entre risas y conversaciones  
de confidentes,  
pasamos la tarde 
juntos,  
sin poder apartarme. 

Sin olvidar,  
ni olvidarte.  
Voy desenamorarme.  
Escondido tu secreto  
y el mío

en cinco tortugas  
y una ballena loca,  
nadando en circulos  
en los mares del sur,  
en Tasmania

Desorden

Yannis – Tengo todo hecho unos zorros, Hilario.
Hilario – El almacen, la casa y la cabeza, claro.
Y – Si. Difícil encontrar nada.
H – Y la insistencia de la pregunta que te hacen continuamente: ¿donde lo has puesto?
Y – Cuanto añoro a mi madre, diciendo “A que voy yo y lo encuentro”.
Me esfuerzo por ordenar. Pero hay veces en que voy decidido a buscar algo, y a mitad de camino, me olvidé a qué narices iba.
Y me fastidia tanto que acabo de mal humor.

H – Hace tiempo que no se en que clase de pelea andas metido. Pero evidentemente estas perdiendo. 
Y – Lo peor, esa angustia de ser incapaz de remontar y controlar la situación.
H – No. Lo peor es, exactamente, ser consciente del propio deterioro y contemplarlo como si fuera ajeno, viéndote como otra persona que ni te ve ni te escucha. A la que gritas avisándole del desastre, golpeando el cristal que os separa, pero ni se inmuta.