Agosto, adiós

Amanecer.
Mirar el horizonte
enrojecido.
El mar tranquilo.
Sonreír.
 
Esperar a que el día tuerza
y deje salir tímido el sol. 
Que deshaga la luz mágica y las tinieblas.
Y que esconda de una vez la luna. 
Que disipe la bruma.
Que empiece el día.

Algún valiente se dé el primer baño,
el agua, asegura, está caliente. 
El cielo surcado por el primer avión,
aterrizando. 
Los pájaros, la gente, algún motor, el mar, … 
La vida suena a día que empieza.
En mi corazón una mezcla de tristeza 
y alegría.
Y el día… otro día que comienza.

Y se despide agosto.
Y sus fiestas que este año fueron menos fiesta.
Lo natural que no cesa.
Los planes se suceden.
Y no se hoy, de domingo, lo que conviene.
 
El cielo se aclara,
y el horizonte que estalla
a punto de remontar tras el perfil de la montaña.

Así se me olvide todo, 
que vuelva todos los días a verte.
Porque no se me olvidó querer.

Ni se me olvidó la luz de amanecer,
que eres tú. 
Como si me olvidara de querer
en la playa de los abrazos que no volverán.

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