C’est la vie

La vida nunca es Justa 
Es imparable 
Tampoco es injusta 
Es corta 
Y enérgica 
Y Preciosa 
Y adorable

Es cruel y real 
Inimaginable 
O predecible 

La vida es perecedera 
Evaporable 
No la dejes escapar 
Ni la abandones 
destapada
Ni la malgastes
Apúrala con intensidad 

Saboréala con delicadeza
Acaríciala sin parar 
Y exprímela hasta el final 

Como tú vida 
no habrá otra igual 

como tú, viviéndola 
nadie jamas habrá 

Blanco y niebla

Vivir organizado 
repitiendo rutinas. 
Y saber que estás 
incontrolado. 

Pensar de antemano  
que nada nos falte, 
y sentir agobiado 
que no se cumple.

Incontrolado 
latir en el pecho, 
donde nadie ve 
la angustia. 

A punto de partida 
en un viaje de sueño, 
sin tener aún 
la certeza. 

Vivir al día, cada día, 
que pasan volando 
con igual calendario, 
sin nada escrito. 

Aquí se acaba una historia, 
una parte de la vida, 
sin saber si la nueva etapa 
comienza o termina. 

Sonó un disparo en la noche
dentro de mi cabeza. 
Y después de todo, nada, 
y fundido a blanco y niebla. 

Escondido

Escondido detrás de mi, 
detrás de mi cara 
y de mis ojos. 

Escondido para sentir, 
entre tantos gestos  
y posturas. 

Sin piel  
la vida duele más 
quizás. 

Y el camino 
se retuerce sin más 
de noche. 

No dejo de buscar 
donde encontrarte 
a oscuras. 

Cuando te tenga 
frente a mi 
lo sabré. 

Y un beso 
sellará el momento 
para siempre. 

Que secreto 
guardamos celosos 
solo para dos. 

Si no es amor, 
será un infierno 
de hielo. 

Si no eres tú, 
vendrá un invierno 
eterno. 

Si me abres
tu corazón 
será mi cielo.

Rebelión del silencio

La rebelión de los silencios  
de la inmensa mayoría,   
carne de cañón, 
gente sin rostro, 
sin nombres,  
soldados desconocidos  
que solo honran con el fuego eterno  
y hasta la próxima.

Sin voz, 
el engaño del voto 
delegó 
en la minoría dominante. 
Y ahora, en este instante, 
no representan nada, 
no cuentan para nadie. 
Solo en elecciones engañosas. 
Y hasta la próxima. 

Como reclamar con respeto-justicia 
el respeto que se merece  
la dignidad de ser sin rostro, 
la responsabilidad 
de ser mi representante,  
sin romper la convivencia 
en mil pedazos, 
y hasta la próxima.

Rebelión del silencio. 
Silencio atronador. 
Dejen de hacer ruido 
inútil, devastador. 
Más silencio por favor. 
Solo pensemos 
durante un instante
de silencio.

Maldita

Maldita 
la duda. 
La mía. 
La tuya. 

Maldita 
la pena, 
que guía 
la furia. 

Maldita 
memoria, 
que sigue 
cautiva. 

Maldita 
la arena, 
que cae 
cada día. 

Maldita 
la sangre. 
Inútil. 
Pérdida. 

Bendito 
el perdón 
de tan grande 
Corazón. 

Bendito
tu amor
y el mío 
de los dos.

El tiempo que tengo

Me gusta cantar 
Y sonar la guitarra 
Volvería a colgar 
notas en cada palabra 

Veo la vida pasar 
y para eso llegue tarde 
Perdiendo la memoria 
iré a leer para no olvidarte 

Soñar viajes desconocidos 
de aquí al lado de mi casa 
Volar alto siempre cogidos 
sin perdernos la mirada

Y una página en blanco 
me espera tan tímida 
La historia que invento 
se escribe fácil si nace sentida 

Pasará este día 
y mañana no me acuerdo 
Este río tan largo 
tan intenso, me dejo casi seco 

Los ojos me brillan 
la sonrisa te entrego 
no se quien eres, mi niña 
pero se que te quiero 

Último cuarto

...
Ahora quiero explorar otras vías. 
La importancia puesta en el corazón. 
En las emociones desatendidas. 
Los gestos de cariño aplazados. 

En los amores perdidos. 
Y las causas imposibles. 
En los envites sin tiempo. 

Contemplando la vida  
a colores con detalle 
con cariño. 

Apretando los riñones  
a los abrazos desconocidos  
pero tan sentidos. 

Regalando mi humildad  
a quien me la pida  
a cambio de nada  

que le sirva mi ayuda 
y mi amistad de por vida. 

Entregado a todos  
sin reservas ni medidas. 

El placer de darme entero  
sin nada a cambio  
que me tenga a cuenta. 

Solo guárdame el secreto  
que nadie sepa  
que te servía. 

Y todo el mérito fue tuyo  
como escudero atendía  
 y te entregaba mi tiempo  
para tu alegría. 

Ojalá todo fuera  
como sueño  
algún día. 

Réquiem

¿Donde están tus amigos? 
¿Donde están que no los ves? 
¿Porqué no acuden, si llamas? 
¿Porqué no vienen esta vez? 

El corazón desarmado 
Las lágrimas a flor de piel 
Todo cabeza abajo 
Tu mundo puesto del revés 

Se impone el común interés 
No pueden acudir a la llamada 
La sangre les hierve, indignada 
Pero es lo que hay que hacer 

Ahora suena triste el campanario 
No dejes nada para después 
Es la hora de la despedida 
Amor no temas, hoy deja todo de ser