De valor

Buenos días desde los tejados de la vida, donde despiertan los gatos valientes a mucha altura de la realidad, desde donde se observa lentamente y a salvo, lo que ocurre de verdad. 
De donde ya no puedes bajar, si no es con la duda. 

Porque allí abajo todo es lucha, carreras, logros, escapadas, fracasos, atrapados, competencia, victorias y derrotas, apariencia, elegancia, cansancio, impotencia, alegrías y fiesta, tristezas y llantos. Y el tiempo presente trepidante, y lo demás es pasado. 

Y aquí, arriba, nada de eso importa, todo es sencillo y no ocupa espacio. 
Amor, Respeto, Amistad, Dignidad, Generosidad, Humildad, Tolerancia, Justicia y Paz 

De aquí ya no me bajo.

Perdone que le escriba.

Ordinario y natural

Volver a ser un ser normal. Volver a estar detrás. Volver a no pensar mal jamás. A ser distinto de los demás.

Y respirar el aire del mar junto a la orilla, sin mirar atrás. Dormir seguido sin despertar, sin inventar, sin arriesgar.

Pasar los días para esperar que al fin acabe de terminar el vaso largo de agua fría. Y respirar, o no respirar.

Se acabó el tiempo. Y sin lamentos, el plan dejó de ser luchar, inventar, soñar.

Y me gustaría tanto el último viaje, largo, intenso, sin apenas equipaje. Casi sin destino, al abordaje.

Agarrando firme y libre el manillar, trazando sin dudar la última curva, las enlazadas lentas, saliendo a su velocidad justa del zig zag.

Y disfrutar tranquilo de la carretera abierta, de la parada haciendo amigos. Sintiendo libre el cansancio que no pesa.
Creer que cruzo entera la tierra.
Explorar sentidos distintos, para perderme, y no volver jamas.


Sin amo

Como perro sin dueño, 
sin rebaño, sin nada que cuidar, 
sin trabajo que hacer, 
completamente vacío. 

Corazón vacío. 
Deseando querer. 
Necesito llenar 
el sentido. 

Sin 
Sin amo
Sin amor  
Sin ardor 

El respeto 
aleja tu mano 
de mi cara  
y de mi pelo 

Y no se quedó mirando 
mientras me pierdo 
en el fondo de la calle. 

Es abril 
y la distancia aleja. 
Ninguna posibilidad de sentir. 

Mañana lloverá, 
seguramente, 
borrando las huellas que dejé.

Inmortal

Si. Después de tu beso sentido 
despacio, y tu abrazo más querido, 
me sentí inmortal. 

¿Por que ahora quisiera volar?  
¿Cruzar la puerta de la existencia 
y salir a cantar la felicidad?  

Sentirte pegado a mi piel 
mientras, bailando, dejamos 
correr el corazón a ritmo. 

Y el abrazo envuelve 
el aura del color 
que tantas veces soñé. 

No sé vivir sin tu mano 
acariciándome. 
Tus ojos solo para mi. 

Es amor inmortal, 
eterno amor vital. 
Es Amor, amor. 

De gato

Soy un pájaro herido, 
encerrado en una jaula de junco, 
rodeado de todo lo que no necesito, 
y solo pensando en volar.  

Siento estar en el final  
de una vida de gato. 
Allí donde todo se acaba 
estás tú, amor. 

¿Para que seguir 
luchando cada día 
si no recuerdas ya si estás 
o te fuiste? 

Deja escapar la imaginación,
los recuerdos de la puerta  
abierta, de noche 
a la sonrisa de pasión. 

Empeño

¿Por que tanto empeño en no sentir?  
¿en no ser feliz, con tanto empeño? 
Se me va la vida sin apenas abrazar 
a las personas que quiero. 

Sin cantar bajito la canción tuya y mía. 
Sin sentarnos a la mesa, a desabrochar risas, 
a desnudar lágrimas de alegría 
por mi, por todo, por ti.  

Detengamos este tiempo 
una vez más, que necesito mirar  
de frente tú felicidad. 

Pon empeño.
Por favor, concédeme este baile 
que QUIERO (amarte) 


Genoma

Mi vida, cada vez más, se mide en días.
Me di cuenta en una de esas paradas súbitas, que hago de vez en cuando para darme cuenta de las cosas sencillas. 
Las horas no cuentan mucho para mi últimamente, aunque si aprecio las mañanas distintas de las tardes. Y las noches, a veces, separan los días pasados del nuevo que se acerca. 

Normalmente perdí el interés definitivamente en distinguir los días de la semana en los que estoy transitando, porque casi siempre vienen sucediendo las mismas cosas. 
Sin embargo los días sucesivos sí que van anunciando cambios, pequeños, casi imperceptibles, y que afectan a las horas de luz y su intensidad, a la lluvia y la humedad, a los sonidos y su volumen, porque cuanto más largos son los días y más cortas las noches, más ruidosos. 

Nos es que sea relevante, pero me gusta la lectura. Hace unos días leí que se ha publicado el mapa más extenso y preciso del genoma humano. Al parecer son 3.055 millones de nucleótidos, las letras químicas con las que está escrito el libro de instrucciones de una persona

Deben ser los caracteres, que en una secuencia concreta componen “un libro de instrucciones de cada persona” Leí que “el manual de funcionamiento de las células, plegado en su interior, es básicamente una gigantesca molécula de ADN de unos dos metros de longitud” 

Se supone que ocuparía eso, si pudiéramos desplegarla, entiendo. Porque bien plegadita como viene de origen no ocupa casi nada. Yo, después de tantos años, no se donde la llevo. 
La han plegado con ganas e interés, como si fuera el prospecto de uno de esos medicamentos que tomo a diario, que cuando lo despliego para leer y asustarme, nunca soy capaz de volver a ponerlo como venía. 

Lo siguiente también curioso es que está escrito con combinaciones de sólo cuatro letras: A – T – G – C (ATTGCTGAA…) así hasta 3.055 millones de caracteres, sin puntos ni comas, de respirar creo. Para habernos ahogado. 



De pequeño me corregían la ortografía con un lápiz rojo sobre el papel. Uff como temía ese garabato rojo.

Cada persona tenemos nuestra secuencia de esas cuatro letras, pero en un orden único. 
En fin que parece sencillo, pero aún sin comprenderlo, y no siendo fácil ni amena la lectura, me parece apasionante. ¡No hay quien lo entienda! 
De una persona a la siguiente cambian el orden y la disposición, haciendo imposible la repetición clónica o aleatoria de esta secuencia. ¡Somos únicos!

Pero eso ya lo sospechaba. Somos un montón de hermanos, y no hay dos iguales.

Ahora seguiremos estudiando estos mapas genómanos, y da escalofríos lo que podamos llegar a conseguir metiendo mano en esto, cuando durante siglos, o siempre quizás, nadie lo hizo. 
¿Quien será el que señale con un garabato en rojo lo que esté desordenado? 

Y los días, ahora más largos y ruidosos, pasan volando. Y las noches, a veces, también ruidosas, los separan. 
La vida puede que sea la lectura constante de esos 3.055 millones aproximadamente de los cuatro caracteres secuenciados.
Y pudiera ser que unos manuales se lean mejor que otros, o más rápidos. Y así la vida de unos es más corta que la de otros. 

Por si acaso lo mío ha avanzado mucho, seguiré leyendo mientras pueda. 

Perdone que le escriba

Dejarte

Dejarte fue 
el último encargo 
que recibí de ti.  
  
Dejarte no fue fácil, 
ni rápido.  
Despues de mucho llorar, lo dejé. 

Pero no dejé de soñar.  
Soñar se convirtió en mi refugio.   
En mi manera de vivir.  

Nada real. 
No dejé de quererte. 
Ni de soñarte. 

Lo dejé de decir. 
Una forma de vivir.
Una forma de morir 
… de amor

enfadío

Nos encontramos de frente con días eléctricos, cargados de tensión, a veces acumulada durante tiempo. Solo nos basta con mirarnos – ¿y tú qué miras? – o con encontrarnos en mitad del pasillo estrecho de casa. y rozarnos, como única agresión.

O hacer la pregunta  – ¿te vas a quedar? – la pregunta es lo que ve.


Entramos de lleno en territorio de conflicto, donde olvidamos el porqué, pero no cejamos, exhibiendo constancia y empeño como si ninguna otra cosa importara en este momento.


Hasta que encontramos el hilo del que tirar y desenreda el nudo, ceder sin herir, ni vencedores ni ofendidos, y fundirnos en ese abrazo nuestro, sanador con el que concluye el enfadío 

Nota.-  Pido disculpas. El término es INVENTADO, y enfadío no existe. Solo es una licencia poética. Alguna vez jugamos a inventar palabras, pero sin valor alguno, porque el lenguaje sirve para entenderse, y necesita de términos conocidos y comunes.

Sin dalia

Sin Dalia
Mirando al suelo sin ver  
nada mas que la sandalia en tu pie, 
con las uñas pintadas de oscuro.

Un pie precioso y delicado. 
Y no mirar más allá. 
Y perder tu huella en el mar.

Solo tu perfume 
enredado en mi cara, 
imaginando la tuya. 

Tu sonrisa dibujada 
pasos cruzados, alejándose 
en esta historia inventada. 


El día viene sin hoja de calendario 
sin día de la semana 
Completamente en blanco 
para no recordar nada 
de este día sin dalia