Demasiado tarde

Ahora es demasiado tarde, y ya no deseo vivir más.
Tanto afán, tanta lucha desplegada, tanto tiempo, que en el intento se esfumó toda la vida.
Y es, en este momento que aún nos espera el sprint final, cuando no queda nada con que soñar.
El silencio atronador, la luz azul, el frío violento, la fuerza fallida, el corazón parado, la mirada perdida, la voluntad disuelta.
En un rincón sentada, acalambrada, hecho un ovillo de dolor, imposible estar erguido. Solo un brillo en la mirada, la alegría de ver esa cara, esa voz amiga, de la familia, que al paso te da la caricia justa, el cariño que añoras, y que debes administrar bien, pues tardará en volver esos mis ojos preferidos. 
Y la rabia, a veces, por dentro, no es suficiente para poner fin a la tortura.
¿Por que está insistencia desmedida, si solo necesito un poco de dignidad, y que la calma me lleve a mi final, agradecida? 
Esto no es vida

La carta que nunca escribí

La carta que nunca escribí, y que nunca has leído. 
Es tan difícil cruzar una mirada con alguien descubriendo lo que para ti es tu mundo, que cuando la encuentras y la pierdes, nada te vale de consuelo.
Tantas veces fue imposible, que me doy por fin vencido.
No hay rencor alguno, sino pena. No hay culpable, sino yo mismo. 
No fui capaz, dándolo todo, de crear un sueño perdido. 
Hoy llevo el corazón parado, en busca de un nuevo sentido. No sé estar solo, pero a ti nunca te olvido. 
Llevo tiempo exhausto, pedaleando un tándem con un asiento vacío. Llegó para mi el fin de etapa. Siento como lentamente el cuerpo me dice basta, como lentamente me derrumbo, me invade el dolor y el frío.
Me quedan, así, pocas cosas por hacer. A su término y conseguido no ser imprescindible, será el momento de salir a buscar mi destino. De “hacerme transparente” para no hacer ningún ruido. Y escapar a otro mundo, otra vida de gato y desaparecer diluido. 
Todo ha terminado. Y los ojos en lágrimas no deciden lo que he vivido.
Sin contacto, sin heridas.
Sin ilusión, sin razones, sin esperanza, sin corazón. Sin futuro, sin sentido.
Sin rencor, sin culpable.
Solo, sin olvido.
Es la carta que nunca escribí, y que nunca has leído.
FIN

(A la mujer que he perdido)

Soñar caminos

¿Que extraño si estoy solo?
Hablar contigo.
Que te ocupes de mi,
y yo de ti.
Los abrazos.
Que curiosees en lo que hago.
Interesarme por lo que haces.
Compartir lo que piensas,
aunque no estemos tan de acuerdo. Sentirte cerca.
Respetarte
y sentirme respetado.
Ser la fuerza en tus proyectos e ilusiones. Viajar.
Nunca estar solo
incluso cuando no estás conmigo.
La luz.
Tu olor.
Tu calor.
Tu mano en la mía,
y tus labios mientras me miras.
Tus ojos cerrados.
Tu caminar de lejos.
Volver a ti.
Juntos sentir amor.

Sácame de este infierno.
No sé estar solo,
sueña un nuevo camino para mi, para ti.

Pez globo

Sensible, vacío y asustado
como un pez globo en peligro.
Mirándome el ombligo.
Aburrido y solo.

Así me siento cada día
mientras sueño una fantasía.
En la que tú.
estás junto a mi.

Pero la soledad es
la única compañía.
Imagino la fisonomía
de tu sonrisa más feliz.

Y duermo solo
y soy el dueño
compartiendo mi sueño
del camino contigo.

Un nuevo año empieza.
Y ya tengo en mi cabeza
los planes de viaje.
Sin nada de equipaje, contigo.

La aventura se abre
delante de los ojos.
Mirándote de frente.
Con sorpresa.

Estoy en el obrador de sueños.
Amaso recuerdos y visiones.
Y luego invento canciones
que siempre me hacen reír.

La noche es azul y violeta.
Reflejos en una pared.
Espero despacio a que amanezca.
Dibujando tu rostro de nuevo.

Y atravieso el espejo.
Dejando atrás la historia.
Congelada en mi memoria.
Siguiendo la luz otra vez.

Siempre esperar alguien.
Nunca dejar de querer.
Todo el cariño es poco.
Mucha risa por hacer.

Mucho tiempo por delante.
con el alma al hombro.
Mucho de dar amor.
¿A quien?

Escalando pendiente abajo

En un mundo al revés
que se me dió la vuelta.
Después de escalar siempre
al filo mismo del abismo,
hoy siento que bajar
es más difícil. 

No fue nada
el esfuerzo de subir,
con las fuerzas que gasto
en aferrarme con uñas
y hasta con los pies,
pendiente abajo. 

Con lo fácil que es morir
que difícil vivir así,
aferrado a una vida
que ya no te pertenece,
si no llevas en tu mochila
tu medicina de amor. 

Con lo temprano que empecé
en esta lucha ilusionante,
y lo rápido que viajé,
cometiendo errores y aciertos,
el final lo he encontrado
pronto y extenuado. 

Ahora solo busco
un refugio y respirar.
Encontrar la tranquilidad
en esta escalada invertida,
donde aferrarse no vale de nada,
si no encuentro tu abrazo en una esquina.

61 menos cuarto

A mitad de mi vida,
cuando todo apuntaba
ya al final,
encontré una historia
incierta
en la orilla del mar.

Nunca te tuve,
en verdad.
Y me imaginé
que eras mi vida,
mi razón,
mi porqué.

Al final,
a los 61 menos cuarto,
me quedé solo,
como un niño
en medio del salón,
en mitad de una de fiesta de mayores.

Fui a esconderme
detrás de la cortina,
pero me pellizcan la mejilla.
Se me para el corazón.

Y por alguna razón,
no se que hacer.
Me quiero morir
de amor.

Me muero de amor,
me muero de ti.
Y sueño con ser
tú compañero de camino.

A los 61 menos cuarto,
cuando todo apuntaba
ya al final,
encontré una historia
incierta
en la orilla del mar.

Fui a esconderme
detrás de la cortina,
pero me pellizcan la mejilla.
Se me para el corazón, solo.

Esperados

Oigo música mientras espero.
Y mezo mis sueños despacio
con el mar en calma.
la brisa suave de hoy.

El sol que presiento.
ilumina mi sonrisa.
Y hace de bálsamo.
a este tiempo muerto.

Nada detiene los sucesos.
La vida es implacable.
Se abre paso a empujones.
Y los pájaros no paran de cantar.

Este año cantare.
Desde dentro con los ojos cerrados.
En el horizonte infinito.
Del cielo y el mar.

Allí donde tú estás.
Y doblare las voces.
En delicada armonía.
Y ecos interminables.
 
Que abrirán el corazón.
Cerrado a cal y canto.
Dejando que atraviese.
Tú viento de amor.