Cuida el amanecer

Quiero que soñemos con lo que fue. Lo que pasó bonito, estuvo de diez.
No quisiera embarrar ese recuerdo fiel, la imagen de tu sonrisa, el contacto de tu piel.
Nunca voy a cambiar tus sueños, tu futuro que se abre incierto y espléndido delante de ti.
Yo ya acabé de vivir el mío, y te puedo decir que es tremendo y precioso lo que tienes por delante para ti.
Se llama vida.
Y es una colección de oportunidades, experiencias, descubrimientos, paisajes inolvidables, personas sorprendentes, colores, sabores, ocasos y amaneceres.
Cuídame los amaneceres. Y la luna en tu cielo también.
A mi no me queda tiempo. Y ese encargo lo harás muy bien.
Y dentro de muchísimos años, cuando veas atardecer, encárgale de cuidarlos a quien creas que lo hará bien.

Ábreme

No me abriste tu puerta, 
ni me abriste tu alma, princesa.
Y ahora que viene todo despacio
tan solo quiero vivir en ella.

La risa sanadora
invade mi cabeza,
¿donde estás vida mía?
no sé ocultar la tristeza.

Apenas un respiro de cristal
a tragos pequeños y seguidos,
transparentes como agua
de fuego, trayendo recuerdos
de La Habana amanecida,
perdida tras una cortina de lluvia
y miedos, sentidos al alba.
Apenas un cruce de palabras,
una mirada, un hasta siempre,
más nada.

Ábreme la puerta,
mi niña,
Abreme tú corazón,
de agua tu mirada.

Ábreme este pecho
llorando
Abreme la razón
perdida en La Habana.

El vestíbulo

Mariusz Lewandowski, Visions

Desde hace un tiempo inicie un proceso de autodestrucción masiva, consciente de las consecuencias.
Pero mi tiempo, mi vida, tal y como la conocía terminó definitivamente, a pesar de intentar todo por sobrevivir. Y dejé caer los brazos.
Sin más propósito que intentar derribar mis defensas más aguerridas, perdida la ilusión y sin objetivos, para nada quisiera estar presenciando el lento deterioro de mi pequeño mundo y de mi vitalidad.
Cercenado el alcance, asumiendo las nuevas limitaciones crecientes, deseo ser consciente de mi independencia y decidir cuando yo quiera que todo termine.
Empeñado en que nadie me necesite, se me está haciendo difícil marcar distancia, quizás el exilio del corazón sea la mejor opción.
Este es el vestíbulo de mi infierno más personal.

Anulado

Pinterest

La depresión me anula. 

Pone a cero el contador, paraliza la vida.

No es solo un stop. Es que además borra de la memoria todo, desordena los pensamientos y recuerdos, que se agolpan así, desordenados, todos a la vez en un instante. 

Me hace sentir un paria, solitario e inseguro. Una mala compañía para nadie, angustiado, empujado hacia el abismo al borde del precipicio.

Una plancha aplastando el pecho, que me impide respirar, ahogándome.

Es esa angustia invalidante.

Solo un deseo claro se habré paso por encima del desorden: acabar con esto, estar tranquilo, conseguir estar en paz. 

Sin conciencia del tiempo que pasa.

Sin margen para la duda.

Anulado. 

Un beso al aire

Un abrazo vacío 
Un beso al aire
Un amor soñado
Un viaje con nadie

Dame una razón
para seguir tranquilo
pasando los días
paseando por el filo

Tiende un enlace
una línea en el cielo
que llegue tu mensaje
y siga tus pasos, amor

Dame sin prisas
Tu canción preferida
el eco precioso
de tu risa

… y seguiré
exprimiendo
lo que me queda
de vida

La última vez

La última vez que fui,
abrazos intensos 
tomados despacio. 

Besos pausados 
seguidos, sin fin. 

Caricias suaves, 
apenas un roce. 

Paciencia infinita 
en una noche. 
La última vez que fui feliz. 

Ahora la cama es más ancha, 
Más fría, te extraña. 

Ahora, en calma, 
mi amiga del alma, 
el corazón latiendo 
de vida, de ganas. 

Mi Padre

Ahora que tenemos tiempo
de meditar,
solo con pensar PADRE,
me siento
al resguardo de cualquier peligro,
respaldado en las decisiones,
cuestionado con exigencia, sin maldad,
ayudado sin medida,
inmensamente querido.
Siento la devoción más intensa,
la admiración más sincera,
el orgullo,
el respeto inquebrantable.
El perdón.
El reconocimiento al MAESTRO,
mi fidelidad incuestionable.
El AMOR eterno.