La del 2 de mayo

Deseo, determinación, intención, locura. 

Al amanecer, quizás antes, en estos primeros de mayo. Ese día o nunca. 
Un camino inmenso, un destino cierto, inalcanzable. Un sueño. 

Y a cada paso, ojalá que no termine en falso, una sonrisa de felicidad. 
La soledad no debe ser un inconveniente. La dificultad la tengo dentro de mi. 

Y mi alma no para de llamar, y no le atiendo. 

Me recomiendo cuidar la cabeza y los pies. 

Hacer rutinas. Pensamientos saludables. Esfuerzo/descanso. Alimentación. 

Y escribirte para no olvidar.



P.D. Hoy no se me va a olvidar:

FELICIDADES MAMÁ


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Todo a la espalda

Queridos:

Agradeceros a todos el ánimo incansable, el humor imprescindible y el respeto, eso que antes llamábamos simplemente educación. Además en este grupo tiene sentido lo de inmunidad de rebaño: con vosotros no cabe el desánimo. 

A las chicas primero, porque son mayoría (se nota cuál es el sexo fuerte) y por que todas y cada una sois de oro y diamantes. 
A la inmensa minoría, y a cada uno, por ser como sois. La elegancia y discreción de Paco, la bendita humildad de Francisco, y la chispa constante de Felipe (ojalá consigas dejar ya l’asiática y te eches al monte) No pares. Sabemos que sufres cuando callas. 

Y también agradecer a los chicos del Patronato, a Bea, Isa, Francin, Miguel y Sergio (alguno se me olvidará) en esta último año, en grado inmenso, por añadir a sus capacidades profesionales la atención y el cariño, y alcanzar así la excelencia. 

Gracias. 

Gracias a todos por ayudarme a superar mis achaques físicos, y a superar los malos momentos de salud mental. La depresión o la ansiedad, son como la artrosis o el anquilosamiento, y todo se carga a la espalda. Y al alma. 

Pediros disculpas si algún momento parecía distante. No soy la persona más sociable, pero no era arrogancia, es vergüenza, os lo aseguro.

Ahora, por necesidad y por el deseo infinito de cumplir una promesa, os dejó por un tiempo. 

Inició un largo camino que espero me permita volver de nuevo en septiembre. 

Guardo buenos recuerdos de otros turnos, pero os aseguro que sois el mejor. Mérito vuestro. 

Os deseo a todos mucha salud y risas. Y que toda la felicidad que dais generosamente os venga de vuelta. 

Cuidaros. Cuidaros mucho.

De todo corazón, con afecto. 
Luis Movilla 


P.D. Por favor decidle a Diego que me fui con mis indios a la misión.

Si queréis saber de mi, teclea en internet @21siglosofia, o también http://www.elmundoenlosojos.com donde escribo. 

Rara

Va pasando el tiempo sin pausa. Después de “media vida” te das cuenta de que no aceptas según qué cosas, que no renunciarías a esto o a lo otro; que tienes el corazón ardiendo pero no estás para más mentiras, o más desengaños, o más sufrimiento. Que lo darías todo, pero no apuestas nada por conseguirlo; y hasta se te escapa sin alcanzarlo cuando lo tienes a tu lado. 

Perdonad que os diga, nos vamos haciendo personas raras. Muy raras. 
Queremos cuidarnos y dejamos abandonado el lado más importante, emotivo y relevante de nuestra existencia: el amor.
Y dejamos de regarlo. 

Yo soy así. Raro de esos.
Pero no dejaré de buscar a una persona rara que me complete.
Ya no busco corazones lisos, sino texturas. 

Mírame a los ojos. Se que te encontraré, allí donde estés. O quizás ya te encontré, y te dejé pasar incrédulo y descuidado. 
Pero volveré. Andaré el camino entero dos veces si hace falta, revisaré mil veces las estrellas para tomarte en mis brazos. Esperaré a que cada noche salga la luna brillante, y se disipe; y amanezca otro día para decirte, entre risas y lágrimas: 

Eres mi persona rara. Una rara bella, única e increíble, amor. 

Y sin remedio, sentir ese golpe en el pecho, el calor en las mejillas, la mirada brillante, y atraído irremediablemente hacia tu abrazo, acercarte al oído, susurrando, te quiero. ❤️ 


Solo es un sueño que no renuncio a vivir contigo.

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De balas y navajas postales, como amenazas

Últimamente vemos como, a través de la política, cada día más personas muestran su frustración, su desencanto, incluso su rabia, polarizando las posiciones, atacando sin piedad al contrario, sin respeto, de forma unilateral y partidaria, instalados en el postureo meritorio y en el todo vale. 

Cada vez veo más militantes sin argumentos, retorciendo realidades, arrimando el ascua a su sardina, sin vergüenza, instalados en el corto plazo, sin visión de futuro, y con menos crítica sosegada y constructiva.
Y claro, avanzamos en la escalada de amenazas y violencia. 

Yo milito en el respeto, en la consideración, en escuchar con atención a razones, en la tolerancia, en la curiosidad, en la discrepancia y en la discusión, en el esfuerzo, en el progreso, en la no violencia, en la generosidad y el altruismo, en la convivencia, en el humor y en la risa. Y lo digo en serio. 

Y discrepo de la falta de educación, del engaño, del insulto, la provocación, la ventaja, de la competencia insana, de la ausencia de valores, de la ambición obsesiva, de la agresión, de la ignorancia, de la pereza y del egoísmo. 

Puede parecer que no somos muchos, ni mil, pero se equivocan. 

Somos inmensa minoría, atenta y silenciosa, a pesar de la poca consideración de los voceadores de moda, que menosprecian la inteligencia de la audiencia y ven posible la manipulación y la mentira, confiando en la desmemoria de la mayoría. Esa masa ingente de “centro”, que dicen los políticos, sin militancia y que cambia de opinión poniendo o quitando gobernantes de forma democrática. 
Hartos ya de estrategias que solo esconden, y que no dicen apenas la verdad.

No nos educaron “de derechas o de izquierdas”. Nos formaron y educaron para “saber” y aprender. Y con ello ser críticos con lo conseguido. Y esforzados en mejorar. 

Está bien organizarse, agruparse con los que piensan como tú para lograr mejores resultados. Pero alienarse obedientes, adocenarse en el proselitismo ciego, aniquilando la autocrítica, es empobrecerse. 

Y mientras asistimos a esta escalada, cada vez con menos argumentos, más faltona, amenazante, perdiendo los papeles, subida de tono hasta gritar, compitiendo en esparcir mierda al contrario y conquistar el voto indeciso con falacias y mentiras, que luego si eso ya te digo que no se cumplen las promesas, porque son electorales, y es que esto va así. 

Ojalá estén equivocados. 

Y con tanto gritar y tanto ruido, no se les entiende nada. O si.

Fué D. José Ortega y Gasset, en el prólogo de La Rebelión de las Masas, quien escribió aquello de Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral…

Visto, claro está, desde su perspectiva de la filosofía.

La política la hemos convertido en otra cosa. Pero se puede arreglar.



Perdone que le escriba. 

Parejas de más

Mirando al horizonte más lejano, a la historia que recuerdo más antigua, siempre recurrente me alcanza la de las parejas de más.

Reconozco haber encontrado alguna vez a parejas de más, incluso parejas de más de dos.

Y más de una vez, parejas divididas de más de uno.

Nos puede más que la razón la costumbre maniática de clasificar y etiquetar todo.

Viva la diversidad, y la risa de más.


De brujas y dragones

Anoche soñé contigo 🎶 
Y no estaba durmiendo 🎶 
Soñar con un ángel 
siempre es soñar despierto 

Soñé que me necesitabas, 
y fuimos a hablar silencios. 
Desborde de lágrimas guardadas, 
tus dudas y mis miedos. 

Las risas que más curan 
en el café mas viejo. 
Sentados en la calle. 
Verdades a ras de sueño. 

Amiga con alma y magia, 
no se porqué te cuento esto. 
El corazón en la distancia 
esta noche dio un vuelco. 

Hermana de corazón,  
me llamas. 
Una cuestión de celos. 
La soledad acompañada.

El dragón 
guarda tu secreto.   
Cogida de la mano, pequeña,  
te llevo a casa de nuevo. 

Avisa 
cuando te haga falta, 
y te devuelvo 
el último beso. 

Que seas muy feliz. 
Mi deseo más ciego. 
Siempre acaba bonito 
este embrujado sueño. 




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Misionero

Era temprano, primera hora de la mañana. Una señora pregunta curiosa al recepcionista por ese señor de blanca barba, siempre sentado en una esquina, sin hacer ruido.

  • Ese buen hombre tiene una historia. Es un misionero jesuita, que estuvo viviendo con los indios del Amazonas. –  

Le explica Diego, quedándose la mujer perpleja.

Poco a poco me van llegando las imágenes de los dos años perdido en lo más profundo de la selva, viviendo en un poblado indio que me acogió cuando, vagando por los senderos, me perdí.

El día que me rodearon, asustado pensé que me capturaban y suponía el último día de mi vida. Tal era mi nivel de angustia y desesperanza. En realidad me salvaron, y cuidaron de mi todo ese tiempo que estuve allí.

Con humildad y curiosidad aprendí cómo era su vida. Me sentía como un “mono blanco” en mitad de todos ellos. Al fin y al cabo, también era objeto de curiosidad y observación; y eran más de treinta pares de ojos mirando. ¡No tenía ojos para todos! Siempre sobrexpuesto, no encontré donde buscarme un sitio discreto, en segundo plano como a mi me gusta, para observar y aprender.

Luego de comprender cómo hacían las cosas, pasé con torpeza a intentar hacerlas con ellos. Una cura de humildad para mi, y de paciencia en su caso. Y siempre un montón de risas en medio. Este es un vehículo universal estupendo para repartir felicidad. Y esas personas eran felices allí. Felices con lo simple, con lo singular, cuidando con respeto y veneración de su casa y su gente.

Intente acompañarles a todo lo que emprendían, excepto a cazar. Era un desastre andando en la selva, haciendo ruido como un elefante en una cacharrería, frente a su andar silencioso. De ahí mi apodo nativo de gran tambor.

Alguna vez me atreví a ayudarles, poniendo mis conocimientos y habilidades, para facilitar o mejorar pequeñas tareas. Claro que no mostraron ningún interés, por ejemplo, en mi empeño de guardar agua en depósitos o cultivar tubérculos y verduras. Les pareció absurdo ese esfuerzo ante la abundancia y la generosidad de la tremenda selva, su casa. En cambio si atendieron a mis escasas facultades culinarias, que parecieron sorprendentes.

Les llamó mucho la atención los ratos de meditación y oración. Siempre fui un hombre profundo, callado y reflexivo, no especialmente religioso. Pero les aseguro que en mitad de la selva, la grandeza y la fuerza de la naturaleza me sobrecogía extremadamente, conduciendo a un estado de paz de camino a la fe. En eso siempre fui respetado.

Inevitablemente paso lo natural, y después de dos años, aquel paraje se convirtió en mi casa, y esa gente en mi familia.

Hasta que, un buen día, en mitad de un aguacero, un pequeño destacamento de la policía federal me rescató cuando buscaban a un misionero jesuita español también perdido. 

A pesar de mis quejas y explicaciones, no conseguí convencerles de que no era la persona que buscaban. Mi larga barba blanca, mi aspecto, mi origen español y mi carácter calmado coincidían con la descripción de sus órdenes escritas. Mi desconocimiento del portugués acelerado y el miedo a que se descontrolara la situación, pudiendo hacer daño a la tribu, dispuesta a defenderme, también ayudó a zanjar con brevedad cualquier discusión.

Así abruptamente, sin apenas despedida, terminó mi estancia en el Amazonas después de dos años, que para mi fueron un suspiro. Un suspiro feliz lleno de risas y de calor, el que me daba mi familia de la selva. Los añoro muchísimo.

Y de golpe, así convertido en el misionero jesuita de larga barba blanca perdido en la selva del Amazonas, sin serlo. 


P.D. Sorprendente los detalles de la historia, que si no la atropellas demasiado, convierte a los captores en cuidadores, y en raptores a los que rescataron.

Envidio muchísimo al misionero jesuita buscado, que con este rescate, acabo de liberar. Estará sin duda feliz en la selva.

(Basado en un relato improvisado de Diego, de Torremolinos, en plena pandemia.)

Sobre la arena

Sobre la arena 
de la playa bonita 
deje mis lágrimas por ti 
Una noche de julio 
Un día cualquiera 

Mirando salir el sol
radiante 
abrazado con rabia 
a una promesa 
un ruego estéril 

Nunca me sentí tan solo
como aquella mañana
mientras rompía la oscuridad 
tiñiendo rojo anaranjado 
Aquel cielo de fuego 

Miles de días fui allí 
a ver amanecer otra vez 
Todas las que volví a ver 
me hicieron feliz 
Como predijo 

Sobre la arena 
de mi jardín de olas 
te prometí de rodillas 
Por siempre 
Y así estará en mi corazón 

Hace días que no

Hace días que no.

Son rachas que vienen torcidas, que se van enredando en los dedos y acaban atándome de pies y cabeza. Que es una torpeza no saber como salir de este laberinto, tan distinto al que me había planeado, no hace mucho, para empezar la primavera. 

Y es que hace días que no duermo. Hay pensamientos y recuerdos circulares que me mantienen inquieto, despierto y dando vueltas como un novato en una rotonda transitada. ¿Sabes? … aquel que se metió de cabeza, con la decisión que le dijo su cuñao, y ahora no sabe salir.  Pues han tenido que parar todo el tráfico, hasta aéreo, para sacarlo, porque se empeñó en que no sabia salir. Y no salía.

El caso es que, además, todo me va saliendo mal. Hasta en la cocina, que puse a gratinar unas berenjenas rellenas, y cuando fuí a sacarlas estaban «tostadas oscuras». ¡Vaya, que se quemaron! Así, sin previo aviso, sin una alarma en el movil que me avisara, ni un ¡cuidaoo! dicho a tiempo, … que es que no tengo a nadie que me ayude, que estoy solo para todo… y el cuñao dando vueltas en la rotonda.

No es que tenga que ver con el apego, que seguramente no se lo tengo después de tantas vueltas, pero la desidia me pone de los nervios, el desinterés transitorio por las cosas más variadas es mas astenia primaveral, pero algunos lo vienen cultivando durante todo el año.

En fin… (que me perdonen mis cuñados, todos, que no iba por ninguno de ellos. Era en general, una referencia conceptual).

Durante las horas inmensas de insomnio se me ocurren, de pronto, los mas extraños acrónimos, que aparecen de la nada y quieren quedarse en mi cabeza, a pesar de que son francamente inútiles.

Me paso horas peleando con   QÑao   (hermano político)  BA ( Bebida Alcohólica en monodosis, que repetida da asco – BABA -)  LiO  (Límite Oculto, en plan … pasaste de la raya)    T-mente  (Totalmente, de forma absoluta)  C.M.Ta  (cuyo sentido negativo viene a ser no se involucre – no «c eme ta»)    Ta.M.   ( se lee «ta eme», imperativo de alcánzame algo de forma inmediata) 

Y así todo el rato. Comprenderás ahora porque se me caen de las manos las ideas y las cosas, que la otra tarde rompí dos bandejas de vidrio del horno, mientras hacia gestos de negación con la cabeza.

Hace días que no,  que NO.

1000 y O  (Acrónimo de » E_ mil_y_o»  Este cuñao no es mío, pero se me ha aparecido de pronto)

Perdonen que les escriba

Padrinos

Al parecer hoy es el día de los padrinos. 

Cuando era jovencito, los sábados ayudaba a mi madre en la casa y haciendo los recados. Me enviaba con la bici a los encargos más lejanos. Entre ellos pasar a ver a mi abuela Engracia, mi madrina. 
Subía las escaleras a toda prisa, hasta llegar donde me esperaba en la puerta mi tía Mechi con su sonrisa más bonita.
Pasaba un rato sentado al lado de mi abuela, con su mano en la mía. Le preguntaba por su día, le contaba de las mías.

Hace muchos años de esto, pero ese rincón junto al balcón que miraba Puerta de Palmas, sentado con mi abuela, una súper madrina que me colmaba de dulzura y de alegría, sus manos entre las mías, mi tia Mechi desviviéndose, es mi preferido de mi colección de rincones de paz. 

Estoy seguro de que tanto era el cariño que recibía como el que daba. Hoy en el día de los padrinos, mi recuerdo y mi amor infinito a mi madrina más guapa. Una parte de cómo soy.