Pesadilla de niño

En mitad de la noche, paralizado en mi cama. Un pequeño grupo de figuras etéreas a mi alrededor. Son tall grays que susurran entre ellos: 

  • Señor. No quiere salir. Está aferrado a su familia, a sus hermanos y sus padres. Nunca los abandonará. Aquí se siente feliz y seguro. 
  • Habla con él. Explícaselo. Lejos será libre, crecerá sin complejos, sin cargas. Y si se niega, sácalo a rastras, escaleras abajo hasta la puerta, que la dejé abierta a la noche. Y allí nadie escuchará sus gritos, ni sus suplicas. Nadie vendrá en su ayuda. Tendrá que luchar solo con todas sus fuerzas si no quiere perderse para siempre en la oscuridad. 

Me tomaron por los tobillos y me arrastraron escaleras abajo, hasta el zaguán. Intentaba gritar, pero no salía sonido alguno de mi garganta. Bajando el último tramo de escalones vi la puerta de casa abierta. Hacia afuera nada se veía. Y el viento agitaba las copas de los árboles grandes de la explanada.

Luchaba extenuado, muerto de miedo. En el momento final, me zafé de su agarre y mi espíritu voló escaleras arriba, a recuperar el cuerpo tendido inerte en la cama, empapado en sudor y lágrimas.

Ese verano estalló la guerra entre árabes e israelíes. Horrorizado, me juré que me pondría en medio de la batalla para poner fin a esa masacre, “Nadie dispararía a un niño”. 

Tenía siete años. Fue en octubre. En la casa de los maestros. Nunca le conté nada a nadie. 

Volar

No quiero desprenderme de la moto. 
Ya se que me dicen que no tengo edad …
Pero es que no puedo.
La moto es la única manera que tengo de volar. 
Volar y perderme en el horizonte. 
Ese horizonte donde te sueño, 
donde muero por ese sueño 
de encontrarte de nuevo, amor. 

Si pudiera soñar

Si pudiera, pillaría un Alfa Romeo Giulia GTA rojo brillante.

Y una Ducati súperSport 950s también en rojo ducati 

Para divertirme y viajar. Y sentir. 

Si hoy pudiera, pasaría un finde en Atrio con mis amigos. Y sentir ese olor de la cocina, en mi ventana la parte antigua, y entre sus piedras la calma.

Si pudiera, pasaría unos días a cantar con mis amigos, como solía. Escuchar las guitarras y sus voces, acústicas con eco en mi memoria…

Si pudiera, volvería a Roma una semana, a conquistarla un trocito más, y saborear sus calles, aprender el color de sus esquinas …

Y si pudiera, de vuelta, me escondería en la Toscana, como si fuera mi casa, como aquella “Frances” de Diane Lane 

Si pudiera, volvería a La Habana, al café de la mañana, y al ron de la tarde. A ayudar a mis amigos…

Si pudiera…; soñar así tendría planes interminables…

Pero al fin, si pudiera de verdad, todo lo cambiaría por ti. 

Viajarte

Leer pensando 
tus tatuajes del costado
… y de tu hombro. 

Viajar pausado 
tú espalda. 
Beber tus labios dibujados, 

tú sonrisa del alma.
Y tus ojos clavados en mis ojos, 
mientras me hablas. 

Aquella que cuida de la vida, 
(ahora que yo la perdí)
Y es alabada 
por nacida, feliz. 

(A una amiga que conocí 
casualmente
a la sombra de un día,  
Natalia Judith A. V. ) 
Septiembre 2021 
Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, de Guadalupe y de la Victoria, lo celebran

Mi mundo

Mi mundo siempre es impostado. 
Todo lo invento al pasar. 
A veces roza, sin más, 
la vida que tengo a mi lado. 

Ojalá que se escape una sonrisa 
que ilumine tu cara. 
Y brillen esos ojos oscuros 
detrás de tus pestañas. 

Ojalá conmigo estuvieras 
a la salida de sol de esta mañana. 
Y entre bostezos y dulces caricias 
le diéramos una tregua al alma.