Se acaban los días, el año avanza sin sentido.
La noche abre el tiempo a la niebla.
Ya no distingo las caras, difuminadas en el amasijo de mis recuerdos.
No ofrezco una buena alternativa a quien me pregunta. Y así, cada vez desaparecen en el aire, dejándome solo.
Estoy viviendo el futuro que vino después de acabar con todo. Y no queda nada. Nada que hacer. Nada que compartir, ni con quien.
Se de veras que el sueño se disipó, como la niebla a las diez, cada mañana, cuando el sol aún aprieta.
Y no dejo de echarte de menos.
De ti no me pude olvidar.
No pude.
Todo lo demás lo olvido, mientras me llena el vacío.
Categoría: de cuento
Aprender
La vida te enseña poco a poco, sin prisas. Y vas acumulando experiencia.
También te enseña a desprenderte de lo que ya no es el presente, que no es imprescindible para defenderte.
Así las cosas, empiezas a despejar tu horizonte cercano para que nada te impida seguir viendo el horizonte.
Solo que, a veces sin querer, nos aparece la memoria. Y pierdes un ratito en eso, aparentemente anclado, pero el tiempo pasa incansable, y la vida se desliza siempre entre los dedos de las manos, y se escapa cuesta abajo hacia el pasado.
Amanece un nuevo día precioso, el tiempo escaso, y la oportunidad de una nueva sonrisa que no debemos despreciar.
Feliz día
Ulio, siempre
Se nos va el mes a toda prisa, con la cantidad de cosas por hacer y sin tener prisa.
Será cuestión del verano que a veces frena el ánimo y otras lo acelera.
O quizás también va por horas, y el greco (fresco) de la mañana apacigua sin duda las cosas, mientras que la noche te invita a invadir el día siguiente entre las penumbras de la noche junto al mar.
Para soñar. Y esperar que nos llegue la luna llena, más allá de la mitad de la mitad del mes, cuando casi se nos escapa del calendario, y empezamos con el dedo mojado a pasar la página y dar un vistazo al agosto planeado.
Julio es un mes intenso. Muy, muy intenso. Y a pesar de ser de los meses largos, no da tiempo a tanto acumulado.
Será después de tantos años, que lo tengo como mes señalado. A fuego y llanto, a cielo y miedo.
Fue un mes de julio…

Carma
Algunas veces la fantasía invade tu vida.
Ideas imposibles atraviesan la gruesa tela de la realidad, y te hacen vivir un sueño.
Yo se que es verdad, porque tiemblo al recordar como me pasó a mi.
Y una sonrisa abierta enciende la cara, cuando pienso en tu mirada, nerviosa, excitada, mientras acordábamos nuestra próxima cita en el paraíso.
Y como vino se fue. Pero aunque pasen mil pasos nunca te olvidaré, vida mía.
Y enredados en el sueño, algún día, en el nido aquel nos volveremos a ver.

La primera vez
Siempre hay una primera vez.
Una experiencia distinta de todas, en la que te adentras sin darte cuenta, y te atrapa despacio, sin vuelta atrás.
Una trampa. Una enseñanza.
Ahora lo puedo contar, de mañana bien temprano, en el banco de pensar, con el sol estrenando día de cara.
Pero, anoche, de madrugada, la angustia no hizo rehenes, nos invadió. Y nos salió cara.
Después del día intenso en que nos la presentaran, con la noche ya avanzada, Martina se encerró en el baño. Y cuando quiso salir, se quedó atrapada.
Ya noté pequeños golpes en la puerta y conversaciones susurradas, pero preferí mantenerme discreto.
Cuando me avisaron, la puerta estaba cancelada. Y lo intentamos todo durante más de una hora. Y Martina, dentro, sola, desesperaba.
Y valiente, colaboraba, pero no hubo forma de rescatarla.
A la de tres, pedimos ayuda. Y se presentó en casa uno con la cara tatuada, seguramente de la legión extranjera. Y en unos minutos disipó el drama y sacamos a la dama de su celda.
Eran solo las tres en este cuento de madrugada. Y era la primera vez.
Ahora Martina descansa.
A mi me sacaron al parque, como siempre temprano. Fue solo un ratito. Ya volvemos a la terraza donde aprendí hace unos días que el azul es cian.
Miedo me da ¿que será la próxima?
Aventura asegurada.
… y risas.
Martina, tan pequeña, tan princesa, encantada.
Déjame querer
Déjame tener una historia de amor. La última vez, bajo el soportal empedrado del dique oscuro junto al mar azul. Déjame besar tus labios, amor, beber tus lágrimas, en tus mejillas, palidecer, tus ojos cerrados y yo sin perder. Abrázame como si fuera la primera vez, y la noche nos fuera a encender, tanto tiempo frío el corazón lo dejo correr. Siento tan cerca tu latido Y luego abandóname. Yo nunca te olvidaré. El viejo malecón se llevó mis sentidos, y te dejó atrás el tacón en el escalón donde bailamos fundidos de amor.
Dos por cuatro, ritmo de nostalgia y anhelos. Tango de amor perdido, de magia, llorado, vivo.
Sin amo
Como perro sin dueño, sin rebaño, sin nada que cuidar, sin trabajo que hacer, completamente vacío. Corazón vacío. Deseando querer. Necesito llenar el sentido. Sin Sin amo Sin amor Sin ardor El respeto aleja tu mano de mi cara y de mi pelo Y no se quedó mirando mientras me pierdo en el fondo de la calle. Es abril y la distancia aleja. Ninguna posibilidad de sentir. Mañana lloverá, seguramente, borrando las huellas que dejé.
Inmortal
Si. Después de tu beso sentido despacio, y tu abrazo más querido, me sentí inmortal. ¿Por que ahora quisiera volar? ¿Cruzar la puerta de la existencia y salir a cantar la felicidad? Sentirte pegado a mi piel mientras, bailando, dejamos correr el corazón a ritmo. Y el abrazo envuelve el aura del color que tantas veces soñé. No sé vivir sin tu mano acariciándome. Tus ojos solo para mi. Es amor inmortal, eterno amor vital. Es Amor, amor.
De gato
Soy un pájaro herido, encerrado en una jaula de junco, rodeado de todo lo que no necesito, y solo pensando en volar. Siento estar en el final de una vida de gato. Allí donde todo se acaba estás tú, amor. ¿Para que seguir luchando cada día si no recuerdas ya si estás o te fuiste? Deja escapar la imaginación, los recuerdos de la puerta abierta, de noche a la sonrisa de pasión.
Dejarte
Dejarte fue el último encargo que recibí de ti. Dejarte no fue fácil, ni rápido. Despues de mucho llorar, lo dejé. Pero no dejé de soñar. Soñar se convirtió en mi refugio. En mi manera de vivir. Nada real. No dejé de quererte. Ni de soñarte. Lo dejé de decir. Una forma de vivir. Una forma de morir … de amor









