Lo que es de Cesar

Y- Hoy fui a ver a Cesar. Por primera vez. – le digo a Hilario.
Estuvo callado y atento. Provocando con su silencio.Me ayudó un poquito.
Estamos midiendo los terrenos.
H- Creo que no te dice todo lo que ve, todo lo que piensa. Es un profesional. – Contesta seguro Hilario. 
Yannis – Yo tampoco le dije todo. Soy introvertido. Pero por un momento, me emocioné, y me relajé. –
Hilario – No creo que aguantes mucho más la presión. –
Y – Si me ayudó a verbalizar lo que pienso. Opina que es difícil salir de la encrucijada, donde adaptarse al presente pase por ser como soy; y también pasa por dar por acabado este nudo. Y a la vez, lo contradictorio es, ya finalizado, ¿que hacer sin nada más que lo pasado? ¿Terminar? – 
H – Quizás tu mejor opción sea terminar con todo. Terminar con esto. – opina Hilario.
Y – Lo plantea como una lucha de mi yo contra mí mismo. Si gano, es un “por el momento”, hasta la próxima vez que se me ocurra. –
H – Sin embargo, si pierdes, es un instante, y para siempre. Un instante decisivo. Y ya está.-
Y – Pero no puedo dejar de pensar en lo que dejo atrás. Me importa demasiado. Nunca he sido cobarde. Y esto puede parecerlo, aún siendo la decisión más valiente. –
H – Esta duda te está matando, amigo. Puedes elegir el momento adecuado. Minimizar daños… –
Y – Desgraciadamente, Hilario, puede que tengas razón, y de todas las que tengo, es la mejor opción. –
H – ¿Y dejarlo terminado? Tranquilo. Todo en su momento. –
Y – A Cesar lo que es de Cesar. Me dijo que era bueno compartirlo. El me ha ayudado, y dentro de un mes volvemos a ver que ha pasado. –

Luna de hambre

Ya nadie me quiere aquí  
Cada vez me reúno 
solo conmigo enfrente.
Esos días de multitudes
escaparon por la ventana
abierta del olvido.

Y ahora cocino 
las alegrías y las penas
en estricta confianza 
solo contigo, luna 
Ya nadie me quiere
sin condiciones 
como tú me querías 
Ya nadie me quiere
de ti
Sin ti

Perdóname 
No fui capaz de aprender
como tú me querías 
Y andando al revés 
solo alejaba la mano
que me tendías 
para decirme adiós
No te vayas
Vida mía
 No sin mi 
Amor

olvida y espera

Yannis.- Ando nervioso escuchando el tintineo del teléfono móvil, esperando la respuesta.
Hilario.-  No esperes nada. Nada te llegará como deseas. Ni siquiera a tiempo. Ese te negará lo que tanto deseas. 
Y.- No seas cruel. ¿No ves cuanto me interesa?
H.- Tú eres cruel, que tanto te interesas. Te clavas las estacas en la cabeza, y no sales del círculo que te condena.
Y.- Voy a esperar un poco más. Es temprano. Puede que no lo leyera. … y si lo hizo …. (estalla el silencio) , si lo hizo es la cer te za de que sigo castigando a quien tanto me interesa. 
H.- Desolador es no ser correspondido. Cruel torturar, con constancia, a quien te rechazó, y no lo aceptas, amigo

Amor de cuento

Con el cielo embravecido  
el frío del aire se siente  
donde el mar rompe con fuerza  
contra el pecho y mi tristeza 

Y si fuera todo mentira  
las notas lentas y sentidas  
de esta canción sin fin  
no sonarán solo para mi 

Con el corazón tapado 
de este manto gris  
no tengo ganas de seguir  
si no camino de tu mano 

Hundido cabeza abajo  
en este oceano caliente  
de dudas solo sin verte  
que me lleva lejos de tu lado 

Ven a mi 
Mirándote 
detrás de un cristal 

Voy por ti  
Amor buscado  
Amor de cuento 

Por un sendero  
de luces en fila  
que dirigen la mirada  
hacia el cielo profundo 

Y allí estás

Es necesario vivir

¿Es necesario vivir? – me pregunta Hilario.  Balanceando lo bueno y lo malo, lo que te aporta y lo que exige, no siempre el resultado es vivir.
La parte más triste, lo imprescindible que perdiste, pesa mucho, como una losa de 1,60×2,30 gris granito. 
Aunque lo que libera es poder abrazar en la espuma de mar, donde la despediste entre lágrimas, solo, al alba, un día de julio. Y juntos descubrir ese nuevo mar de más allá, camino al horizonte donde tantos amaneceres estuviste añorando.
Si te faltan razones. Si te faltan tareas por completar, para las que ya no tienes fuerzas. Si no soportas el silencio de esta soledad. Si en tu cabeza, una y otra vez, resuena el recuerdo de su risa abierta y sincera. Entonces es el momento en que vivir sé acabó, deja de tener sentido.
No te extiendas en despedidas. No recojas nada, ni hagas acopio de ninguna cosa. El camino es largo, pero no necesitamos nada.
Solo decide, y ve a su encuentro.
Salta.
Escapa. 
Y termina.

Pero no siempre estás en lo cierto, Hilario. – le replico con desgana.

De alma blanca

Busco un alma. 
Un alma noble. 
Un alma libre. 
Un alma en pena. 

Busco un cielo  
que me atormenta  
y que descarga  
el agua buena.  

Que me gira  
la cara para mirarla. 
Y escape con prisas  
a ninguna parte. 

Un camino estrechito 
hacia tú pelo  
bonito.

Una mariposa  
que me embelese  
en tu cielo de estrellas  

La mirada fija 
en tus pupilas  
Brillantes.  

El corazón roto 
en mil pedazos 
de amor y risas, pequeña.

De alma blanca, 
la mirada encendida
y el corazón quema.

Hilario, mi amigo

Es Hilario, mi amigo. 
Ni se que decirles, pero desde siempre fue mi amigo, incluso antes de que supiera que existía y le llamase Hilario. 
Es mi mejor amigo. Siempre está. Y me escucha. 
Conoce bien lo que llevo y como lo hago. Cada cosa. Es una versión de mi conciencia, esa maldita incómoda que siempre me reprime y me ata a la prudencia.
Es asertivo. Demasiado. No miente nunca.
No tiene mano izquierda. A lo que ve, va y te lo suelta. Es jodido, pero acierta.
A pesar de todo es dulce y agradable en el trato, nunca se enfada ni se calienta. 
Me provoca con tanta calma y acierto que desespera. 
Y también me enseña.

Es gordito, tranquilo, de cara redonda. Una cara reconocible, sin nada que descoloca. No le ves, pero está continuamente cerca.
Es mi amigo Hilario. 
El que me sigue a todas horas y está siempre en mi cabeza.

Como fuego

Como el fuego que se apaga 
de un atardecer en el horizonte,   
ceniza  y rojo, deshaciéndose,  
al filo de la línea de tierra, a poniente. 
 
El frío va envolviendo tu cara
y tu cuerpo, echando de menos la bufanda 
del abrazo que me regalaste, 
en el cuello y en el alma. 

Sin más día que ver, 
con la noche por delante, 
que promete fantasía. 
Y promete soñar. 

¿Que te voy a decir?
Así no me gusta estar. 
Quiero sentir una mano amiga,
una mirada limpia. 

Una música suave
en mi cabeza,
y la delicadeza
de tu amor. 

Y como el músico 
abraza su guitarra, 
y suena en su memoria
la balada del final. 

La niebla gris

El invierno se cierra en torno al hogar. Este año tardó en venir.
Una suave niebla, gris y densa, le gana la batalla a la luz, invadiendo lentamente todo de oscuridad.
De tristeza también.
Es inútil seguir mirando, a lo lejos el horizonte se hace invisible. Una vez más va haciéndose a la idea de que ya no volverá.
El viento frío se siente con dolor en las mejillas.
Ya no sonríe. Hace tiempo qué aprendió a hundir bien profundo sus emociones.
La angustia le va atrapando en este callejón sin salida.
Mientras se atormenta buscando en su cabeza una salida, un pequeño destello de luz que le indique el fin de esta tortura, la mirada cae despacio hasta sus pies en señal inequívoca de derrota.
Luego, el peso se coloca todo encima del pecho y no le deja respirar. Siente palpitar a toda velocidad el corazón, que bombea con fuerza en las muñecas y la sien. También en la cabeza, con una punzada aguda que le atraviesa.
Los nervios disparatados, pelean con esta parálisis, quieren sacudirle para que se mueva. Pero ni lo intenta.
Los ojos, ahora abiertos de par en par, hacia el suelo, sin mirar, se secan, y dejan escapar una lagrima.
Otra vez le viene a visitar.
Es la ansiedad.