Si tuviera tiempo iríamos a abrazarnos a cualquier sendero. Y en el rellano junto a las vías del tren nos miraríamos al abismo profundo hasta el fondo de nuestros sentimientos.
Si tuviéramos frío calentariamos la noche con el fuego de las miradas en penumbras, mientras las manos entrelazadas nos servirían de ancla para no perdernos en el cielo, sin parar de soñar.
Si tuviéramos miedo cantaríamos con entusiasmo las notas conocidas de nuestras canciones preferidas, con la sonrisa puesta de par en par, dejándonos llevar entre saltos, giros y requiebros.
Si tuviéramos hambre nos comeríamos a bocados grandes y pequeños, recorriendonos la piel de forma interminable, sin prisas, perdido el sentido del tiempo.
Si tuviéra vida te la regalaría sin dudarlo. Donde tú fueras, iría siempre a tu lado, en un viaje de fantasía, con la curiosidad intacta, el apetito desatado, el paladar preparado para respirar tu alegría.
…











