Baile de mascarillas

La nueva norma obligatoria que consiste en llevar puesta continuamente la mascarilla fuera de casa, en realidad supone para mi no salir de casa.
Los paseos caminando a ritmo no los puedo hacer con la máscara puesta.
Una sensación insuperable de ahogo, de faltarme el aire, me paraliza con la mascarilla puesta.
Sudar en frío, hiperventilación y algo de mareo, con la boca abierta detrás de la máscara como un pez fuera del agua.

El daño colateral de esta norma, que parece no tiene un sólido fundamento científico, hay quien dice que es para recordarnos continuamente que el bicho sigue ahí, está  siendo, al menos en mí caso, un nuevo confinamiento. 
Este baile de máscaras, muchas personalizadas con diseños diferentes y multitudinarios, o personalizados, todo muy creativo, no es para mi. 
Dificulta la comunicación, escondiendo la cara detrás del paño y filtrando decibelios de la conversación, abriendo nuevas posibilidades de esconderse frente a tu interlocutor que no me gustan.
Siempre he preferido más transparencia, la relación directa cara a cara sin velos sugerentes ni celosías de confesionario. 

Espero que la realidad quite la razón a esta norma, y los impostores sean descubiertos al caerse la máscara que ahora les oculta. 
Claro que, como leía hace unos meses al profesor Miguel Lorente de la Universidad de Granada, encontraremos algunos que cuando le quitemos la venda, como al hombre invisible, detrás no hay nada. 

Que no me hablen de nueva normalidad, que está nueva norma, que no es buena ni sana, no es normal. Perdone que le escriba.

No hay para todo

Cuando, a pesar de tus esfuerzos, no tienes para todos. Tú capacidad de dar es limitada, y tú corazón no entiende de medidas.
Pero el tiempo, siempre el tiempo, es extremadamente finito.
Casi transparente y endeble. Y te parte tus planes y tus deseos en trozos, alejando algunos fuera de tu alcance.
Que frustrante, cuando lo has tenido ahí, a la vista, a la mano. Y ahora te tienes que conformar con una pequeña parte de tus sueños. 
El tiempo no te deja, casi, ni elegir. Todo pasa tan rápido, sin pausa, que tienes que atrapar algún pedazo antes de quedarte pasmado y perderlos a todos. 
Y es que es implacable. Hay tiempo para todo. Y un tiempo para cada cosa. Pero esta simpleza es simplemente imposible. Porque no hay tiempo que atrape lo que cabe en el corazón, sin razón ni medida.
Y cuando decidiste qué, se te pasó el tiempo, ese sueño se convirtió en pesadilla.
Hace tiempo que decidí no parar. Coger todo lo que pudiera, disfrutar de todo lo que estuviera en mi cabeza, sin darme cuenta que todo no cabe en MI TIEMPO. 
Pero la decisión está tomada sin vuelta atrás. Es un no parar.
Así ando extenuado, sonriente, dolorido y feliz … a medias. 

Atrapado en Julio

Atrapado en julio 
en una jungla 
de recuerdos y sensaciones. 

En olores y abrazos 
que saben a mucho. 
Amor.

Atrapado en mil historias 
que mantienen paralizado
el deseo y la desesperación.

Parapetado detrás 
de una hoja de papel, 
refugio solitario.

Fugado en humo y viento 
detrás de un viaje 
de sueño y fuego. 

Ruta amada 
descubierta al amanecer 
llena de curvas. 

Huyendo de nadie, 
quizás solo de mi. 
Y de tu ausencia. 

Me desvela

Después de la charla 
y la cena tranquila, 
la conversación intensa, 
va y me desvela 
que quiere sola dormir. 
La luna. 

A solo dos bichitos 
por barba, la mía más blanca,  
la suya más tierna, 
va y me desvela 
que sola quiere dormir.
Las dos. 

A las tres y veintitrés, 
con las copas vacías 
y la brisa de madrugada, 
va y me desvela 
que solo quiere 
Ser feliz. 

A las cuatro y tres, 
con almohadas gemelas, 
la música de Robe 
nos mece la cuna. 
Y ya sola se duerme 
de risa. 

A las cinco y diez, 
sueña sola, el silencio 
se adueña de una vez. 
Va y me desvela, 
con solo mirarla, ... 
Si, lo sé. 

A las seis y cuarenta, 
amaneciendo. 
No ha sido un sueño.
Va y me desvela. 
La tengo tan cerca que la besé. 
Y se fué.

C’est la vie

La vida nunca es Justa 
Es imparable 
Tampoco es injusta 
Es corta 
Y enérgica 
Y Preciosa 
Y adorable

Es cruel y real 
Inimaginable 
O predecible 

La vida es perecedera 
Evaporable 
No la dejes escapar 
Ni la abandones 
destapada
Ni la malgastes
Apúrala con intensidad 

Saboréala con delicadeza
Acaríciala sin parar 
Y exprímela hasta el final 

Como tú vida 
no habrá otra igual 

como tú, viviéndola 
nadie jamas habrá 

Invento un cuento

¿Porque me invento 
el movimiento de las hojas, 
si no tengo árboles 
pintados en el cielo?

¿Porque me invento 
el sacramento de la idiotez 
si no sé fingir en la mesa 
donde a oscuras escribo? 

¿Porque no encuentro 
lo que busco, si no busco, 
esperando lo traiga 
el aire de la azotea? 

¿Porque te espero 
de donde nadie vuelve 
sin duda me tienes 
enamorado de un sueño? 

Todo patas abajo 
menos la hormiga 
que vive en mi barriga 
Y me castiga despacio. 

Estrella de mar

  


La Estrella de mar 
vi en el cielo. 
El árbol grande 
creció en el fondo del agua. 
Los peces voladores 
conquistando el aire,  
y niños caídos del árbol 
aparecen en mi playa. 

Todo patas abajo 
menos el escarabajo 
que vive en mi barriga 
Y me castiga despacio. 

Me quieres 
y me dejas, confundida. 
Nos volvemos locos 
de alejarnos apenas nos vemos, 
en pleno infierno de frío, 
derretimos el fuego, 
encendimos el hielo, 
veneno de amor. 

Todo patas abajo 
menos el escarabajo 
que vive en mi barriga 
Y me castiga despacio. 

Mirando sin parar 
despacio, con prisas, 
mientras la brisa 
te borra la cara, 
reflejo en el cielo 
de la luna del mar 
con tu lunar oscuro 
en la espalda. 

Todo patas abajo 
menos el escarabajo 
que vive en mi barriga 
Y me castiga despacio. 

NADA…

Hoy quiero encontrar un sitio 
alejado de mí mismo, 
tan distante que imposible 
acordarme de este abismo. 

Y en mitad de la tormenta 
nadar sin parar de espalda 
sin saber que en esa línea
no voy a encontrar ya nada.

Nada. Nada.
Nada. 
Nada.

La luz cada vez más tenue 
ilumina mi camino, 
como si fuera de día, 
a encontrarme mi destino.

Estar parado frente al mar 
mirándote 
mientras el mundo gira,
en un abrazo fundido. Y ...

Nada. Nada. 
Nada. 
Nada. 
... sola la guitarra, dormida.