Interminable mi amor. Vacío todo sin ti. Es imposible vivir si no estoy frente a tus ojos. A veces siento latir despacio mi corazón. Y creo que voy a morir. Morir de amor. Solo si estás junto a mi tiene sentido la voz que me suena dentro diciéndonos que terminó. Buscándote en el infinito final del horizonte del mar que tengo hoy frente a mi.
Destellos en el mar
Con suaves destellos en la bóveda oscura del cielo, de noche, anuncia una tormenta en la lejanía, en lo profundo del mar cotidiano, normalmente tranquilo, iluminando a espasmos, a través de la ventana abierta, la habitación. El olor a tierra mojada y el sonido pausado del goteo de la lluvia acuciante, acelerándose, me obliga a cerrar, amortiguándose de golpe todas las señales, excepto el parpadeo de luz y el estallido atrasado de truenos acercándose. Me desvela la curiosidad, no el miedo. No quiero perderme, desde mi refugio seguro, este alarde de fuerza y abundancia de la naturaleza. Los espíritus despiertan al son del tambor gigantesco. Caminan en la noche, cada vez más cerca, meciéndose al compás en la danza del fuego. Sueño un abrazo y suave caricia, tú mano en la mía. Imagino feliz este encuentro entre mis brazos, amor. Lágrimas desprendidas recorren cara abajo la emoción de estar juntos, corazón con corazón. Inseparables. Haciéndonos más grandes mutuamente. Besos lentos rozan las mejillas, buscando tu boca, sin prisas, respirando hondo, guardando cada detalle, con él corazón henchido. Es un sueño de amor.
Vida a un paso
A un paso de vivir. A un paso de morir. A un paso de no se. A un paso de saltar. A un paso de subir. A un paso de llegar. A un paso nada mas. El amor es la fuerza que une personas distintas. Es la magia que hace desaparecer el miedo. Es la fuerza que mantiene alejadas a las estrellas, y mueve el agua del mar en olas hacia la playa, y las devuelve otra vez al mar. Sin amor estás a un paso. A un paso de parar. A un paso de perder. A un paso de volver. A un paso de ti.
Buenos días
Buenos días luz del amanecer Deshaces las tinieblas El rocío salpica en mi cara lágrimas de alegría caminando por la playa que comienza el día y estaré esperando que vuelvas a mi pecho. Amor
Amapolas
Si solo quieres llorar, mira ese campo de amapolas, mira la abejas volar. Quédate mudo y respira. Al lado verás reír un millón de margaritas. El sol de frente te llevará calor a tus mejillas. La Primavera llegó. Mi mano abierta te espera. Y mi corazón abierto ... te espera, ... te espera, ... te espera. Amor
A media noche
Sonó un golpe seco en mi ventana. Como si fuera un disparo a media noche casi, un estallido que me saco de la cama.
Nadie en la calle.
Aparté la cortina para echar una mirada.
Parecía una noche fantasma, especialmente solitaria.
Al abrir el postigo no vi nada. Solo el resto de cristales rotos en el alféizar de la ventana.
La luna llena. La fría brisa me hizo temblar un instante. Me abracé los hombros, y volví adentro, a la cama.
Los ojos abiertos de par en par. Escudriñando en la penumbra, como método para rebuscar en mi cabeza un motivo, una razón lógica para el suceso. La jornada intensa pasada, la ausencia casi de huéspedes al otro lado de la tapia, los recuerdos del Cerro, en La Habana, … Y no encontraba nada.
Solo que, en esa elucubración, se me pasó la noche enredada.
Y amaneciendo, me rendí al cansancio, cerrando, por fin, los ojos al alba.
Corto descanso. Otro día empezaba.
Túnel
Entrando en el túnel oscuro, bajo tierra, sin la luz del día, deprisa me acercas a casa, y tiembla la vía a tu paso veloz imparable.
Recibo una llamada. Una aviso muy débil de auxilio, que me alcanzó de lleno.
A causa de lo espiritual y de un sendero, retorcido pero corto, para abandonar lo antiguo y purificar lo nuevo.
Peligroso en la medida que hace daño a la salud precaria. Sin alimento, ni resguardo, ni sosiego, es difícil depositar la confianza en esto.
Y proponer la ruptura de un equilibrio escaso, me hace pensar en la dificultad de recuperar las pequeñas conquistas alcanzadas.
Ese es el límite del respeto.
No tengo miedo al espíritu. Me dan más miedo las personas.
Ser atrevido inquieta cuando juegas con la vida ajena.
El propósito que tanto buscaba lo tenía al lado. A su encuentro voy calmado, abierto al conocimiento, con la atención puesta en lo que me interesa, a escuchar tranquilo, y a ayudar de cerca.
Mechiiii !
Ese grito de cariño, en la voz de mi madre, abría una subida de cinco o seis tramos de escalera hasta el segundo piso, donde nos esperaba ya, asomada a la barandilla, mi tía Mercedes en los años setenta a ochenta.
Siempre con su sonrisa abierta.
Una mujer menuda que se hace gigante según te acercas a su corazón.
Conmigo fue especialmente cariñosa. Y os aseguro que le correspondo a corazón abierto también.
Me alimentaba el alma visitar a mi abuela Engracia, mi madrina, en su casa, y a mi tía enteramente dedicada a su atención y cuidado.
El ratito en el balcón con persiana, desde el que podía ver la rotonda de la plaza Reyes Católicos, con sus árboles enormes, que casi podía tocar desde allí. Y la Puerta de Palmas y el Puente Viejo.
Y su interés porque le llevará a casa a mi novia, siendo ya mozos.
La imponente planta del tío Manolo a su lado.
Siempre he sentido orgullo y admiración por ella, superándose ante cada adversidad, y en su vida han sido de máxima dificultad, sin perder esa sonrisa que adoro. Es guapísima.
De su talento cosiendo y bordando, ha echo su virtud y su manera de defenderse, cumpliendo con plazos cada vez más exigentes.
Me alegro de haberle presentado a la gente que demandaba artesanía de costura, que dio salida a su talento y ayudó a colmar los apuros. Siempre con alegría, siempre con humildad.
Es enorme el cariño y la admiración que le tengo a mi tía más pequeña, de las Piriz una grande.
Paraíso
¿Porque, si creo estar haciendo lo correcto, no me siento bien, ni contento, ni satisfecho?
Es porque te perdí.
Ahora es para siempre. Parece que no hay vuelta atrás.
Esto me da miedo y provoca ansiedad.
Nadie se va del paraíso a buscar aventura por un camino incierto.
No es cobardía. Es un impulso irracional, un instinto que te dicta que debes considerar la duda razonable.
Determinado a iniciar este camino, aún miró de reojo por si te veo correr hacia aquí.
No te miento si te digo que este camino no sería igual contigo aquí.
Y es que quizás el paraíso del que me alejo hoy eres TÚ.
… ese sendero
No supimos el porqué nos encontramos al paso en direcciones opuestas por un sendero tan largo Nos miramos de frente Decidimos intentarlo Fue una idea absurda un completo fracaso Fue intenso y corto Fue verdadero, un sueño sacado de un cuento en un bosque fantástico Es un todo o nada No podemos explicarlo Nunca funcionó a medias Así es mejor terminarlo No siento una parte de mi Creo que murió al dejarlo Un parte del corazón paró Mil veces intenté reanimarlo Se que fue casualidad haberte encontrado en esa encrucijada de vértigo fundidos en un abrazo Adiós mi amor de cuento Mi amor dulce y salado Será extraño no volver a ese sendero, ya lejano.









