SOY
EL SACO
ROTO
Descarga en mi
lo que te estorba,
lo que te incomoda,
lo que odias.
Deja aquí dentro
lo que quieras
para reciclar
y para dar candela
Pero no dejes
en mi la porquería
Esa, directamente,
a la esquina del bidón.
Sácate en mi
tú rabia
y tú desprecio.
Yo pondré gustoso
la oreja
la atención y el cariño
Será de madre
La paz,
la armonía y la calma
que te ganaste conmigo
Déjame ser
tu SACO ROTO,
tu amigo.
Amor y engaño. Cap.1
Cuando el amor, con toda intensidad, te conduce a lo inesperado


Con un gorila
Un día me crucé con un gorila Era joven, juguetón, amable. Sonreía. Estaba solo. Necesitaba compañía y la seguridad de un techo en las noches que venían. Me convencieron. Será por unos días. Y lo llevé conmigo. El gorila comía y comía. Aún hacía gracias y se comportaba. Su fuerza le podía. Alardeaba, las dudas empezaban. La noche se cernía. Y no paraba. El gorila demostró su fuerza, su fiereza, su mirada altiva; sentí miedo. Hasta que golpeó fuerte y contundente. Destrozó el hogar aquel día. Perdí la paz, el sueño. Todo lo que tenía. La fiera arrasó con todo. Sentí pánico por mi vida mientras me asaltaba de noche. Yo corría lejos todo lo que podía. Pedí auxilio. Mientras, escuchaba en mi cabeza su voz amenazante en contra de los que más quería. En lo profundo del gorila, mi amigo desapareció, y acabó con todo, lo pocos sueños que construí. Superar el miedo me enseñó. Su mirada altiva, su fuerza, me hará más fuerte. Nunca ayudes a quien te quita la vida.
(De cuando te enfrentas a algo incurable)
La calma
La tranquilidad es la calma tensa La pausa antes de la guerra El viento antes de la tormenta En las calles la ausencia la soledad inquietante Sin ver a nadie Sin mirar a los ojos Sin contacto Es la receta de la paz El nuevo paradigma que nos salva de la pandemia.
En que momento
¿En que momento nos dimos cuenta?
¿En que estábamos pensando, cuando nos atrevimos a intentarlo, sin más?
Cegados por la euforia, la felicidad de sentir de nuevo, de acariciar la cara de un sueño, sin vergüenza ni decoro.
Construir un viaje inédito en mitad del desierto de afectos que era nuestro paisaje habitual, hasta ese momento.
Salimos disparados hacia la luz, persiguiendo un impulso súbito, como el que encuentra la salida a un laberinto subterráneo, respirando intensamente para recuperar oxígeno de la tremenda apnea soportada.
Solo es posible ver en el espejo de la cara, que es la tuya, los ojos brillantes, los pómulos encendidos, la sonrisa abierta.
Alterado, recibo las descargas de energía que generas y se cruzan con las mías, cosquillas en el estómago, y derroche de alegría y fantasía.
Es amor. Lo sé. Lo sentí. Correspondido y locura. Imparable.
Y ahora, …
Réquiem
¿Donde están tus amigos? ¿Donde están que no los ves? ¿Porqué no acuden, si llamas? ¿Porqué no vienen esta vez? El corazón desarmado Las lágrimas a flor de piel Todo cabeza abajo Tu mundo puesto del revés Se impone el común interés No pueden acudir a la llamada La sangre les hierve, indignada Pero es lo que hay que hacer Ahora suena triste el campanario No dejes nada para después Es la hora de la despedida Amor no temas, hoy deja todo de ser
Cada mañana
La presión en el pecho ha aumentado hoy.
Falta el aire en los pulmones y el camino se hace más fatigado. Resuena en mis oídos la respiración forzada, mientras ando despacio por una calle desolada por el confinamiento.
Dos esquinas he doblado para llegar a casa. Parece ahora más lejos esta caminata, mientras llegó sudando a la cancela de la valla. Una vez más no encuentro las llaves donde estaban.
Mi pequeña se va a enfadar si pulso el timbre de la entrada. Rebusco de nuevo en los bolsillos hasta encontrarla, por fin.
Vaya caminata. Apenas doscientos pasos, 185 metros de nada, que me parecieron el Himalaya.
Espero que pronto liberen la puerta hacia la playa, para retomar esa ruta diaria que me alimenta el alma.
Hasta entonces imagino volar por encima de la arboleda y de las casas, hasta llegar con cielo abierto hacia la puerta de tu casa. Posarme allí delante a esperar que tú salgas, y nos demos un paseo despacio, por la estrecha vereda que nos lleva a la cañada. Sentarnos en el borde y ver las ovejas como pastan. Y el trabajo increíble de los perros que las guardan.
No hay silencio allí, en la vaguada, cerca de la charca. El viento suave, el agua, los pastores, los perros, la valla, el cencerro, … todo empata, y llega amortiguada como una canción de fondo de esta semana.
Soleada y fresca. Es primavera aún, los olores la delatan. Y yo sigo soñando cada mañana.
Doblando curvas
De cuando empiezas a delegar, en general, no a nadie en particular, en la gente, todo lo que concierne a la política y sociedad, las reuniones de escalera, la peña y la hermandad.
Solo te reservas el círculo más cercano: que comer, cuando dormir, que hacer, y si va a llover o hace sol, por preguntar.
Si te duele todo a pesar de que el esfuerzo más grande que has hecho ha sido levantarte de la cama.
Entonces debes pensar seriamente que quizás el futuro te importa una mi… Y que tú vida ha “doblado la curva”, y con suerte no hayas entrado en una rotonda de la que no sepas ya salir.
Has reducido drásticamente el número de amigos, incluso de Facebook. Y de las llamadas de teléfono, que se han convertido en molestas, solo te quedan las imprescindibles. La familia.
Te acostumbraste a estar en casa sin hablar. Y tus pensamientos suelen ser o profundos, o ningunos.
Recuperas colecciones antiguas, retomas lecturas aparcadas hace tiempo, ordenas todas las fotos del cajón, … son otros síntomas de “lo tuyo”.
Recuerdas deportes, la moda, ecos de sociedad o espectáculos como algo histórico, lejano.
Sueñas con volar, hablar debajo del agua, o viajar a Roma.
Has perdido el apetito, mientras sin parar te atiborras a todas horas de snacks y chuches.
Violentamente enfadado, a veces sensible, indolente, trasnochado, blanquecino, entumecido, ….aburrido.
Confirmado: llevas más de treinta días confinado, y aún no te han dicho hasta cuando.
¡Cabrones!
Si no fuera porque somos héroes anónimos…
Al final, contigo
Inició un camino oscuro y frío hacia donde nadie fue jamás alejándose de ti, de tu calor y tu amor. Y ese sendero incierto es el que debo recorrer en medio de recodos llenos de peligros enormes. De fuerzas que me invitan a abandonar todo lo que quiero, a dejarme caer los brazos, a rendirme sin condiciones. El abismo está ahí mismo. A solo un paso dispuesto para elegir ese salto que promete liberarme. Nunca fui cobarde así, pero en este momento, rodeado de tanto rechazo ¡Que sentido tiene resistir! Se que debo seguir. Una sola llamada inclinará el sentido de mi marcha, aferrado a ti y a la vida. Liberado de esta lucha. Cayendo al abismo. En cualquier caso, el fin. Y gritó en silencio hasta dolerme el alma. Resisto con fuerza, teniendo la duda en calma. Todo terminará en este camino. Todo dejará de doler en este tramo. Y será el colmo de mis ruegos. Contigo o nada, amor. En ese banco vacío del paseo desierto amanecido, la cita finalizó.
Antonímia
Lo malo viene solo Lo bueno hay que buscarlo Lo malo es inevitable Lo bueno imprescindible Lo malo es superable Lo bueno es extraordinario Lo malo es duradero Lo bueno siempre es breve Lo malo se olvida Lo bueno se recuerda Lo malo es que tarde en llegar lo bueno Lo bueno es intentar no rendirte y alcanzar tu sueño Lo malo es que la vida dure tan poco, en cualquier caso. Lo bueno es que el final sea inesperado y te encuentre de camino, haciendo, soñando. Hay que estar tranquilos Yo ahora deseo ver el final pero no quedarme inmóvil a esperarlo.









