A cada paso su tormento y una liberación, feliz de estar contigo, en sueños. Toda la electricidad controlada, atrapada en leve abrazo, en un tímido beso. Sin querer despertar al genio, ni siquiera para pedir los tres deseos. Y la vuelta cuesta arriba, deseando los deseos. Imaginando que te quedas jugando con fuego. Éramos tan diferentes, y me gustó tanto ayudarte. En el fondo del corazón ya sabíamos sin duda de lo imposible. Ya pasé por duelo. Tiempo oscuro asumiendo la pérdida. Pero la tensión tan adictiva, es imposible superar. Tan solo la distancia ayuda a superarme. No puedo asumir este reto, cerca y distancia sideral. Éramos tan distintos que imaginamos no iba a funcionar. Y brilla la luna en el mar, Amor impasible. Y amanece, sin llorar, Amor impasible.
La mordida de perro
Va finalizando el día.
Me gusta ver cómo la oscuridad invade la casa poco a poco hasta no ver.
La pequeña molestia en el costado desde hace un par de días ha crecido, y no me deja ni un minuto de respiro.
Intento seguir con mi vida, con mis planes, con mis risas.
Con los niños, jugando un rato, contándoles mis historias, interpretando mis personajes, cantando, chillando y riendo. Me encanta ser el mejor juguete para mis enanos.
Además hoy hemos felicitado por su cumpleaños ya pasado a mi prima. Y más risas.
También hablé con mi única hermana y médico sobre la salud, las vacunas, los padres, … y no coincidimos casi en nada, salvo, lógicamente en los padres que compartimos. …y más risas.
Le envié a mi pequeño hermano los datos que pidió, por email como quedamos. Entre risas.
Al llegar la noche, el cansancio, los esfuerzos por mantener el ánimo y el mordisco de perro este del costado me acaban desarmando. Saco fuerzas para planear un poco el día de mañana, y escribir un rato, si puedo.
Hablando como los locos, mis planes de escapada los veo desinflados con este inconveniente, que siento viene camuflado. No para de crecer en intensidad, no mejora y no puedo controlarlo.
El pasaporte de registro del Camino De Santiago está preparado, sellado y validado, con mi compromiso de rellenar mis datos. Hasta ahora es anónimo.
Tendré que completarlo. Sería un desastre que no pudiera, una vez más, llegar Santiago. Un desastre.
Puede que mi última oportunidad. Estoy a treinta días exactos del inicio, según los planes. … no me puede estar pasando.
Estoy cansado. Mañana, a la luz del día, estaré más determinado.
Y a este perro diablo, a ver si lo saco de mi costado.

En el corredor
Corriendo la cuenta atrás para salir pitando. No sé muy bien si hacía el principio o el final. Claro que no es un momento normal. Siento el corazón estallar y no se que hacer, ...respirar. En el corredor, en el corredor Un camino nuevo, viejo Territorio abierto hacia la luna. Lo difícil solo depende de mi. ¡No retrocedas! No es huir, es ...respirar. En el corredor, en el corredor Te buscaré sin rendirme. Cada paso me acerca, por fin. Siento latir tu corazón en un abrazo. Un papel en blanco para escribir. Estas a un paso, esta ahí. En el corredor, en el corredor
Flor
Eres flor blanca toda mi atención. La pasión que ciega, la belleza. De paso hacia el futuro más incierto, prometo, prometo no perderte de mi lado Acaso no fuimos agua de lágrimas y risas, felicidad, incertidumbre, acuñándonos la brisa. El frío intenso del tiempo pretende con fuerza romper la promesa sin más argumento que el tiempo De tu mano mi amor encontré mi sentido, mi paso lento, mi vida.
Huir, tomar distancia
Huir de casa, tomar distancia buscando encontrar la normalidad soñada. Y estrechar mi pecho contra el tuyo, delicadeza de mi alma, en un intenso abrazo. Sentir tu latido junto al mío. Un sueño repetido ausente, mientras destruyó mi mente en caminos tortuosos. Deseo y felicidad. Oscuridad y miedo. ¿Dónde estás? Te sigo. Con la mirada atenta, como persigo una sombra. Si te busco, amor, sin parar de huir hacia ti.
Protegido: Banksy: Exit through the Gift Shop, el ¿documental? sobre el extraño Mr. Brainwash. | Crypta Magazine
Pérdida de confianza
En los últimos tiempos de hoy he sufrido una fuerte pérdida de confianza conmigo mismo, provocando, en consecuencia, una falta de diálogo posterior que hace imposible el necesario acercamiento.
Por favor. Sin diálogo no hay posibilidad de arreglo.
Y la separación es un riesgo que no podemos permitirnos. Al menos en este momento del día.
Puedo asegurar que no ha sido por ninguna clase de engaño o traición. Siempre me he mantenido fiel a mi mismo.
Hasta hoy constantemente he estado muy unido a mi. Pero las distancias se van haciendo patentes y ya no me gustan las mismas cosas, ni mantengo los mismos amigos.
Será cuestión de edad. O puede que sea que lleve toda la vida con esto… Y de la soledad esa, que me mete ideas peregrinas en la cabeza.
Hace ya un rato que me he perdido. Y no he tenido más remedio que salir a la calle a buscarme.
Por fin, al llegar a una esquina de la avenida, me he encontrado deambulando por el paseo con la vista perdida y sin ningún destino.
No he podido más que enfadarme.
Y recordarme que esto no tiene ningún sentido.
¿O si? Que los deseos se cumplen. A veces.
Quisiera contarte
Ojalá pudiera hablar contigo.
Y contarte de frente, con los ojos abiertos de par en par, lo que ahora me deja sin sueño.
Esas ideas locas, sin dueño, que me sobreexcitan sin descanso.
Ojalá tuviera la suerte de tenerte conmigo.
Y de mirarte de frente, mientras te digo lo que escribo. Lo que espero, lo que siento y prometo estar agradecido.
Ojalá nos regaláramos ese ratito tranquilo.
¿Tú sabes como pienso, como sueño, cómo sería reírnos?
Un paseo despacito y desconocido.
Después, silencio.
Tiempo
El tiempo es una sucesión lineal de secuencia constante homogénea. Eso es lo de siempre, Aristóteles, lo normal, lo que hemos aprendido, lo que nos enseñaron, es lo lógico.
Pero hay una dimensión del tiempo que no es lineal. Es transversal. Es el tiempo del alma que decía San Agustin.
Es el tiempo grueso, intenso, lineal y estrecho. Es el tiempo desapacible, el tiempo alegre, agradecido o perdido. El tiempo de oro y diamante. El tiempo frío o ardiente. El tiempo espeso de espera, el feliz detenido también en un beso.
El tiempo lineal, no es eterno, es efímero. Sin embargo el tiempo del alma, intenso, es infinito.
Cada cual es libre de creer con su tiempo lo que quiera.
En mi caso, transcurrido el tiempo, fue algo así:
Fui consciente de él desde muy pequeño, quizás al descubrir mi curiosidad. Siempre ferozmente, intentando aprender y hacer muchas cosas, a vivir intensamente, con riesgo. Hasta que todo cambió.
Imagina cuando luchas con fuerza por tu sueño, y consigues alcanzarlo. Y lo vives con ilusión y pasión, casi sin darte cuenta, a toda velocidad. Y un instante después, de la misma manera, lo pierdes de vista y desaparece.
Caer al vacío sin final, paralizado, enfadado, desolado, es la única base de todos los pensamientos.
Bajas los brazos, te declaras vencido y crees en firme haber finalizado tu misión, y no dispones ya de futuro.
Sin embargo, pasado un tiempo, descubrí aliviado que había perdido todo, especialmente la ambición. Pero también aprendí a mirar despacio, a vivir con sentido lo que te toca, a ver el tiempo “a lo ancho”, recreando cada sentido, respirando hondo, escuchando con paciencia, aprovechando la vida, más austera, más intensa y verdadera. A disfrutar siendo generoso y calmado. Y haciendo reír.
La única pérdida letal que añoro son los abrazos. Y el castigo, la soledad.
El amor, os aseguro, lo llevo dentro.
Ahora me voy a aprovechar el tiempo. Y a disiparlo.
Perdonen que les escriba.

Imagen.- El eterno retorno. Carmen Salazar
Deseo, y no ver
Los abrazos
Cuando alcanzas a saber todo lo que perdiste.
Y consiste en una especie de ceguera, una puerta oscura cerrada de golpe, ahora pandémico.
Y no ver
A oscuras, solo, imaginando lo que deseas.
Únicamente un hilo de luz en los recuerdos, reconociendo sonidos antiguos.
Tu
Si hay otra vida, debe ser luz y abrazos.
Sin tus labios y tus ojos ardiendo, mejor no ver, estar ciego.








