La felicidad no es un estado de ánimo, ni siquiera una situación vital.
Puedes encontrarte con ella, descubrirla. Pero será un instante necesariamente fugaz.
La «otra’ FELICIDAD, la duradera, se crea. Se siembra, se riega, se cuida, se mima y se ama.
Puedes descubrirla en alguien especial, en su mirada. En una puesta de sol, un amanecer, en la luna reflejada sobre el mar. En los amigos verdaderos, en tu familia refugio, que siempre está. En la alegría. En la armonía y la paz.
Y hacerla parte de tus creencias.
También se destruye. Y se pierde.
Y es un horror, porque cuesta mucho encontrarla.
Os deseo toda la FELICIDAD.
Perdone que les escriba.









