Un cocodrilo en mi jardín

Hay un cocodrilo en mi jardín.
Se ha encaprichado de los geranios. Será por sus flores rojas, o por sus hojas verdes.
Será que está enamorado de la luna que se refleja en el cristal. 
O será por mi. 
Llora y no se porqué. Quizás no sepa por donde empezar a comer. Si por la cabeza o por los pies. 

He intentado llevarme bien con él. Aveces se queda inmóvil, como pensando, como dormido. Pero no se deja acariciar, ni acercarme deja, si no lo quiero enfadar y escuchar el chasquido de su mandíbula. 

Para que estuviera más tranquilo, he empezado a darle de comer. Empecé con poco, y su apetito y su tamaño no paran de crecer. Ya no se que hacer.
Ahora me hace “ojitos”, asoma su enorme cabezota y me avisa de ser el siguiente. 

Es una mala compañía.
No se quiere ir, y no se le ve feliz. 
Ni a mi con él. 
Y ahí lo tengo, en el jardín. 

Crónica al fin del año

Delante de la página en blanco sin atreverme a escribir.
Las ganas me ponen nervioso. Las ideas agolpadas sin orden, empujan. Pero no sé expresar ninguna.
Sé que para mí llegó definitivamente el fin de una etapa vital. Ya no soy indispensable, ni siquiera necesario para mi gente. Han aprendido a volar solos, y hasta la más pequeña está comenzando su vuelo por sí misma. 
Conseguí destrozar todo lo construido durante años. Me quedé paralizado y no he sabido tomar las decisiones adecuadas. Y el resultado ha sido devastador. 
Sin recursos y sin ideas, lo peor es no tener planes ni tareas por hacer. Así me voy vaciando. Y no quiero convertirme en la carga de nadie. 
Es extraño como siento que he roto conmigo, he perdido capacidades físicas e intelectuales, he desordenado mi cabeza, y mis recuerdos se presentan en tropel sin ningún permiso ni excusa previa.
Y la salud ha perdido su equilibrio y fortaleza, de la que siempre he presumido, y ha sufrido un batacazo estrepitoso, encadenando dolencias hasta rendirme. 
No tengo el futuro ni mucho menos asegurado, y espero asustado como, durante los próximos meses, todo mi mundo se va a precipitar.  
Siempre me gustó regalar y ayudar. Y al fin, ya no estoy para eso. No veo la salida.

Solo deseo encontrar la manera de no arrastrar a nadie conmigo, y hacerme únicamente responsable de todas las consecuencias.
Y que me queden las suficientes fuerzas para andar mi último camino.
Pero quizás sea mucho pedir. 

A un paso

El día comienza a oscuras, de madrugada. La verdad es que comenzó ayer, cuando planeaba esta locura. 
Todo lo tengo ya preparado, menos las dudas. Es una sorpresa. Nada sabe de que pretendo aparecer en la puerta, como caído del cielo, como la lluvia. Y es tan intensa, que quizás no se abra. 
Si esto ocurriera, todo lo habría hecho por nada. 
A un paso, más cerca que nunca. Y la puerta cerrada. 
Lo fantástico es siempre el viaje. Los preparativos, los nervios de salida, el trayecto hasta llegar, los pensamientos bulliciosos, calmar las expectativas, conducir sin alcances ni desvaríos, disfrutar. Todo esto y más, sin duda.
Pero tener un motivo es el motor de arranque, es el color del viaje. Por cierto, este es de color blanco, el preferido de las rosas, que he de conseguir antes de llegar. Sería todo un detalle, de esos que curan el alma. 
Estoy contento y me siento feliz. Nervioso y excitado con tanto trajín. Pero ahora debo dormir otro rato y descansar. Me espera otro viaje soñado. A soñar. 
Y contarnos con café qué más tienes y qué más quieres, aunque sean dos los cafés, porque con uno no llegue. 
A un paso de tener ese ratito dulce o cruel.
A un solo paso de volver sin ese encuentro de miradas. 
A un paso de estar frente a la puerta, y no poder. (puerta 8, RSP).

De pronto he salido pitando, como el niño que han pillado intentando entrar a hurtadillas en la biblioteca.
Y después de recorrer la casa grande, se ha metido en la despensa de la cocina, a oscuras, y se ha puesto una olla grande en la cabeza para que no le vean enrojecido de la vergüenza, apoyado en la tinaja.

Pero es verdad. En la biblioteca no dejan entrar a los de mi edad. Y yo estoy como loco por volver a ojear las páginas de un libro pequeño de tapas rojas, que cuenta una historia de amor eterno. Y que leí hasta el final. Y quería resucitar.

Cuento de Navidad

La Navidad es un cuento. 
Un cuento que nos han contado desde pequeños a generaciones y generaciones de niños. 
Es pura magia. 

En mi casa era tiempo de mucho frío y lluvia. Tiempo de botas katiuskas y jersey gordo de lana.
De tardes de candela y noches de brasero de picón bajo la falda de camilla. 

Eran tiempos de leer y de contar. Que un niño precioso había nacido de noche en un portal, y lo calentaban un buey y una mula.
Y le visitaban todos los pastores. Y Reyes a caballo y en camello seguían a una estrella para encontrarle. 

Tiempos imaginar cómo esa historia se repetía cada año en estas vacaciones. Donde cada tarde oscurecida, las calles se quedaban vacías, y eran ocupadas por pajes y personajes a caballo, que iban de paso hacia Belén, y recibían las cartas escritas a los Reyes Magos con las peticiones de todos los niños. También informaban de su comportamiento en casa, en la escuela o con los demás niños. 
Y mientras, se pasaban esos días aguantando la promesa de portarse bien, y el suspense hasta el día de Reyes en que, si cumpliste, quizás te dejen algún regalo. 

Alguna tarde, con mi abuela y mi tía, en la casa del cura, casi los sentimos pasar, ya de noche, con los postigos de las ventanas cerrados. 

Noches imaginando balones de cuero, muñecas de pelo largo, triciclos, juegos de arquitectura o camiones volquetes. 

Y los olores cambiaban a tierra mojada, a hierba, en casa a canela y limón, a cazuela de pavo, a rosquillas con azúcar y pestiños de miel, a mantecados y turrón, solo para estas fiestas. 

En nochebuena, cantar villancicos sin parar y aprovechar para tocar pandereta y zambomba, que luego se guardaban con las figuras del belen hasta el próximo año. Y comer polvorones y turrón.

En fin de año, confetis y matasuegras, uvas, más dulces y turrón.

Y al final, la noche de Reyes, preparando vasos y platos para los Magos y sus camellos. Noche de nervios para saltar de la cama apenas amanecía, correr escaleras abajo y explosión de alegría.

Cada diciembre, mi infancia fue una casa de pueblo llena de niños alrededor de un cuento de navidad.

A DOS

Perdón,
te amo en francés 
te hace parecer 
cuando no sabes sentir. 
Cuando no entiendes 
que sentir 
no es parecer. 

Pero nada es igual a decir
Je t’aime, mon coeur  
Te amo meu coraçao
O
Ti amo tutto il mío cuore 
 ... a corazón abierto 
... a cielo despierto, 
a todo o nada,  
lanzado al vacío 
en busca de tus abrazos 
salvadores, 
de tus besos embriagadores 
de fresa y limón. 

En mitad de la nada 
hace frío y vacío. 
Se te complica tu plan,  
y a pesar de dar tu mano, 
no compensa en el pecho 
el dolor de no ver tus ojos.
Suplico llorar a tu lado, 
emocionados. 
Emoción a dos. 
A dos. 

De mi, de ti

Sácame, de mi todo
yo quiero darte todo,
mi vida entera. 
Mi corazón lleno
de amor, desata 
la pasión, fuego 
encendido, vuela
la imaginación, ciego, 
entrego mi alma
a tu abrazo, belleza, 
dulzura, delicadeza. 


A ti, quien quiera que seas. 
Corazón en búsqueda. 
Solo si te siento cerca, 
sabré que eres tú, 
alma gemela, 
quien me completa. 


Saca de mi todo lo que quieras. 
Yo te puedo dar toda mi vida entera.
Con mi corazón lleno de amor, 
desata la pasión, despide la tristeza.

Fin del sendero

Y el camino se pierde, 
donde dobla la esquina. 
Al llegar a este punto, 
perderemos la pista. 

Se abre el monte sin trazas. 
Se cierra el bosque entero. 
No hay senderos. 
No detengo la marcha. 

Abrir camino nuevo 
no me acobarda. 
Solo espero encontrarte 
posada en alguna rama. 

Sentada al borde del agua. 
En la puerta de embarque 
de la próxima escalada. 
Y quererte de esa forma descarada. 

Género_no_si_das

No está de moda ser generoso. 
Aquí importa más ganar.  
  No por deporte. 
  Me refiero a ganar sin esfuerzo,  
    a ser posible.  
Lo importante es ganar.  
  Participar para perder, es de tontos. 
No he venido hasta aquí para sufrir.   
Si ganas con ventaja, será más fácil.  
  Engañar es parte del juego.   
  Más tonto él, que se dejó engañar.  
La vida es para jóvenes, listos y guapos.  
  Los demás a llorar, que se perdió el tete.   
Cada cual que piense en lo suyo, y lo pelée.   
  No voy a ayudar a nadie.  
  Y si alguien me ayuda,   
     gracias por el regalo.  
  Pero yo no te lo pedí.   
La vida es intensa.  
  Si te quedas atrás, a mi no me vales.  
Yo no estudié y he llegado hasta aquí.  
  Leer es de idiotas.  
  Cuéntamelo y rapidito, que me aburres.  
Mis colegas están conmigo por interés.  
 El que deja de venir, se lo pierde.   

Está feo lo que dices.  
  Pero es lo que hay.   
Gimnasio, peluquería, tatoo,   
    redes sociales, tv.   

“Dios nos libre del dinero.   
    Teniendo, teniendo, teniéndolo. 
    ”La Rosalía
Genero_no_si_das