Derrumbe

Ayer, aprovechando otro alto en el camino, acudí a regañadientes a una consulta prevista desde hace tiempo.
No quería seguir de médicos porque intuía que me “cazarían”, echando al traste todos mis planes para estos días.
Y los peores augurios se han confirmado. Estoy desolado.

No se como decirme, como convencerme de que este proyecto del Gran Camino es para mi inalcanzable. 
Busco excusas, alternativas, opciones parciales más asequibles, escucho razones y consejos de la gente que me quiere, y que no dejan de tener toda la razón. Pero estoy inconsolable.

Mis antiguos temores creyendo haber llegado demasiado tarde, aplazando una y otra vez esta ruta mágica, convertida, al fin, en necesidad física y sobre todo emocional, se han concretado en una “agenda” extensísima de citas, consultas, pruebas, diagnósticos, analíticas y reconsultas, que ocupan los próximos días, semanas y meses.

Los últimos síntomas de dolor, entre otros, tampoco presagiaban otro desenlace, haciendo incompatible caminar alejándome de casa hacia mi destino, y atender esta agenda, y sobre todo con la salud. 

No dejéis para más adelante los sueños y planes que os emocionan. A veces, más adelante es prácticamente hasta siempre. 

Yo, indómito, pregunté a mi doctora Carmen, si todo esto me impedía seguir en el Camino.
Y mi sorpresa fue mayúscula cuando me respondió: “por lo que a mi respecta, no. Pero no se vaya muy lejos” 
Fue como se me diera un cachete y un abrazo. 
Y me dejó completamente desolado. 

Mañana amenaza lluvia. Sería un día perfecto para cruzar el Torcal y sus increíbles figuras de piedra, y superar el macizo defensivo de la costa hasta llegar a Antequera. Y apreciar ese placer de olor a tierra mojada, a primavera, en un paseo de 17 km o más, como si fuera casi el último. 

Cuando, en la sobremesa lo planteo, me dan por imposible.
Soy incorregible. Pero no se puede corregir lo que siento tan profundo e intenso, que me hace sobreponerme al dolor y la adversidad. 

No voy a esperar en un rincón seguro y oscuro que me llegue la hora de parar.
Y soñar es vivir. Es respirar. Es construir felicidad, y regalar. 
Es escalar ese peldaño que ya no está a tu alcance.

Gente

Hay gente maravillosa escondida detrás de una taza de café.
Intento descubrirlos en el desayuno, cuando me toca fuera de casa; es decir, ahora todos los días.

Son gente normal y corriente. Algunos no son conscientes de su poder. Pero están ahí, a tan solo una oportunidad de aparecer y alegrarte la vida con una sonrisa. 

Sois gente maravillosa. No hay que tomar ninguna medida, ni cambiar ningún hábito corriente.
Solo seguir siendo así, gente maravillosa. 




Abuelino en Camino

Donativo para llegar a Santiago

1,00 €

Paseo al fin. El principio

Un once de mayo radiante.
Y a pesar, la brisa viene fría, de lluvia.
En el paseo un bebe en su silla no para de sonreír y me sigue con su mirada curiosa. El gato gris de la esquina me espera y ronronea acariciando su cola en mi pierna. La furgoneta amarilla, que llamo y me llama a Marta, aparcada en la otra esquina.
La playa más desierta, más bonita. Me lo llevo para el recuerdo de mi paso al fin. 






Abuelino en Camino

Donativo para llegar a Santiago

1,00 €

Diapasón, y lento

Ahora soy 
un reloj lento, 
uno viejo que, 
sin fuerza, 
coge la tendencia de pararse. 
Y se para. 

Una canción 
preciosa, 
que se acaba. 
Una puerta, 
que dejó abierta para el aire, 
al alba.  

Sueño aventuras 
que no corrí, 
y ahora no puedo. 
Averiguando lo que soy 
y lo que fui, 
en el espejo. 

Al que te asomas curioso, 
a cada rato. 
Ese que te miente a diario, 
y te dice: 
estás igual, 
perfecto. 

El diapasón 
dejó de sonar. 
Silencio. 
El metrónomo 
se ha parado. 
 ... suena Mim 

Quisiera querer

Quisiera aprender a escribir como pienso.
Y luego releer y corregir, para que se me entienda.
Corrijo: Quisiera aprender a escribir como siento. Y luego releer y volver a sentirlo. 

Sería bueno que se me entendiera. Alguien que se atreviera con paciencia o con interés en leer lo que se me va ocurriendo.
Pero, claro, eso me suena tremendamente pretencioso ¿a quien puede interesar nada de esto? 
Vuelvo al principio.
Quisiera aprender. ¡Que bueno aprender constantemente! Es inagotable este plan de vida.

Y leer, leer sin parar millones de historias y de ideas escondidas en las páginas de millones de libros interminables.
Salir a recorrer otros senderos, que puede que sean el mismo, pero escritos de otra manera; de esa que arranquen un pellizco en el pecho, que dibujen una sonrisa abierta, que destapen la curiosidad incontenible de llegar al final de la página, y pasarla para retomar la intriga abierta, inaplazable la respuesta.

Leer, leer, y aprender ¿Cuantas historias contadas o calladas, escritas, olvidadas, verdaderas o no, …cuantas caben aún en la imaginación? Infinitas. 
Pues no paremos de leer, de aprender, de inventar y vivir, de escribir y compartir.
Porque seria un despropósito olvidar, si una sola del montón de las que se olvidara, fuera la que te hizo FELIZ. 


A mi padre que me enseñó a leer y amar los libros

A buscar el día

Hoy salí a buscar el día 
y no lo encontré. 
Ni la luz, ni la brisa me decía  
nada de ti, ni de mi.  

Hoy era un día cualquiera 
que nunca voy a recordar, 
el aire entraba y salía. 
Y la vida se me iba ... 

En la casa suponía, dormían.  
Yo no dejaba de olvidar. 
Era mi último día, perdiendo 
la huella para regresar.   
  
  
  
  

Abuelino en Camino

Donativo para llegar a Santiago

1,00 €

Nota de tu lado

Me voy de tu lado y el único que se ha enterado es él.
Es una viaje sin vuelta. Un salto sin cuerda de seguridad. 
En el primer intento fallido, la Salud se resintió.
Pero la cogimos a tiempo. Fue el resultado de un abuso considerable, que me trajo de vuelta a casa. 
Ahora ya no tiene vuelta atrás. He ajustado el equipaje, el alcance de cada paso; me he empeñado en aprender las rutinas necesarias, los deberes de cada día, que me alejarán de casa. 

Me voy a tu encuentro. Y siento un estruendo dentro de mi corazón, como si estuviera saliendo de la atmósfera cercana en dirección al infinito.

He repasado los mapas y los tracks. Cada vez los veo más difusos e imprecisos. El único que necesito es pisar el terreno y aventurar la dirección. No voy a mirar más el recorrido, interminable e inalcanzable.
No hace falta razón, sino empeño, y lanzarse de una vez a hacerlo. 

Es cruel abandonar todo detrás de ti, con lo mucho que costo levantarlo. Pero siento que ya no me pertenece ese tiempo. Es mejor liberar el espacio que ocupo y darle tiempo al tiempo. 

Les hecho de menos y aún estoy aquí. No puedo nombrarlos en silencio, en mi cabeza, sin lágrimas y anhelos. Los quiero hasta doler.
Este es su momento. 
Adiós, suave y despacio, sin hacer ruido, sin lamentos. 
Desprenderse está siendo lo más duro. Ya no hay tiempo, ni dudas. Es el momento.
Besos. 

Silencio.

Me da pánico el miedo que provoco.   
Personas que no conozco y algunas que si   
me azotan con esto apenas me acerco.   
Retrocedo y callo, no doy más.   

Escondido tras mis párpados, bajo la vista al suelo.    
Y me quedo mudo, mirándote a ti,   
aguanto la historia todo el tiempo,   
mientras busco el espacio por donde salir.   

Y veo, que esta ansiedad mayúscula que ahora siento   
está recorriendo cada poro de mi piel.   
Me deja parado, me deja en silencio,   
buscando razones para sobrevivir.   

En un callejón oscuro, junto a la taberna.   
Paso atrás y silencio.   
Atrás.   
Y silencio.   
Silencio   
Y distancia.   

Estoy horrorizado con este miedo que provoco. Personas desconocidas y algunas conocidas me sorprenden con este sentimiento a penas me acerco.   
Y en mis adentros ardo en llamas.   
Cercenado por la respuesta, retrocedo en pánico.    
 Escondido tras mis párpados, bajo la vista al suelo, y entabló un diálogo mudo, en silencio, para mis adentros.   
Siento el rechazo que genero.   
Y siento fuego. Piensa, tímido el dragón.   
Mientras con una chispa de su nariz enciende el pico de la cortina, y prende el miedo. Otra vez ...
  
  
  
  

Abuelino en Camino

Donativo para llegar a Santiago

1,00 €