Gente

Hay gente maravillosa escondida detrás de una taza de café.
Intento descubrirlos en el desayuno, cuando me toca fuera de casa; es decir, ahora todos los días.

Son gente normal y corriente. Algunos no son conscientes de su poder. Pero están ahí, a tan solo una oportunidad de aparecer y alegrarte la vida con una sonrisa. 

Sois gente maravillosa. No hay que tomar ninguna medida, ni cambiar ningún hábito corriente.
Solo seguir siendo así, gente maravillosa. 




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Paseo al fin. El principio

Un once de mayo radiante.
Y a pesar, la brisa viene fría, de lluvia.
En el paseo un bebe en su silla no para de sonreír y me sigue con su mirada curiosa. El gato gris de la esquina me espera y ronronea acariciando su cola en mi pierna. La furgoneta amarilla, que llamo y me llama a Marta, aparcada en la otra esquina.
La playa más desierta, más bonita. Me lo llevo para el recuerdo de mi paso al fin. 






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Diapasón, y lento

Ahora soy 
un reloj lento, 
uno viejo que, 
sin fuerza, 
coge la tendencia de pararse. 
Y se para. 

Una canción 
preciosa, 
que se acaba. 
Una puerta, 
que dejó abierta para el aire, 
al alba.  

Sueño aventuras 
que no corrí, 
y ahora no puedo. 
Averiguando lo que soy 
y lo que fui, 
en el espejo. 

Al que te asomas curioso, 
a cada rato. 
Ese que te miente a diario, 
y te dice: 
estás igual, 
perfecto. 

El diapasón 
dejó de sonar. 
Silencio. 
El metrónomo 
se ha parado. 
 ... suena Mim 

Quisiera querer

Quisiera aprender a escribir como pienso.
Y luego releer y corregir, para que se me entienda.
Corrijo: Quisiera aprender a escribir como siento. Y luego releer y volver a sentirlo. 

Sería bueno que se me entendiera. Alguien que se atreviera con paciencia o con interés en leer lo que se me va ocurriendo.
Pero, claro, eso me suena tremendamente pretencioso ¿a quien puede interesar nada de esto? 
Vuelvo al principio.
Quisiera aprender. ¡Que bueno aprender constantemente! Es inagotable este plan de vida.

Y leer, leer sin parar millones de historias y de ideas escondidas en las páginas de millones de libros interminables.
Salir a recorrer otros senderos, que puede que sean el mismo, pero escritos de otra manera; de esa que arranquen un pellizco en el pecho, que dibujen una sonrisa abierta, que destapen la curiosidad incontenible de llegar al final de la página, y pasarla para retomar la intriga abierta, inaplazable la respuesta.

Leer, leer, y aprender ¿Cuantas historias contadas o calladas, escritas, olvidadas, verdaderas o no, …cuantas caben aún en la imaginación? Infinitas. 
Pues no paremos de leer, de aprender, de inventar y vivir, de escribir y compartir.
Porque seria un despropósito olvidar, si una sola del montón de las que se olvidara, fuera la que te hizo FELIZ. 


A mi padre que me enseñó a leer y amar los libros

A buscar el día

Hoy salí a buscar el día 
y no lo encontré. 
Ni la luz, ni la brisa me decía  
nada de ti, ni de mi.  

Hoy era un día cualquiera 
que nunca voy a recordar, 
el aire entraba y salía. 
Y la vida se me iba ... 

En la casa suponía, dormían.  
Yo no dejaba de olvidar. 
Era mi último día, perdiendo 
la huella para regresar.   
  
  
  
  

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Nota de tu lado

Me voy de tu lado y el único que se ha enterado es él.
Es una viaje sin vuelta. Un salto sin cuerda de seguridad. 
En el primer intento fallido, la Salud se resintió.
Pero la cogimos a tiempo. Fue el resultado de un abuso considerable, que me trajo de vuelta a casa. 
Ahora ya no tiene vuelta atrás. He ajustado el equipaje, el alcance de cada paso; me he empeñado en aprender las rutinas necesarias, los deberes de cada día, que me alejarán de casa. 

Me voy a tu encuentro. Y siento un estruendo dentro de mi corazón, como si estuviera saliendo de la atmósfera cercana en dirección al infinito.

He repasado los mapas y los tracks. Cada vez los veo más difusos e imprecisos. El único que necesito es pisar el terreno y aventurar la dirección. No voy a mirar más el recorrido, interminable e inalcanzable.
No hace falta razón, sino empeño, y lanzarse de una vez a hacerlo. 

Es cruel abandonar todo detrás de ti, con lo mucho que costo levantarlo. Pero siento que ya no me pertenece ese tiempo. Es mejor liberar el espacio que ocupo y darle tiempo al tiempo. 

Les hecho de menos y aún estoy aquí. No puedo nombrarlos en silencio, en mi cabeza, sin lágrimas y anhelos. Los quiero hasta doler.
Este es su momento. 
Adiós, suave y despacio, sin hacer ruido, sin lamentos. 
Desprenderse está siendo lo más duro. Ya no hay tiempo, ni dudas. Es el momento.
Besos. 

Silencio.

Me da pánico el miedo que provoco.   
Personas que no conozco y algunas que si   
me azotan con esto apenas me acerco.   
Retrocedo y callo, no doy más.   

Escondido tras mis párpados, bajo la vista al suelo.    
Y me quedo mudo, mirándote a ti,   
aguanto la historia todo el tiempo,   
mientras busco el espacio por donde salir.   

Y veo, que esta ansiedad mayúscula que ahora siento   
está recorriendo cada poro de mi piel.   
Me deja parado, me deja en silencio,   
buscando razones para sobrevivir.   

En un callejón oscuro, junto a la taberna.   
Paso atrás y silencio.   
Atrás.   
Y silencio.   
Silencio   
Y distancia.   

Estoy horrorizado con este miedo que provoco. Personas desconocidas y algunas conocidas me sorprenden con este sentimiento a penas me acerco.   
Y en mis adentros ardo en llamas.   
Cercenado por la respuesta, retrocedo en pánico.    
 Escondido tras mis párpados, bajo la vista al suelo, y entabló un diálogo mudo, en silencio, para mis adentros.   
Siento el rechazo que genero.   
Y siento fuego. Piensa, tímido el dragón.   
Mientras con una chispa de su nariz enciende el pico de la cortina, y prende el miedo. Otra vez ...
  
  
  
  

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Despegar

Una de mis razones para acometer con violencia y atrevimiento, que en definitiva significa sufrimiento, este Paseo al fin es conseguir despegar el corazón de la madeja de telarañas que he ido tejiendo durante toda la vida, y que lo mantienen bien atado, en su sitio. 
Pero no está feliz. Está atado. 

Y mantenerlo despejado, latiendo a su bola, descontrolado o tranquilo, es lo que más deseo ahora que espero llegue pronto el final. 
Aunque no hay prisas. Como a todos ese final llegará, y quiero disfrutar de cada instante a tope de pulsaciones, escuchando su latido intenso y sonoro, en mi pecho. 

No quiero esperar con tristeza a que me toque.
Quiero encontrar ese lugar gastando vida.
Eso es para mí lo principal. 
Despegar.



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