A tierra

Navego sin gobierno junto al mar. 
Quisiera morir aguas a dentro. 
Solo una franja estrecha de arena, 
y un ancla pesada que me libera,  
mantiene mi vida atada aún a tierra. 

Y mientras, mi perrita, corretea en el llano 
detrás de una piedra que vuela, 
ajena a mi tristeza. Aunque a veces regresa 
y posa su cabecita en mi pierna. 

Un día gris de primavera. 

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