Borrachos de oscuridad

Así quedamos sin más, 
borrachos de oscuridad, 
vestidos para nada, 
sin tiempo para huir, 
bienvenida la madrugada. 

Mil besos pendientes, 
y más abrazos que sientes 
no haber disparado 
en ese momento 
que te tenia delante. 

Tan ciego que no vi, 
tan necio que llore 
por no adivinar 
el final feliz. 

Estaré 
donde se pone la luna, 
junto a la esquina 
del árbol aquel 
donde juré 
que te quería. 

Un granito de arena 
se me perdió en la playa. 
Y solo a mi me importa, 
si no estás allí, 
mi reina de sal. 

Blanco y niebla

Vivir organizado 
repitiendo rutinas. 
Y saber que estás 
incontrolado. 

Pensar de antemano  
que nada nos falte, 
y sentir agobiado 
que no se cumple.

Incontrolado 
latir en el pecho, 
donde nadie ve 
la angustia. 

A punto de partida 
en un viaje de sueño, 
sin tener aún 
la certeza. 

Vivir al día, cada día, 
que pasan volando 
con igual calendario, 
sin nada escrito. 

Aquí se acaba una historia, 
una parte de la vida, 
sin saber si la nueva etapa 
comienza o termina. 

Sonó un disparo en la noche
dentro de mi cabeza. 
Y después de todo, nada, 
y fundido a blanco y niebla. 

Escondido

Escondido detrás de mi, 
detrás de mi cara 
y de mis ojos. 

Escondido para sentir, 
entre tantos gestos  
y posturas. 

Sin piel  
la vida duele más 
quizás. 

Y el camino 
se retuerce sin más 
de noche. 

No dejo de buscar 
donde encontrarte 
a oscuras. 

Cuando te tenga 
frente a mi 
lo sabré. 

Y un beso 
sellará el momento 
para siempre. 

Que secreto 
guardamos celosos 
solo para dos. 

Si no es amor, 
será un infierno 
de hielo. 

Si no eres tú, 
vendrá un invierno 
eterno. 

Si me abres
tu corazón 
será mi cielo.

Adiós

Bueno chicos
Esta historia se acabó 
Por fin

Y ahora que todo se acaba 
todo sigue, como si nada,
como el aire.

No opongas resistencia, 
no luches si no vas a ganar, 
saluda al sol. 

Deja pasar este momento 
y que llueva de nuevo 
lagrimas y risas.

Soy el pasado definitivo. 
Esta historia se acabó. 
Con amor. Adiós 

Abrazos

Estaba pensando en esto de las fases de desconfinamiento y los comportamientos, y los deseos derivados. 
Y si seguimos las pautas de post COVID19 en las fases de desescalada, que, como sabéis, se producen por avalancha (sacamos al perro 6 veces al día, multitudes paseando, todos haciendo deporte, agotadas las reservas de mesas en bares, etc..), cuando nos dejen, te sorprenderás abrazando a gente que ni conoces.

Free Hugs 
Como en las bodas. 

Perdone que le escriba



Rebelión del silencio

La rebelión de los silencios  
de la inmensa mayoría,   
carne de cañón, 
gente sin rostro, 
sin nombres,  
soldados desconocidos  
que solo honran con el fuego eterno  
y hasta la próxima.

Sin voz, 
el engaño del voto 
delegó 
en la minoría dominante. 
Y ahora, en este instante, 
no representan nada, 
no cuentan para nadie. 
Solo en elecciones engañosas. 
Y hasta la próxima. 

Como reclamar con respeto-justicia 
el respeto que se merece  
la dignidad de ser sin rostro, 
la responsabilidad 
de ser mi representante,  
sin romper la convivencia 
en mil pedazos, 
y hasta la próxima.

Rebelión del silencio. 
Silencio atronador. 
Dejen de hacer ruido 
inútil, devastador. 
Más silencio por favor. 
Solo pensemos 
durante un instante
de silencio.

Enamorado de una flor

Un día, mirando detenidamente una maceta de mi terraza, descubrí un brote 🌱 pequeñito en una rama de la planta. No se porqué me fije en él, pero cada día, una par de veces, me daba una vuelta por allí para echarle un vistazo. 
De ese pequeño nudito fueron saliendo varias hojas minúsculas, que se fueron desplegando con paciencia, de un color verde intenso. 
Casi se notaba la fuerza que corría por dentro y las ganas de extenderse al sol de Primavera. 
Cada día me pasaba a verla, curioso y excitado, esperando que me diera una nueva sorpresa. 
Así de rápido y de fuerte fue creciendo. 
Al pronto me di cuenta de que volvía a retorcerse en un nudo, del que le costó algo más salir. Por fin llegó el día, y ese nudito se deshizo cambiando el color a rojo anaranjado, al principio.  
Cada día, creciendo, se hacía más intenso el rojo, contrastando con el verdor intenso de las hojas que le arropaban. 
Estaba encantado con mi flor. Era preciosa y estaba exultante. Con qué brillo e intensidad se mostraba cada mañana. Espectacular. 
Llamaba la atención de algún insecto que se le acercaba a beber de su néctar y después escapaba. 
Orgulloso de mi flor encantada. No podía resistir el impulso de acercarme a verla, quizás presumiendo que tanta exuberancia, no podía ser eterna. 
Le busque un buen sitio, el mejor, en mi terraza. La regaba con cariño, ni poco, ni demasiado, escarbaba con cuidado, de vez en cuando, alrededor de su tallo, para facilitar el trato... 
La flor se abría con fuerza, como desperezándose, y atraía más mi curiosidad. 
Siguió cambiando su color. Pero me fijé que ya no era tan intenso. Cambio a tonos más oscuros, más pardos, las hojas de alrededor también se fueron arrugando, y lucieron lunares pardos.  
Seguía siendo maravillosa, mi flor, pero algo estaba cambiando. No presumía tan excelsa, y se iba ocultando del sol intenso de cada mañana. 
Dobló el tallo, se inclinó levemente hacia un lado. Hasta que llegó el día más amargo. Se le calló un pétalo; y luego otro hacia el lado. 
Oscurecida y arrugada, quería parecer lo de cada día, pero ya no aguantaba. Y mi flor sé secó en su rama, y guardó algo de color rojo pardo, casi morado, sin brillo, arrugado, pero eterno. 
Arranque la flor y el tallo. Abrí un libro de poemas, y la guardé con cuidado. 
Que feliz de encontrarla y que feliz de guardarla en mi libro preferido para no olvidarla. 
Había otras flores, rosas, moradas, amarillas; pero no eran como la mía.