El último banco

Se acerca la tarde. Aquí hace brisa fresca de poniente. Después del día intenso de calor, se agradece un poco de esta pausa viendo caer el sol. 

Ahora no tengo nada más que hacer que mirar el horizonte, con el sol de cara, encendido, pero ya no ardiente. Su fulgor se ha transformado en seda, en calor terciopelo, mientras empieza a hundirse en el mar azul marengo. 

Solo son unos minutos, largos, menos de una hora mágica que abre la puerta de los sueños. Donde una caricia multiplica su valor, llegando a lo más profundo del corazón. 

Aunque alrededor siguen jugando sin parar, siguen las conversaciones en tonos de compartir, eres capaz de concentrar tu alma en la caída al mar del día, hasta el punto de silenciar el momento como si fuera una fotografía, una cinta de película muda. 

Daría mi vida por tus pensamientos. 

Toda la vida en la emoción serena de un sueño, de una historia de cuento, de un cuento que termina en la noche, en un suspiro de amor. 

El último banco para mirar caer el sol que me regaló esa historia, lo tengo bien guardado en mi corazón. 

Don antes

De joven, hace mucho, a mitad de juventud más o menos, se me acercó una clienta, en Cáceres, me miró a los ojos, y deslizó con una sonrisa de súplica un ejemplar de solicitud de donante. Donante de ojos. 

… y se fue de mi ventanilla.

Me dejó un poco perplejo.

Luego en casa leí detenidamente el formulario y decidí rellenarlo y enviarlo.

Así me hice donante. De ojos. También lo soy de sangre, por mi grupo 0-, donante universal. 

Ahora que últimamente ya no me llama nadie, me gustaría ser donante de sonrisas, de calma, de miradas profundas, y de abrazos y caricias. 

Y como decía antes, ya nadie me llama. Y esto se acaba.

Estoy viendo venir la soledad más cierta, ahora que caminar me agota, que se apaga la mirada, con la paciencia intacta, aún con la sonrisa puesta, herencia de la casa.  

Engreído y generoso. la realidad manda. 

Jo. 

… y yo que los regalaba. 

@elmundoenlosojos

Fácil mente fáciL

Me olvido fácilmente de lo que importa 

Me enfado constantemente por lo que nó

Me río con euforia de todo lo que me pasa

Me esfuerzo cada día hasta la extenuación 

Nada de lo que hago tiene un motivo

Caigo cuesta abajo con decisión 

Busco un imposible por todos sitios

Siento que he perdido el control 

Dos y dos ya no son parejas

Encerrado entre rejas 

en una habitación 

En un papel, una sola letra 

es una historia completa 

dentro de mi corazón 

trazo

Dentro de mi razón 

no hay razones

que sustenten una decisión 

He roto en pedazos 

mis estrategias 

quiero que pare el reloj 

Agotados los esfuerzos

sin energía ni viento a favor

deja que la corriente me lleve

a donde se pone el sol 

Quiero quedarme bajo tierra

y darle vida a una flor 

ojalá margaritas 

…  margaritas y limón 

Versos sueltos, vida entera. La despedida perfecta.

Escribo sin parar versos sueltos, para respirar cada día de una vida entera, contando historias, versiones todas de la que llevo dentro de mi.

A pesar de que cada día tenga un color diferente. 

A pesar de que cada día tiene una música distinta que mece y mece, como el mar al barco sin gobierno. 

El aire trae tu olor, imagino con los ojos cerrados, tumbado entre abrazos perdidos del salón al jardín. 

No sé hasta cuando seré capaz de respirar en paz. 

Elegir cuando quieres dejar de estar, y hasta aquí llegará el recuerdo. Tu elección más valiente. 

Sin reproches, sin exigir más, como has decidido. Estuve allí.

Solo acompañando, a la distancia de una mano tendida, aguantando lágrimas, a veces no, deseando lo que tú quieres, sonriendo, serena, bella, perfecta despedida. 

Yo solo estuve allí siempre a tu lado, en silencio.

Ahora me parece todo tan lejos y tan cercano, mientras esperaba en el pasillo que desahogaras tu corazón y pidieras ayuda a quien también nos acompañó. 

Otro seis de julio deseando que vengas a llorar conmigo las lágrimas que entonces escondí, y que aquí dentro me inundan hasta ahogarme, amor.

Esperando llorar sin parar hasta secar esta angustia, porque no he aprendido desde entonces a vivir. 

¿Como hacer? ¿Como hacer? Si te prometí ser feliz

… y fallé. 
Pero lo haré.

Feliz.

Mil Besos, amor. 

Cargado

Cargado de razones que pesan hasta rendirme.
  Cargado de defensas de las causas perdidas, de lo imposible.
   Cargado de amor, por las personas, por la vida. 
    Cargado de dolor, por las ausencias, la soledad, mi desdicha. 
     Cargado de vacío, el viaje más costoso, mi enemigo. 
      Cargado de tormentas, de dudas, de mala conciencia, injusta la mía. 
       Cargado de ganas de atravesar el mundo entero, para besarte. 
        Cargado de alegría para derrochar, sin medida.
         Cargado de asombro por lo sencillo, un amanecer, el mar. 
          Cargado de rabia, sin miedo, sin tiempo, sin salida. 
           Cargado de razones para dejarlo todo, y rendirme. 
            Cargado de fantasía si tú enciendes mi día. 
… si tú encendieras mi día. 


Tu enemigo

Luna Negra Pinterest

Mala elección si decidiste luchar contra ti mismo.
Eres tú peor enemigo.
Y si aún no lo sabes, vas a perder.
Siempre.

Hay un extraño en casa. Veo su sombra detrás de mi. Le miro a los ojos frente al espejo, allí, al otro lado.
No se cuando pasó. No lo recuerdo. Pero un día empecé a ver un extraño en mi cara , en mis manos.
Usurpaba mi identidad. Utilizaba mi voz. No era yo. Yo no pensaba así, no miraba así, no decía esas cosas.

Determinación

Ya no quiero ser tu héroe.
Rebelde en rebeldía.
Ya no me gusta el esfuerzo para dar ayuda desinteresada sin recibir recompensa.
Y no quiero regalos ni premios.
No quiero nada de nadie.
No quiero amigos de interés.

La energía que venía de lo más profundo del interior del pecho, secó su cauce al paso del día.
Ahora llega de una perturbación por otra vía, ha cambiado de color y se ve turbia y opaca.


Ahora solo desespera el paso del tiempo vacío, sin misión ni encomienda.
Y no tengo más conciencia que mi pasado, ni más memoria que lo que ahora escribo y olvido.


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Prohibido salir

Hoy, durante todo el día, me sentí algo extraño.
Una especie de expectación, inquietud y espera sobre lo que va a venir.
Es decir, espero, pero no sé a qué, no se a quien. Y deseo que no venga nadie.
Ojalá encontrara unos ojos espejo donde sentir al mirarme. Ojalá me llegara de pronto la felicidad, o el fin. Demasiado tiempo de transición, sin crecer, sin desear, sin verdad, solo soñando sin límite en esa franja tan estrecha y frágil entre lo pasado y lo que se va a precipitar.

Hoy es uno de esos días que es fácil llorar y reír. O todo a la vez.
Algo perdido, algo nuevo, algo oscuro, cielo azul.
La cabeza me duele, presionando mis sueños y mis miedos. ¿Que más puedo perder? Y enseguida me inundo con un millón de ideas y cosas, de sitios y sobre todo de personas a las que quisiera ver crecer, hacerse plenos … solo pedia asistir.
Oler, gustar, dejarme acariciar por la brisa, sudar el esfuerzo, la conquista.
Y en un instante, darme cuenta de cuantas de esas cosas están fuera de mi alcance.

Me prohíben viajar. Tuve que cancelar de inmediato cuantos planes hacía.
Y me quedé paralizado, sentado en el suelo de mi casa, a oscuras, cabeza abajo. La rabia diluía las fuerzas. La pena deshacía las ganas. Tan cerca de la ventana por la que se colaban los ruidos fluidos de la vida, imparables. Yo aquí atado a la obediencia, cumpliendo un mandato, para mi injusto, al parecer legal. Ya definitivo.

Atravesando mi pecho por la herida, tan abierta, tan antigua, insignificante, haciendo transparente el espacio que ocupo, tan prescindible ahora … la soledad.

Cuando el ángel se nos va

En casa desde hace muchos años, tantos que parece siempre, tenemos un ángel viviendo aquí que nos da el humor, la alegría, la vida, la pasión, una luz inimitable, la templanza, y la tranquilidad.
Es nuestro hogar.
Pero hay veces que elevamos nuestras expectativas y nuestros sueños hasta límites fuera de alcance. Entonces corremos desaforadamente en su busca, nos tropezamos y empezamos a atropellarnos, y así, a herirnos sin razón.
El aire se vicia, nos volvemos orgullosos y egoístas, angustiados por la parte de esos sueños improvisados que se nos va, y se apaga la luz.
Nos invade la tristeza y la rabia. Y un poco más tarde la tristeza, a secas.
Cuando el ángel se nos va, perdemos la alegría y este deja de ser nuestro hogar.
Todo deja de tener sentido cuando el ángel se nos va.

Y no se ha ido. Ahí está, mirando al otro lado del espejo, esperando que recoloquemos el alma y la sonrisa, que volvamos a poner unas plantas de color, y solo compitamos por amor.
Así somos. Así es nuestro Ángel

Efecto lluvia

Qué raro pensar la lluvia en verano. 
Sentir el deseo de mojarte a cielo abierto. 
De lavar el alma sutilmente, 
mirando arriba mientras caen gotas de agua 
en tu cara, en tu pelo, sintiendo que te empapa. 

… al andar

Y andar el camino buscando charcos de agua 
para pisarla, pisarla fuerte y que salpique. 
Y cada pierna fría mojada, sin preocuparte, 
sin prisas por volver a ponerte a salvo. 
A salvo de la reprimenda del sensato. 

… soñar 

Soñar con tus manos en mi espalda, 
salvando tu espacio, sin invadir la frontera, 
oler y oír tus besos, en el aire húmedo 
a cada lado del camino, en la misma dirección 
a ningún sitio, esperando ver caer el sol. 

… despacio

Y despacio ver pasar el día, a toda velocidad, 
atravesar el universo pequeño de un espacio
enorme, sin límite, todo imaginado en verde
y azul, columpiado en la calma del viento, 
que empuja y para, confundiendo lágrimas 

… y lluvia. 

Y lluvia.