Así quedamos sin más, borrachos de oscuridad, vestidos para nada, sin tiempo para huir, bienvenida la madrugada. Mil besos pendientes, y más abrazos que sientes no haber disparado en ese momento que te tenia delante. Tan ciego que no vi, tan necio que llore por no adivinar el final feliz. Estaré donde se pone la luna, junto a la esquina del árbol aquel donde juré que te quería. Un granito de arena se me perdió en la playa. Y solo a mi me importa, si no estás allí, mi reina de sal.
Blanco y niebla
Vivir organizado repitiendo rutinas. Y saber que estás incontrolado. Pensar de antemano que nada nos falte, y sentir agobiado que no se cumple. Incontrolado latir en el pecho, donde nadie ve la angustia. A punto de partida en un viaje de sueño, sin tener aún la certeza. Vivir al día, cada día, que pasan volando con igual calendario, sin nada escrito. Aquí se acaba una historia, una parte de la vida, sin saber si la nueva etapa comienza o termina. Sonó un disparo en la noche dentro de mi cabeza. Y después de todo, nada, y fundido a blanco y niebla.
Escondido
Escondido detrás de mi, detrás de mi cara y de mis ojos. Escondido para sentir, entre tantos gestos y posturas. Sin piel la vida duele más quizás. Y el camino se retuerce sin más de noche. No dejo de buscar donde encontrarte a oscuras. Cuando te tenga frente a mi lo sabré. Y un beso sellará el momento para siempre. Que secreto guardamos celosos solo para dos. Si no es amor, será un infierno de hielo. Si no eres tú, vendrá un invierno eterno. Si me abres tu corazón será mi cielo.
Amor y engaño. Cap. 6 Duda razonable
Cuando el amor, con toda intensidad, te conduce a lo inesperado.


Adiós
Bueno chicos Esta historia se acabó Por fin Y ahora que todo se acaba todo sigue, como si nada, como el aire. No opongas resistencia, no luches si no vas a ganar, saluda al sol. Deja pasar este momento y que llueva de nuevo lagrimas y risas. Soy el pasado definitivo. Esta historia se acabó. Con amor. Adiós
Amor y engaño. Cap. 5 El engaño
Cuando el amor, con toda intensidad, te conduce a lo inesperado. Vivir un sueño

Abrazos
Estaba pensando en esto de las fases de desconfinamiento y los comportamientos, y los deseos derivados.
Y si seguimos las pautas de post COVID19 en las fases de desescalada, que, como sabéis, se producen por avalancha (sacamos al perro 6 veces al día, multitudes paseando, todos haciendo deporte, agotadas las reservas de mesas en bares, etc..), cuando nos dejen, te sorprenderás abrazando a gente que ni conoces.
Free Hugs
Como en las bodas.
Perdone que le escriba


Amor y engaño. Cap. 4 Perseguido
Cuando el amor, con toda intensidad, te conduce a lo inesperado


Rebelión del silencio
La rebelión de los silencios de la inmensa mayoría, carne de cañón, gente sin rostro, sin nombres, soldados desconocidos que solo honran con el fuego eterno y hasta la próxima. Sin voz, el engaño del voto delegó en la minoría dominante. Y ahora, en este instante, no representan nada, no cuentan para nadie. Solo en elecciones engañosas. Y hasta la próxima. Como reclamar con respeto-justicia el respeto que se merece la dignidad de ser sin rostro, la responsabilidad de ser mi representante, sin romper la convivencia en mil pedazos, y hasta la próxima. Rebelión del silencio. Silencio atronador. Dejen de hacer ruido inútil, devastador. Más silencio por favor. Solo pensemos durante un instante de silencio.
Enamorado de una flor
Un día, mirando detenidamente una maceta de mi terraza, descubrí un brote 🌱 pequeñito en una rama de la planta. No se porqué me fije en él, pero cada día, una par de veces, me daba una vuelta por allí para echarle un vistazo. De ese pequeño nudito fueron saliendo varias hojas minúsculas, que se fueron desplegando con paciencia, de un color verde intenso. Casi se notaba la fuerza que corría por dentro y las ganas de extenderse al sol de Primavera. Cada día me pasaba a verla, curioso y excitado, esperando que me diera una nueva sorpresa. Así de rápido y de fuerte fue creciendo. Al pronto me di cuenta de que volvía a retorcerse en un nudo, del que le costó algo más salir. Por fin llegó el día, y ese nudito se deshizo cambiando el color a rojo anaranjado, al principio. Cada día, creciendo, se hacía más intenso el rojo, contrastando con el verdor intenso de las hojas que le arropaban. Estaba encantado con mi flor. Era preciosa y estaba exultante. Con qué brillo e intensidad se mostraba cada mañana. Espectacular. Llamaba la atención de algún insecto que se le acercaba a beber de su néctar y después escapaba. Orgulloso de mi flor encantada. No podía resistir el impulso de acercarme a verla, quizás presumiendo que tanta exuberancia, no podía ser eterna. Le busque un buen sitio, el mejor, en mi terraza. La regaba con cariño, ni poco, ni demasiado, escarbaba con cuidado, de vez en cuando, alrededor de su tallo, para facilitar el trato... La flor se abría con fuerza, como desperezándose, y atraía más mi curiosidad. Siguió cambiando su color. Pero me fijé que ya no era tan intenso. Cambio a tonos más oscuros, más pardos, las hojas de alrededor también se fueron arrugando, y lucieron lunares pardos. Seguía siendo maravillosa, mi flor, pero algo estaba cambiando. No presumía tan excelsa, y se iba ocultando del sol intenso de cada mañana. Dobló el tallo, se inclinó levemente hacia un lado. Hasta que llegó el día más amargo. Se le calló un pétalo; y luego otro hacia el lado. Oscurecida y arrugada, quería parecer lo de cada día, pero ya no aguantaba. Y mi flor sé secó en su rama, y guardó algo de color rojo pardo, casi morado, sin brillo, arrugado, pero eterno. Arranque la flor y el tallo. Abrí un libro de poemas, y la guardé con cuidado. Que feliz de encontrarla y que feliz de guardarla en mi libro preferido para no olvidarla. Había otras flores, rosas, moradas, amarillas; pero no eran como la mía.








