Ingobernante

Provocación. No estoy pensando en nadie. Pero es difícil no comparar. Inventar una nueva palabra. Abstenerse los rígidos. La risa cura. El humor, bueno. Gracias. Lo de hoy: 

Ingobernante
Delante y detrás 
Harto de esperar 
Sin nada que hacer 
Nadie al timón
De mala casta 
perpetuarse 

…del Diccionario 
adjetivo1. Que no es apto para ser mostrado públicamente, generalmente por su mal aspecto o mala calidad.
Opuesta:    Gobernante.
Similar:    Impresentable, aparentoso 

  1. 2. COLOQUIAL[persona] Que carece de educación y no sabe comportarse en público.
    3. COLOQUIAL[persona] Que no cumple con su obligación o con lo que ha prometido.  
  2. 4. COLOQUIAL[persona] Que se considera ridículo o patético por la mala calidad de las cosas que hace.

gobernante
adjetivo

  1. 1. Que gobierna. Dirige y ejecuta. Docilidad al timón de una nave.
    “la clase gobernante”
  2. 2. nombre común.
    Persona que gobierna o forma parte del gobierno de un país. 

No ver

Caen cortinas. 
La función termina. 
Anuncia el final 
de esta parte. 

Y quedarme a oscuras 
me tiene en vilo. 
No hacer el camino 
es una maldición. 

Los pasos no acompañan. 
Ya no escucho las campanas. 
Te veo solo en sueños. 
Todos se cumplen en mi cabeza. 

Que feliz termino 
de capítulo. 
Cambian las reglas. 
Fallaron las fuerzas. 

Y no ver 
este final, 
fue lo peor. 

No ver. 
Fue 
lo peor. 

¿Que le importa 
al ciego 
la luz del sol?  

¿Como vivir 
si no ves amanecer 
para ti? 

La noche más larga, 
sin luna nueva, 
ni luna llena. 
Muriendo de envidia

Playa de amor

Y ver amanecer un día más 
El corazón entregado a ti, 
amor imposible. 
Dolor interminable 
Risa embelesada.

¿Que voy a hacer? 
Caminar al infinito 
Sin final 
hasta caer de rodillas 
ante la puesta de Sol. 

Playa de amor. 
Déjame llegar hasta allí, 
que no vi la luna llena, 
el cielo de nubes 
la cerró para mi. 

Ojalá diera con el verso suelto
que me deje el cielo abierto 
para alcanzarte. 

Ojalá el camino abierto 
no me lleve hasta el desierto 
y me baste para llegar a ti. 

Y caer entre tus brazos 
escoger entre dos pasos 
Entre vivir o morir. 

...de amor 

El día de …

Hoy, último día de febrero, a 306 días de fin de año, con lluvia y frío, es el día de ir al campo. A los pinares de Villablanca, a respirar amigos verdaderos, a tomar pan con aceite y azúcar, comer patatas con chocos y brindar amor y vida.
Que confundidos estamos dejando para mañana lo de hoy. Agradeciendo la invitación, pero quizás otro día, si eso… mientras se nos va la vida y los besos… ¡ay!
Hay besos que no vuelven. Besos de esos que suenan y se sienten sinceros, que aún huelen a lumbre y a risas, a guitarra, palmas y jaleo…

Hoy, último día de febrero. Con paciencia esperando que abra de nuevo el cielo de Andalucía.

Perdonen que les escriba.

Ruge el mar

Hoy ruge el mar. Como si estuviese enfadado, enojado por algo que le hicimos.
El viento de levante mueve con fuerza la copa de los árboles, las hojas más débiles caen volando hacia la calle. 
No hace frío, pero el viento … Cuanto hace el viento para que sea un día desapacible para estar fuera de casa.
Y dentro, repaso la lista de asuntos previstos para hoy, y que debo aplazar si continúo con el plan de quedarme en casa y no salir. 
Todo por la borda, como si estuviera surcando ese mar bravo de hoy, imaginando un cambio de rumbo para iniciar una nueva singladura, siguiendo un impulso imprevisto que empuja hacia el lado contrario, sin planes, sin provisiones, sin cordura.
Escuchando una música susurrada, con golpes de tambor marcando el ritmo constante.
El cielo gris, tendiendo a oscurecer, presagia la tormenta.
Y que más da. Déjate llevar, tu corazón adoptó ya el ritmo del tambor, el viento arrecia y no puedes esperar más. Atado al mástil para no sucumbir a la tentación de la ninfa Parténope, es su vida o la tuya, mientras escuchas sin parar sus cantos de sirena.
El agua de un golpe de mar en la cara, me devuelve al jueves que toca pasar. De puntillas para no despertar del todo de ese sueño “fatal” de música, tambor, sueños. Y por supuesto de ti.
Nunca te encontrare si me quedo aquí. 

Cajita de tesoros

Un día descubrió mi nieta que me gustan las cajas. Las uso para guardar pequeños tesoros. Y por eso, en su carta a los Reyes Magos, pidió para mi una cajita. ¡Es un tesoro!    
En la cajita guardó detalles, cosas pequeñas, insignificantes, que solo tienen valor para mi, pero que encierran recuerdos que son un tesoro. Nunca se sabe si en algún momento hay que rescatarlo.   

A veces uno se acerca, o lo intenta al menos, a personas que te han hecho sentir. Personas, algunas desconocidas incluso, que alteran tus sentimientos y te llaman la atención. Me pasa de vez en cuando.   
Y a pesar de mis intentos, no consigo alcanzar ese halo que tanto me gustó. Fui constante, lo prometo. Pero no se dieron las circunstancias. Mi Estrella no brilló lo suficiente, y pasó desapercibida. 
Entonces, abro mi caja de tesoros y con mucho cuidado acomodo mis recuerdos, como si fueran un fetiche. Nunca se sabe si en algún momento habrá que rescatarlo.   

Mi nieta es fantástica, tranquila y observadora. Lleva como yo elmundoenlosojos. 

Historias de un día malo

Soy solo un contador de historias. 
Las describo con detalle, las descubro cuando están tapadas o a oscuras. Solo las cuento con el ánimo alterado y el corazón conmovido. No podría de otra manera. Me siento incapaz de ponerle letras a lo que no me asombra o me remueve por dentro.
En todo, el corazón y la pérdida de razón, pesan como una losa de las de tapar nichos.
Alguna vez intento escribir desde la distancia más pulcra, la necesaria para no implicarme. Pero es una burla de la propia historia y acabo enredado en sus notas, en su aroma, o empapado en esa lluvia intensa de gota gorda y charcos que recuerdo de siempre de mi ciudad natal.
Y de ese cielo plomizo y oscuro que te da la luz de la tristeza y el olor a mojado en las hojas de los árboles del parque. 

Y no se de qué manera la historia se revuelve y me envuelve, y me devuelve lo que siento escondido dentro del pecho. 
Hoy lloverá sobre el medio día. Parece que cuentan que lo hará con fuerza. Y el viento batirá sobre los cristales de la terraza, dejando ver con dificultad las olas encrespadas rompiendo en espuma blanca la arena de la playa.
Y casi nadie se arriesgará a transitar por el paseo a esa hora. Los que ahora lo hacen van con prisa y encogidos, que el viento ya enfría.
Dudo si seguir aquí, contándote lo que miran mis pupilas, o coger el chubasquero y salir a la calle pitando.

Pero antes, decirte que perdones mi insistencia grosera para conseguir que me odies y así no hablarte, poniendo esa distancia terapéutica que tan bien puede que nos valga para olvidar, y abriría el capítulo nuevo de felicidad que te mereces.
Nada fue mentira de lo que te demostré, nada de lo que te dije fue un invento. Todo lo sentí y lo siento con intensidad y certeza, amor. Todo lo di con generosidad sincera. 

Y ahora si. Debería sacar de casa esta intensidad, y disipar junto al mar, este día frío y malo, las lágrimas sentidas que se me escapan.
Lágrimas de cocodrilo, tú sabes.

sinsanvalentin

Bueno, solo son las 7 y media de la tarde del sábado 13 de febrero. Apenas hay luz en el jardín. Apenas hay luz en mi casa. 
Y la merienda de bocadillo de aceite, la he engullido con mucha intención.  
Después de la sobremesa me quedé solo. Y se me ocurrió ver algo en la tv. ¡Planazo!  
Así que, como alternativa pensé en reabrir la botella de whisky de la estantería con llave. Tú sabes, para evitar las tentaciones fáciles. Y la abrí. Solo dos o tres chupitos, mientras empezaba la trama de la pelí que servían a esta hora.  
Pero en mitad de todo, sentí mucha sed, y abrí también una cerveza bien fría. Y me la tomé. La cuestión ahora es decidir si terminar la peli, bajar la basura y dar una vuelta, o lo que tengo planeado hace tiempo. 
Vamos. Descarte el último recurso, y me decanto por vestirme para sacar la basura y dar un paseito al fresco. Ya sé que no me voy a perder, porque el paseo es de dos direcciones: ida y vuelta. 
Dejo de escribir; una pausa y a actuar. Nos vemos en cinco minutos; media hora como mucho.(Suena desesperado) 
Tapo la botella de whisky y recojo el plato y el envase de la cerveza. 

De vuelta. Creo que por la hernia de hiato vuelvo a tragar dos o tres veces lo que como. Quizás sea por eso que no consigo bajar de peso. 
Es que últimamente estoy más preocupado por mi aspecto. Hoy le pregunté a mi hija que le parecía mi pelo más largo. Y en su opinión debería de raparlo. Y todo a pesar de decirle que mis rizos eran naturales. Pero me contestó que si, pero escasos. 
Así que he decidido dejármelo largo. ¡Qué queréis! estoy en una edad rebelde en eclosión. 

En la calle no hace frío. Ni calor. Hay gente con sus perros en el parque, y sus hijos. Mejor me voy al paseo para verme más solo. 
Con las botas desabrochadas, se me soltó un cordón, y paro a prenderlo y no pisarlo; es el de la derecha. Suena una pelota botando contra la acera, detrás de mí. 
Qué pena. Cuanta agudeza da la soledad, que te hace escuchar hasta lo que no importa. También el chasquido de huesos de mis pasos, esos que no comparto con nadie. 
Risas y conversación animada en un balcón vecino a la calle. Un pequeño grupo de personas en el jardín de perros, algún auto que circula por la calle, agua que cae de una manguera de riego. Un paseo al mar vacío; el paseo, claro. Decidieron bajar la intensidad de la luz, supongo que, como ya no viene nadie. 
Poca gente, en parejas y enmascarados, paseando despacio en la penumbra. Los bares y chiringuitos cerrados. La verdad no sé lo que hago andando por aquí. 

Recuerdo que un día de hace tres o cuatro años, sentado en la playa, mirando al este, al horizonte, se me acercó un hombre desde la oscuridad y me increpó ¡qué miras! Por allí nada va a venir. Un loco ayudando a otro loco. ¡Qué poca cordura! 

Y, en el final de mi memoria, la botella encima de la mesa, el vaso vacío. Ya empieza a hacer frío. No tengo mejor plan este finde de San Valentín, sin rosas ni miradas, sin cenas ni abrazos, ni besos, ni promesas. Solo volver a la mesa de la botella y el vaso. 
Y de paso echar de menos y suspirar para no morir ahogado. 

Ya de vuelta en casa, en un arranque de orden y desconcierto, recojo todo de por medio, la botella, el vaso, cierro el balcón, apago las luces. No me olvido de las pastillas. Y en la cama me acuerdo que no puse la lavadora con la ropa de color. Nos quedamos sin yogourt en la nevera ...

Pero eso será en otro momento, ya queda poco para San Valentin, y he de enviar un beso a toda la gente que quiero. 

Un beso. 

Tiempos planos

Tiempos planos. 
De cuando los viernes son lunes. 
Y los lunes al sol. 
Inviernos de playa. 

Y veranos de aguacero 
¿Cuanto hace que no veo 
una sonrisa frente a mi 
Feliz? 

Planes de día y noche, 
sin sueño ni reproches. 
Tiempos planos. 
Reloj sin arena. 

En el jardín una sirena, 
serenata del silencio. 
Todo lo guardo muy adentro, 
ya solo para mi. 

Y da igual si estás 
o no estás aquí. 
El viento borra las huellas 
que dejaste para mí. 

Laberinto

Quiero encontrar el laberinto. 
Y perderme en él 
para encontrarme. 
Allí donde se aleja de la puerta, 
donde se cierra el retorno fácil 
es donde empieza la aventura 
Tuya y mía. 

En cada recodo de ese jardín 
de mi infancia, de mil años, 
árboles gigantes, imposibles de abrazar,
setos de pino más altos que tú,  
que ocultan el horizonte.  

Perdiendo la dirección y el control,  
para que aparezca la pulsión, 
cadencia constante interminable 
de tú corazón y el mío  

El instinto y la dulzura 
te guían hacia dónde debes,  
apartas la vista de lo que no te gusta.  
Coge mi mano y anda conmigo 
no me sueltes nunca, amor  
No me dejes, no me olvides  
Eres mi vida, mi esencia, mi yo.  

Es solo amor, amor. 
Miedo a perderte, a perderme.
Por mucho que cierre el bosque 
siempre hay una salida
Solo el vacío es la medida
de haber perdido todo 
De estar encerrado en un laberinto 
Sin vida.