Te imaginé

Soñé contigo, 
y no eras tú.
Caminaba a mi lado.
Sonreía como tú.

Me explique mucho y mal,
y entendiste bien
pensando que era un charlatán.

Y paso la noche,
y no dormí, no soñé.
Y espere amanecer,
pero no estabas tu.

Te imaginé a mi manera.
cuanto te descubrí,
No eras así.
Eras aún más bella.

Y, de tanto insistir,
me perdí.
Ahora en silencio,
sólo me queda esperar.

Sólo esperar que el corazón
suene con tu música preferida
Recuperar la razón perdida.
Y ser feliz, mi vida.

Tiempo

Déjame, tiempo, 
que te eche de menos.
Que el recuerdo
me traiga tus besos
en un racimo
de abrazos tiernos.

El genio que invoqué
me ofreció tres deseos,
y tú fuiste mi premio.
Lo demás, si me dijo,
no lo atendí,
lo olvide con tu risa.

Y ahora la brisa
me hace soñar
entre olas azules,
que aceleran mi corazón,
acelere también el tiempo,
y te traiga pronto.

Tu secreto

Quiero pensar
que me escondes
como un tesoro.

Que no quieres compartir
y sólo los dos brillamos
estando solos.

Aveces te siento
escapando hacia tu teléfono,
revisando mensajes con tristeza.

Y pienso en lo que pasa
por tu cabeza.
Siempre eligiendo.

Si quedarte,
o volar
lejos.

Quiero pensar,
y no debo.
Aún te estoy conociendo.

No dudo de mi
si te tengo.
No dudo de ti.

Y no quiero
perder este intento
secreto.

Cedes a mis canciones,
a mis deseos.
Yo sigo siendo tu secreto.

Y sigo siendo,
siempre,
tu secreto, amor.

Lealtad

Mi lealtad no está en duda, cuando decido querer.
Así me enseñaron desde pequeño en una familia enorme.
Nunca cambiaré de idea, aunque no reciba correspondencia de la otra parte.
Sólo si lo que me envían es rechazo, me echaré a un lado y me quedo aparte.
Nada es para siempre si uno de los dos no quiere. Si nos perdemos en el camino, si el tiempo deshace el interés, o si decide cambiar de rumbo y de compañeros.
Entonces, se habla de frente, con lealtad, y dejas que la vida siga sin rencor su curso.
Eso, para mí, también es lealtad.

Gas

Pendiente del gas. Una burbuja inyectada en el ojo derecho que debe desaparecer poco a poco. Y que es visible en su nivel decreciente oval hasta convertirse en una burbuja pequeña y redonda en sus últimos días.
Y mientras, controlar los movimientos de la cabeza, las manos y el cuerpo es la prioridad.
Con la falta de costumbre que tengo de estar quieto, este periodo de reposo absoluto se convierte en una tortura infinita.
Es cuestión de días. Diez o doce, que me parecen un siglo sin verte, sin tocarte, sin amarte.
Para mi que cultivo los abrazos largos y tiernos no es una tarea fácil.
Y, mientras, respiro hondo, práctico el control y la relajación interminable, mientras contabilizó la cuenta atrás que me libere, y la cantidad de las promesas que me voy haciendo para, cuando pueda, ponerme al día de mis impulsos y necesidades emocionales.

Ve preparando tu corazón y las emociones para salir disparados hacia ese lugar de encuentro que sueño, que es tu corazón.

Hablamos

Anoche hablamos. 
Las heridas del pasado
dejan cicatrices siempre,
que impiden florecer el día.

No puedo prometer
lo que no voy a cumplir.
No quiero envejecer.
Junto a ti, quiero VIVIR
intensamente cada instante,
cada risa, cada lagrima,
emocionado.

Vivir a tu lado
crecer contigo, ser feliz.

Vengo de lejos,
desde hace tiempo.
No es pasajero,
ni capricho del viento.

Déjame conocerte,
descubrir cada momento
lo que te hace bien,
lo que te hace mal.

Déjame concederte
tus deseos.
Curar el alma,
ser tu eterno amigo,
el mejor sueño,
la mejor balada,
el verso
que nos dispara el pulso
de repente,
y siempre acaba feliz.

Muro

Intentando ayudar, 
cayó con estrépito
un muro en la ventana,
impidiendo ver más
los atardeceres rojos,
anaranjados de esperanza.
Ya no veremos nunca
entrar la luna
en la noche de más calma,

No fue a propósito,
y se cerró súbitamente
delante de mi,
dejándome a oscuras.
Asustado, de un brinco,
acabé escondido
debajo del mueble
pegado a la pared,
esperando desaparecer.

Quiero que el silencio
y la oscuridad
sane esta herida,
cierre esa pequeña
distancia enorme.
Y me despierte
cada dia junto a tí.
Como hasta hoy,
como siempre soñé.

Quiero despegar
el vuelo, llegar
a casa, y regresar
en nada junto a ti,
mi hogar, mi lugar
donde respirar
el aire que me regalas,
los planes de viajar
directo a la felicidad.

Esa es la urgencia
de reponer de inmediato
la persiana del cielo,
esa puerta en la que miro
las estrellas, las nubes
que traen lagrimas
de lluvia tristeza,
amor delicadeza,
sueño de seda, que das.

Dulce abrazo

Cuando sientes que la ausencia es un castigo, 
y la presencia una necesidad.
Cuando quieres que tus ojos sean testigo
habitual de su caminar.
Cuando luchas en la silenciosa calma,
decidiendo si morir o saltar.
Cuando sueltas en lo más profundo de tu alma,
los vínculos eternos de tu pasado.
No dudas ni un segundo que has llegado
a tu nuevo destino, corazón henchido.
Tan solo tú latido junto al mío,
en un abrazo dulce y largo,
convierten en feliz
el momento del día más amargo.
Ese en el que toca a su fin, sólo, a oscuras, soñando.
Dulce abrazo

Latir

Es maravillosa la cadencia, la constancia y la persistencia de esos golpes secos que se producen en el pecho al latir un corazón.

Cuando esperas a tu bebé, y en la consulta te hacen escuchar ese golpeteo tan seguido del pequeño corazón queriendo salir, estremece.

Cuando siento el tambor del tuyo a compás, es el signo de la vida. Acelerado si te veo pasar. Calmado en la noche cuando voy a descansar, y con los ojos a punto de cerrarse, escucho atento su acompasado latir.

Música de vida. Latir ahí, junto a ti.