Ya nada está perdido, cuando lo has perdido todo. El mundo y la vida es de los atrevidos.
Arriesgarlo todo cuando no tienes nada.
Emprender un nuevo camino al final de una certeza. Tomar aire cuando exhalaste el que te queda.
Nada de esto tiene mérito, ninguno es una gesta. No merece considerarlo, ni aplaudirlo.
Es una necesidad de vida. Es un atrevimiento, quizás.
Pero el camino comienza incierto. Ni siquiera el rumbo ni el tiempo están determinados con claridad.
Unicamente das un paso detrás de otro.
Cargado a la espalda, de cualquier modo, todos tus miedos y tus vergüenzas, las mentiras y tus verdades, el orgullo y la humildad, para andar y no parar, hasta el final.
Nómada
¿En que momento de debilidad decidimos echar raíces y defendernos. Pararnos a conservar lo conseguido, y dejar de buscar lo nuevo?
Siempre hay un placer en la partida hacia un destino lejos, un camino surcado de encrucijadas donde perdernos, una duda, un atardecer que nos deje sentado y en sueños.
¿Y si no vuelvo? ¿Y si, por una vez más, me pierdo? Que más da, si soy feliz con este atrevimiento.
Cada día amanece, y no quiero perderlo. Solo una lágrima no va a parar el cielo. Ojalá llueva y moje todo de vida, y este viaje se haga eterno.
A años luz
A años luz de lo que quieres que casi tocan mis dedos Una brisa del paraíso me trae noticias de tu anhelo A años luz de tu sonrisa que siempre eriza mi pelo Quiero correr a toda prisa razón de más, pero no puedo Ojalá se calme el mar, y no sea tarde que quiero verte desde lejos pisar la arena de la playa con el príncipe de tus sueños
Historia a las cinco
Llama mi atención. Capucha y mascarilla ocultan el rostro. Sus ojos mirando al suelo. En la pierna, un tic constante descarga nervios.
¿qué me importará a dos metros de silencio?
Se remueve en su asiento. Cae algo del bolsillo. Dudo si decirle. Tantos meses en silencio.
¡qué narices! – Perdona, te calló algo… –
– ¡Uff! si lo pierdo. Me espera mi madre – descubre, la cabeza rapada, ojos alegres.
– La recojo. A casa muy contentos –
– Cuidaros mucho – golpeando el pecho.
– Igualmente –
Los ojos revelan sonrisas.
El Metro abre la puerta. Hospital.
Desaparece corriendo.
De repente…
Cada día mil millones de historias de gente normal, que ninguna son verdad y todas son ciertas.
Y es que de cada certeza salen al menos dos historias.
Solo son cosas corrientes, que atraviesan sin más la vida, y siguen pendiente abajo, hasta desaparecer.
Historias irrepetibles, recientes. Que a nadie importan, que nadie siente.
Y que más da, si desaparecen. Historias de tren, de medio día, de media tarde.
Invisibles. Transparentes. Intangibles.
Y de repente…
Media parte
Caminando a ciegas. Sin media parte, de naranja, de limón. Mi ojito derecho perdió la visión. El corazón parado de pulsación a 180. Un horizonte helado, un mar esmeralda. Mirando hacia el suelo el pico de tu falda. Escucho tu risa en sueños. No quiero esperar el momento de perder. No quiero esperar el momento de volar. Y volverte a perder, amor.
Lo que perdí, Cesar
Perdí las gafas.
Hoy me di cuenta, mientras repasaba todo lo que también perdí.
La ilusión y la necesidad de servir, de ser útil e importante para alguien. Alguien por quien me estremezca cuando la mire, que me motive y me necesite.
Todo lo que perdí es eso. La soledad no era para mi. Está siendo abrumadora.
En todo este tiempo no fui capaz de rehacer mi vida.
Y lo más destacado es la soledad. Estar tan solo es insoportable. Es encontrarse en el umbral de la puerta final.
Y de seguir así, lo de mañana no merece la pena pasarlo.
Me siento muy egoísta con esto. Porque están mis hijos y mis nietos; y mis padres y hermanos, algunos pocos amigos que me echaran de más o de menos. Pero cada uno de ellos tiene su vida, sus ilusiones, su futuro por delante.
Yo sin embargo, con todo el pasado por detras, sentía un vacío inmenso. Lo mío era un esfuerzo inútil y efímero, absurdo.
Alguna vez pensé que lo imprescindible era tener un propósito. Y mi sicólogo de cabecera, Cesar, peleó conmigo en las terapias con el maldito concepto. Me negaba la importancia de tener propósito. Con tanta discusión, me di cuenta que le incomodaba la sola mención del término “propósito “ Yo insistía cada vez, de forma tediosa, porque estaba empeñado en que ese era mi problema.
Pero es cierto, y quizás no elegí bien el término. No me explique bien con mis inquietudes.
Y ahí están.Tan cerca como la última puerta. Tan perdida la esperanza como las gafas.
Lágrimas
Lágrimas heladas Inútiles y dañinas. Como el granizo rompiendo las flores. Cielo plomizo. Con claros Azul, y el mar Verde esmeralda. Así amanece cualquier día en esta casa. Donde solo faltas tú
Lejos
Dulce y lento te mueves por el firmamento. Tu mundo ya no pertenece a este, en el que estás. Lejos del mar echo de menos la luz. Y tú, diluida en el día que se va llenando de vida. En la mía te extraño volar, volar Amor
Piccolo angelo
Mi pequeño angelo: Mi tormento, mi risa, hasta llorar. Mi poca vergüenza, mi vida intensa, mi compañero de fantasía. Mi hermano pequeño. Mi amigo más grande. Mi visión más crítica, mi versión aguda, discrepante. Incansable en la duda. lo del otro para mí. Mi vida más inquieta. Mi mochila ligera. Mi dormir hablando. Mi riesgo, escondido en el baño. Mi primera misión. Separar para unir, esa fue mi condena, sin embargo, acertado. De la escalera, el quinto escalón. Nunca te doy la espalda. Mi otra opinión Mi paso cambiado. Mi pejiguera Mi interminable segarrega. Nunca lejos, siempre sueña, siempre inquieto. Nunca cede. Mucha mierda, buena suerte. Siempre alerta. Mi rabillo del ojo, mi inteligencia, mis emociones atentas, en la esquina opuesta. Mi familia. Mi ciclista torero y matador de hormigas. Mi peluquero cortador de flequillos y trenza. Mi Genio, no cabe en la lámpara, ... y escapa. Tu primero, mi Capitan Araña. Mi ventaja, mi alma secreta, mi corazón. Por todas las playas conquistadas, y las pasiones. Por todos los planes que aún tenemos, entre canciones. Vamos juntos ¡Vamos! Me pido un sueño para ti y para mi.









