Biznaga

Sentado en el umbral de mi casa. 
Ya me bañé y me perfumé. 
Me vestí de limpio y negro, sin querer, 
impaciente, esperando tu llamada. 

Se que me dijiste que a las 10, 
y me levanté de madrugada. 
No podía esperar a que pasará 
todo lo que siempre imaginé. 

Redúceme a ser. 
Desmóntame la defensa. 
Arráncame la tristeza. 
Empújame a querer. 

Y es que te llamé para un abrazo 
que de repente eche de menos. 
Acudiste volando a mis sueños. 
Siento que me voy embelesando. 

De los sentimientos no soy dueño, 
pasado este momento de locura,  
vuelvo sin querer a la cordura. 
Este imposible amor fue solo un cuento.  

Redúceme a ser. 
Desmóntame la defensa. 
Arráncame la tristeza. 
Empújame a querer. 

Fue muy deprisa, sin aliento. 
Todo pasó en nada, y nada pasó. 
Dejamos abierto el cariño para siempre. 
Envidia siento de dos jazmines en flor. 

Redúceme a ser. 
Desmóntame la defensa. 
Arráncame la tristeza. 
Empújame a querer. 

Habrá sido Gerar

Este verano he aprendido mucho. 
En el minúsculo caos de incorporar a la vida de casa a Raquel, y a la perrita Nina de vuelta a casa, se han sucedido “pequeños” incidentes sin importancia, que han aderezado la vida ordenada y casi lineal que habíamos conseguido.

Así, a pesar de años de método y enseñanza, Nina ahora se sube al sofá a recibir sus cariños y arrumacos, incluso intenta ir a dormir arriba de la cama, como todos (pensará ella), aunque esto último ha sido el límite de lo consentido. 
Llegados a este punto, torcí la ceja con gesto serio, la Nina frente a mi con los ojos muy abiertos, los chicos suplicando “dejala, dejala”, pero no cedí.
Son las normas de esta casa. 
Como compensación, el animal se volvía taciturno hacia el salón, y cuando todo estaba despejado, de un salto se coloca en el sofá y allí pasa la noche. 
A la mañana siguiente, muy temprano, de camino a la cocina, escucho cuatro patas posando sus uñas de un salto en el parquet.
¿Que has hecho Nina?
La perrita paralizada, esperando una reprimenda, sin apartar de mi vista los ojos muy abiertos, mientras le señalo la mancha que ha dejado en el asiento del sofá. 
Cuando se lo cuento a Raquel, de un salto, me sorprende con “Habrá sido Gerar” entre risas.

Si Nina no pudo aguantarse y se hizo caca en la terraza… “Habrá sido Gerar”.
Si en un gesto descontrolado, jugando con la pelota, se rompió algo, sin querer … “Habrá sido Gerar “.
Así ha ido pasando el verano, y hemos aprendido que, si te equivocaste con la ropa de lavadora y se destiñó … “Habrá sido Gerar”.
Si las luces se olvidaron encendidas, las puertas abiertas o si llovió, “Habrá sido Gerar”.
¡coño Gerar, que capacidad!
Da igual si fue Nina, Raquel, Andrea, Sito o el aire del mar … “Habrá sido Gerar”.

Aprendí que “Gerar” es una especie de duende descuidado que va haciendo cosas de las que te pueden reprender.
O simplemente es el dueño de la mala suerte, porque si tienes previsto playa, y sale nublado … “Habrá sido Gerar”.

Así que de un “cuento de bosque gallego” hemos creado un “monstruo” en Andalucía. 
Siempre entre risas, con la princesa Raquel. 

Una curiosidad: no se si es casualidad, pero el cuñado de Raquel se llama Gerard. 
¡Cuanta maldad! No puedo ser tan mal pensado. 

El Gerard de carne y hueso es un bendito. 

… y colorín colorado,

P.D. “Habrá sido Gerar” es siempre una afirmación. La posibilidad de ¿Habrá sido Gerar? no se contempla: Sencillamente no cabe la dudad. 😂😂

Trastornos de verano

Lo mejor del verano ha sido estar juntos.

Este año fue especial porque ademas vino Raquel. 
Como todos y cada uno, ella tiene sus costumbres y sus tics, que como todo el mundo sabe, son gestos repetitivos espontáneos involuntarios que hacemos sin darnos cuenta. Y ya está, no tiene importancia.
Pero cuando llegas de nuevas a una casa todo el mundo te observa con detalle, especialmente tus tics. 
Soy una persona hiperordenada. Me gusta tener MIS cosas según una situación prevista y que mantengo DESDE SIEMPRE. En fin, una “pedrada” en la cabeza como otra cualquiera.
Si fuera grave, podría ser TOC (trastorno obsesivo compulsivo). 

Lo que hoy quiero contar es que, cuando viene alguien a tu casa, sin querer, todo se desordena un poco. Con paciencia intento enseñar cómo debe estar todo colocado “en su sitio”. Pero inevitablemente el CAOS nos invade, al menos por un tiempo.

Por ejemplo, El Lavavajillas. Este aparato tiene unos cestillos, en la parte de abajo, para colocar los cubiertos. Es fácil, se embocan en el cestillo y punto. … PERO si colocas tenedores y cuchillos con las puntas hacia arriba pudiera ser que sin querer te pincharás la mano al recogerlos.
Intenté enseñar esto a mis hijos, y Raquel se esforzó mucho por complacerme. Cucharas y cucharillas hacia un lado, tenedores y cuchillos hacia el otro. 
Ahora coloca los tenedores y cuchillos hacia arriba y las cucharas hacia abajo.
¿Eso sería dislexia, como trastorno del aprendizaje? ¿Busco capítulos de Epi y Blas para reforzar conceptos contrapuestos como arriba y abajo? Porque debe ser contagioso, y con su personalidad arrolladora, ha convencido a los otros de que así se colocan los cubiertos.
Como el cuento de “cartucho y carchuto”.

Otra anécdota fue en el desayuno. Raquel gusta desayunar cacao disuelto en leche. Y cenar.
Así tenemos un alto consumo de polvo de cacao que, cuando te despistas, se agota y obliga a buscar de urgencias una alternativa.
Yo, decidido, tiré de “fondo de armario”. Y voilá, allí estaba el bote de cacao. Claro que, según rezaba la etiqueta, era “reserva de 2015”.
Casi con la canción 🎶 Yo soy aquel negrito..🎶
Tras un corto intercambio de opiniones sobre si se podía o no consumir, decidí llamar a mi madre, que es maestra (argumento siempre irrefutable) que me contestó que el aceite, el café y el cacao “no se pone malo”. Después de unas risas, Raquel decidió desayunar zumo. No entiendo porqué…

Ella con sus tics y yo con mis tocs. Con menos de esto montaron una Red Social. 

Lo mejor del verano ha sido estar juntos. …y las risas, que superan lo incurable. 

He aprendido mucho. Les quiero muchísimo . 

Larga vida

Cada día pasa más lento. 
Lento y rápido al mismo tiempo. 
Lento en presente. Rápido en pasado. 
Cada día encerrado. Como poco, duermo menos. Escribo, olvido. Me aburro y sueño. 
Olvido, olvido, olvido … y espero. 
No espero nada, ni a nadie. Me refiero a la actitud calmada, sin expectativas, inactiva, sin futuro. 
Solo espero. 
Espero que pase todo, sea rápido y sin sufrimiento. Para mi, pero especialmente para mi gente. 
A ellos los estoy acostumbrando poco a poco a no echarme de menos. Para conseguirlo sin discusiones ni traumas, estoy quedándome continuamente al margen de todo. Evitó los enfrentamientos, la omnipresencia de antes ya no tiene sentido.
Y sobre todo el silencio. A él me someto. A él les someto. Sin ninguna interacción, sin traslado de preocupaciones, ni visitas al médico, ni carencias. 
Sin embargo, si me la piden, sigo dándoles opinión. Quizás me crea que eso si les puede ayudar en algo. Pero, ahora que lo escribo, sinceramente creo que no. 
He iniciado, suave y lento, el último tramo de mi sendero, este que me tocó. Y, para mi gusto, está yendo demasiado despacio, y se me está haciendo eterno. 
Este año, alguno de ellos, me animan a hacer sitio en la casa, a desprenderme de todo lo viejo, lo inútil, todo obsoleto. 
Acepto a regañadientes. No se dan cuenta de que eso soy yo. Esas “cosas”, libros y recuerdos, inútiles y obsoletos. 
Luego de pensarlo un momento, me di cuenta de que viví demasiado y guardé todo un universo.
Voy a hacerles caso, con dolor de mi alma, que pierdo a pedazos con cada cosa que deshecho.
Todo tiene valor para mi, únicamente para mi, eso es cierto.
Por eso voy a ponerme a ello, a sacar poco a poco cada chisme, para despedirme de cada uno de ellos, y hacer sitio en la casa. Así les adelanto esta faena que seguro deberán hacerla, llegado el momento. 
Y luego, cuando termine esta última misión, nada. Eso es con lo que me quedo. Como la memoria, que se me va haciendo un desierto.

Agosto, adiós

Amanecer.
Mirar el horizonte
enrojecido.
El mar tranquilo.
Sonreír.
 
Esperar a que el día tuerza
y deje salir tímido el sol. 
Que deshaga la luz mágica y las tinieblas.
Y que esconda de una vez la luna. 
Que disipe la bruma.
Que empiece el día.

Algún valiente se dé el primer baño,
el agua, asegura, está caliente. 
El cielo surcado por el primer avión,
aterrizando. 
Los pájaros, la gente, algún motor, el mar, … 
La vida suena a día que empieza.
En mi corazón una mezcla de tristeza 
y alegría.
Y el día… otro día que comienza.

Y se despide agosto.
Y sus fiestas que este año fueron menos fiesta.
Lo natural que no cesa.
Los planes se suceden.
Y no se hoy, de domingo, lo que conviene.
 
El cielo se aclara,
y el horizonte que estalla
a punto de remontar tras el perfil de la montaña.

Así se me olvide todo, 
que vuelva todos los días a verte.
Porque no se me olvidó querer.

Ni se me olvidó la luz de amanecer,
que eres tú. 
Como si me olvidara de querer
en la playa de los abrazos que no volverán.

Cuando

Cuando perdí tu cara, y he de cerrar los ojos para verte.
Cuando se del día en que vivo por la posición de la píldora en el blister.
Cuando ya nada me detiene el despropósito en el que he convertido cada paso de cada día.
Cuando todo me huele a pasado, dejando un rastro de flor antigua y querida. 
Cuando miro con compasión y destemplanza las decisiones aventuradas de los peques de casa.

No será verdad, pero entiendo que mi tiempo se pasó, que elegantemente debo apartarme, hacerme invisible y no convertirme en lastre. 
¡Que rápido se pasó todo!
Fue intenso y feliz. 
Y ahora incierto y también rápido (espero) 
Contemplo amanecer. 

Tarros

Tengo aún guardados un par de tarros con esencia.
Quiero gastarlos pronto para que no se pierdan.  Ya gaste casi los de la paciencia. La humildad vino impuesta … y se quedó. 
Y ahora que ya no queda tiempo, Ojalá lo cante todo.

Y me nazca una canción.
De los tiempos felices,
de la risa en colmena,
de acariciar cicatrices,
de la historia más buena.
  
Cuando el pájaro se esconda en la noche 
Y ya no suene su silbido.
Vendrá tu sueño entonces, 
a buscar el último suspiro.

Luna creciente de verano. 
Espérame en el cielo encendido.
Millones de Estrellas
me enseñaron por donde vuelve el cariño. 

De noche.
Cántame al oído.
De noche.

Que se pierda el sonido.
De noche.
La marea me busca.

De noche.
Solo besos dormidos.
Solo besos perdidos.


Descubrir

Ojalá supiera arrancar de mi corazón y mi cabeza lo que ahora me aprisiona y no me deja dormir en paz.
Quizás fuera una cura aprender a dibujar. Inventar no, traspasar todo lo que me ocurre a un papel en blanco.
Figuras sin forma, apenas unas sombras que emergen desde lo más recóndito de la memoria, y que construyen una historia que jamas pasó.
O si.
Eso lo quiero descubrir. 

No quiero esperar

En este instante, que dura media vida, no quiero esperar a la muerte.
Quizás es mejor ir a buscarla. Así eliges donde y con quien. Y soñar, para que no te sorprenda la tristeza conquistando toda tu cabeza, paralizando la visión de la belleza, que es vivir sin esperar. 

Amor ¿donde estás?
Que allí acudiré sin dudarlo, dejando mi corazón intacto para regalarlo en una flor, en un beso robado, posando mis labios en tu hombro, respirando tan solo tu perfume, cerrados los ojos al sol. 

… y ahora (nunca más)

Y ahora que te tengo tan cerca, 
no te vengo a visitar. 
La verdad es que no quiero romper 
esta historia tan bonita sin final. 

Abandonar fue la decisión más cruel, 
más radical y necesaria. 
Tan solo se extiende ante mi 
el vacío inmenso de la soledad. 

No hay más amor en la renuncia. 
Esa mecha encendida, 
que en un minuto eterno, 
te señala el momento de la despedida. 

El miedo insuperable 
a no volver a sentir el vértigo, 
el calor en las mejillas, 
y la locura de un beso de amor.