Ahora que no se

Ahora que se acabó el esplendor, 
ya no vuelo como antes, 
no sé aprender a vivir 
sin amor, ni miedo.  

Sequé el pozo de las lágrimas. 
Ya no llueve como antes. 
No sé entender lo que siento, 
sin amor, ni miedo. 

Perdido en la inmensidad del cielo, 
ya no miro igual que antes. 
No se conformarme, si voy solo, 
sin amor, ni amante.

Zambullirme en tus ojos. 
Ya no sé sentir como antes. 
No sé morir solo, 
amor, sin mirarte. 

Si pudiera soñar

Si pudiera, pillaría un Alfa Romeo Giulia GTA rojo brillante.

Y una Ducati súperSport 950s también en rojo ducati 

Para divertirme y viajar. Y sentir. 

Si hoy pudiera, pasaría un finde en Atrio con mis amigos. Y sentir ese olor de la cocina, en mi ventana la parte antigua, y entre sus piedras la calma.

Si pudiera, pasaría unos días a cantar con mis amigos, como solía. Escuchar las guitarras y sus voces, acústicas con eco en mi memoria…

Si pudiera, volvería a Roma una semana, a conquistarla un trocito más, y saborear sus calles, aprender el color de sus esquinas …

Y si pudiera, de vuelta, me escondería en la Toscana, como si fuera mi casa, como aquella “Frances” de Diane Lane 

Si pudiera, volvería a La Habana, al café de la mañana, y al ron de la tarde. A ayudar a mis amigos…

Si pudiera…; soñar así tendría planes interminables…

Pero al fin, si pudiera de verdad, todo lo cambiaría por ti. 

Viajarte

Leer pensando 
tus tatuajes del costado
… y de tu hombro. 

Viajar pausado 
tú espalda. 
Beber tus labios dibujados, 

tú sonrisa del alma.
Y tus ojos clavados en mis ojos, 
mientras me hablas. 

Aquella que cuida de la vida, 
(ahora que yo la perdí)
Y es alabada 
por nacida, feliz. 

(A una amiga que conocí 
casualmente
a la sombra de un día,  
Natalia Judith A. V. ) 
Septiembre 2021 
Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, de Guadalupe y de la Victoria, lo celebran

Mi mundo

Mi mundo siempre es impostado. 
Todo lo invento al pasar. 
A veces roza, sin más, 
la vida que tengo a mi lado. 

Ojalá que se escape una sonrisa 
que ilumine tu cara. 
Y brillen esos ojos oscuros 
detrás de tus pestañas. 

Ojalá conmigo estuvieras 
a la salida de sol de esta mañana. 
Y entre bostezos y dulces caricias 
le diéramos una tregua al alma. 

Biznaga

Sentado en el umbral de mi casa. 
Ya me bañé y me perfumé. 
Me vestí de limpio y negro, sin querer, 
impaciente, esperando tu llamada. 

Se que me dijiste que a las 10, 
y me levanté de madrugada. 
No podía esperar a que pasará 
todo lo que siempre imaginé. 

Redúceme a ser. 
Desmóntame la defensa. 
Arráncame la tristeza. 
Empújame a querer. 

Y es que te llamé para un abrazo 
que de repente eche de menos. 
Acudiste volando a mis sueños. 
Siento que me voy embelesando. 

De los sentimientos no soy dueño, 
pasado este momento de locura,  
vuelvo sin querer a la cordura. 
Este imposible amor fue solo un cuento.  

Redúceme a ser. 
Desmóntame la defensa. 
Arráncame la tristeza. 
Empújame a querer. 

Fue muy deprisa, sin aliento. 
Todo pasó en nada, y nada pasó. 
Dejamos abierto el cariño para siempre. 
Envidia siento de dos jazmines en flor. 

Redúceme a ser. 
Desmóntame la defensa. 
Arráncame la tristeza. 
Empújame a querer. 

Habrá sido Gerar

Este verano he aprendido mucho. 
En el minúsculo caos de incorporar a la vida de casa a Raquel, y a la perrita Nina de vuelta a casa, se han sucedido “pequeños” incidentes sin importancia, que han aderezado la vida ordenada y casi lineal que habíamos conseguido.

Así, a pesar de años de método y enseñanza, Nina ahora se sube al sofá a recibir sus cariños y arrumacos, incluso intenta ir a dormir arriba de la cama, como todos (pensará ella), aunque esto último ha sido el límite de lo consentido. 
Llegados a este punto, torcí la ceja con gesto serio, la Nina frente a mi con los ojos muy abiertos, los chicos suplicando “dejala, dejala”, pero no cedí.
Son las normas de esta casa. 
Como compensación, el animal se volvía taciturno hacia el salón, y cuando todo estaba despejado, de un salto se coloca en el sofá y allí pasa la noche. 
A la mañana siguiente, muy temprano, de camino a la cocina, escucho cuatro patas posando sus uñas de un salto en el parquet.
¿Que has hecho Nina?
La perrita paralizada, esperando una reprimenda, sin apartar de mi vista los ojos muy abiertos, mientras le señalo la mancha que ha dejado en el asiento del sofá. 
Cuando se lo cuento a Raquel, de un salto, me sorprende con “Habrá sido Gerar” entre risas.

Si Nina no pudo aguantarse y se hizo caca en la terraza… “Habrá sido Gerar”.
Si en un gesto descontrolado, jugando con la pelota, se rompió algo, sin querer … “Habrá sido Gerar “.
Así ha ido pasando el verano, y hemos aprendido que, si te equivocaste con la ropa de lavadora y se destiñó … “Habrá sido Gerar”.
Si las luces se olvidaron encendidas, las puertas abiertas o si llovió, “Habrá sido Gerar”.
¡coño Gerar, que capacidad!
Da igual si fue Nina, Raquel, Andrea, Sito o el aire del mar … “Habrá sido Gerar”.

Aprendí que “Gerar” es una especie de duende descuidado que va haciendo cosas de las que te pueden reprender.
O simplemente es el dueño de la mala suerte, porque si tienes previsto playa, y sale nublado … “Habrá sido Gerar”.

Así que de un “cuento de bosque gallego” hemos creado un “monstruo” en Andalucía. 
Siempre entre risas, con la princesa Raquel. 

Una curiosidad: no se si es casualidad, pero el cuñado de Raquel se llama Gerard. 
¡Cuanta maldad! No puedo ser tan mal pensado. 

El Gerard de carne y hueso es un bendito. 

… y colorín colorado,

P.D. “Habrá sido Gerar” es siempre una afirmación. La posibilidad de ¿Habrá sido Gerar? no se contempla: Sencillamente no cabe la dudad. 😂😂

Agosto, adiós

Amanecer.
Mirar el horizonte
enrojecido.
El mar tranquilo.
Sonreír.
 
Esperar a que el día tuerza
y deje salir tímido el sol. 
Que deshaga la luz mágica y las tinieblas.
Y que esconda de una vez la luna. 
Que disipe la bruma.
Que empiece el día.

Algún valiente se dé el primer baño,
el agua, asegura, está caliente. 
El cielo surcado por el primer avión,
aterrizando. 
Los pájaros, la gente, algún motor, el mar, … 
La vida suena a día que empieza.
En mi corazón una mezcla de tristeza 
y alegría.
Y el día… otro día que comienza.

Y se despide agosto.
Y sus fiestas que este año fueron menos fiesta.
Lo natural que no cesa.
Los planes se suceden.
Y no se hoy, de domingo, lo que conviene.
 
El cielo se aclara,
y el horizonte que estalla
a punto de remontar tras el perfil de la montaña.

Así se me olvide todo, 
que vuelva todos los días a verte.
Porque no se me olvidó querer.

Ni se me olvidó la luz de amanecer,
que eres tú. 
Como si me olvidara de querer
en la playa de los abrazos que no volverán.

Descubrir

Ojalá supiera arrancar de mi corazón y mi cabeza lo que ahora me aprisiona y no me deja dormir en paz.
Quizás fuera una cura aprender a dibujar. Inventar no, traspasar todo lo que me ocurre a un papel en blanco.
Figuras sin forma, apenas unas sombras que emergen desde lo más recóndito de la memoria, y que construyen una historia que jamas pasó.
O si.
Eso lo quiero descubrir. 

No quiero esperar

En este instante, que dura media vida, no quiero esperar a la muerte.
Quizás es mejor ir a buscarla. Así eliges donde y con quien. Y soñar, para que no te sorprenda la tristeza conquistando toda tu cabeza, paralizando la visión de la belleza, que es vivir sin esperar. 

Amor ¿donde estás?
Que allí acudiré sin dudarlo, dejando mi corazón intacto para regalarlo en una flor, en un beso robado, posando mis labios en tu hombro, respirando tan solo tu perfume, cerrados los ojos al sol. 

… y ahora (nunca más)

Y ahora que te tengo tan cerca, 
no te vengo a visitar. 
La verdad es que no quiero romper 
esta historia tan bonita sin final. 

Abandonar fue la decisión más cruel, 
más radical y necesaria. 
Tan solo se extiende ante mi 
el vacío inmenso de la soledad. 

No hay más amor en la renuncia. 
Esa mecha encendida, 
que en un minuto eterno, 
te señala el momento de la despedida. 

El miedo insuperable 
a no volver a sentir el vértigo, 
el calor en las mejillas, 
y la locura de un beso de amor.