Prohibido salir

Hoy, durante todo el día, me sentí algo extraño.
Una especie de expectación, inquietud y espera sobre lo que va a venir.
Es decir, espero, pero no sé a qué, no se a quien. Y deseo que no venga nadie.
Ojalá encontrara unos ojos espejo donde sentir al mirarme. Ojalá me llegara de pronto la felicidad, o el fin. Demasiado tiempo de transición, sin crecer, sin desear, sin verdad, solo soñando sin límite en esa franja tan estrecha y frágil entre lo pasado y lo que se va a precipitar.

Hoy es uno de esos días que es fácil llorar y reír. O todo a la vez.
Algo perdido, algo nuevo, algo oscuro, cielo azul.
La cabeza me duele, presionando mis sueños y mis miedos. ¿Que más puedo perder? Y enseguida me inundo con un millón de ideas y cosas, de sitios y sobre todo de personas a las que quisiera ver crecer, hacerse plenos … solo pedia asistir.
Oler, gustar, dejarme acariciar por la brisa, sudar el esfuerzo, la conquista.
Y en un instante, darme cuenta de cuantas de esas cosas están fuera de mi alcance.

Me prohíben viajar. Tuve que cancelar de inmediato cuantos planes hacía.
Y me quedé paralizado, sentado en el suelo de mi casa, a oscuras, cabeza abajo. La rabia diluía las fuerzas. La pena deshacía las ganas. Tan cerca de la ventana por la que se colaban los ruidos fluidos de la vida, imparables. Yo aquí atado a la obediencia, cumpliendo un mandato, para mi injusto, al parecer legal. Ya definitivo.

Atravesando mi pecho por la herida, tan abierta, tan antigua, insignificante, haciendo transparente el espacio que ocupo, tan prescindible ahora … la soledad.

Cuando el ángel se nos va

En casa desde hace muchos años, tantos que parece siempre, tenemos un ángel viviendo aquí que nos da el humor, la alegría, la vida, la pasión, una luz inimitable, la templanza, y la tranquilidad.
Es nuestro hogar.
Pero hay veces que elevamos nuestras expectativas y nuestros sueños hasta límites fuera de alcance. Entonces corremos desaforadamente en su busca, nos tropezamos y empezamos a atropellarnos, y así, a herirnos sin razón.
El aire se vicia, nos volvemos orgullosos y egoístas, angustiados por la parte de esos sueños improvisados que se nos va, y se apaga la luz.
Nos invade la tristeza y la rabia. Y un poco más tarde la tristeza, a secas.
Cuando el ángel se nos va, perdemos la alegría y este deja de ser nuestro hogar.
Todo deja de tener sentido cuando el ángel se nos va.

Y no se ha ido. Ahí está, mirando al otro lado del espejo, esperando que recoloquemos el alma y la sonrisa, que volvamos a poner unas plantas de color, y solo compitamos por amor.
Así somos. Así es nuestro Ángel

Efecto lluvia

Qué raro pensar la lluvia en verano. 
Sentir el deseo de mojarte a cielo abierto. 
De lavar el alma sutilmente, 
mirando arriba mientras caen gotas de agua 
en tu cara, en tu pelo, sintiendo que te empapa. 

… al andar

Y andar el camino buscando charcos de agua 
para pisarla, pisarla fuerte y que salpique. 
Y cada pierna fría mojada, sin preocuparte, 
sin prisas por volver a ponerte a salvo. 
A salvo de la reprimenda del sensato. 

… soñar 

Soñar con tus manos en mi espalda, 
salvando tu espacio, sin invadir la frontera, 
oler y oír tus besos, en el aire húmedo 
a cada lado del camino, en la misma dirección 
a ningún sitio, esperando ver caer el sol. 

… despacio

Y despacio ver pasar el día, a toda velocidad, 
atravesar el universo pequeño de un espacio
enorme, sin límite, todo imaginado en verde
y azul, columpiado en la calma del viento, 
que empuja y para, confundiendo lágrimas 

… y lluvia. 

Y lluvia. 

Tú mano

Siempre cerca.
A esa distancia infinita,
infranqueable,
paralela.

Dulzura y tacto.
Fuerza escondida.
Tiéndeme tú mano,
dame la vida.

Quiero escalar el muro
que me puso de rodillas.
Andar el sendero,
regalarte la risa.

Anhelo extendida
hacia la brecha,
tu mirada limpia.
Cogida, tu mano.

Reina de la luz,
paciencia fría.
Volcán de pasión
retenida, suspira.

Carcel de otros
silencios ruidosos.
Curioso exploraría
tú piel, tus ojos.

Siempre paciente,
espero tú viento
susurrando mensajes
de tu mano, de tu cielo

… por fin .

¡Que bueno sería!

Llevas días preguntando  
Pendiente con el rabillo del ojo
mientras sigues frenéticamente
la vida que te toca

… y como decirte que echo de menos
el aliento de su boca, su mirada sin dudas
el olor de su piel, su risa, su risa.
Su melena rubia, que es tan tuya.

Como despedirme sin dolor
sin soledad
Como acompañarte
Sin pesarte

No soy quien te conviene
ahora que inicié
el tiempo de destruirme.

Si el daño fuera
Solo colateral
Si mi recuerdo fuera también una risa.

¡Que bueno sería
si la vida continuara
sin lágrimas, y a toda prisa!

Súper fluo

Quise retenerte apretando fuerte
Y mis manos se abren al pasar los días 
Entre los dedos ya no puedo guardarte, 
 cómo poco a poco se escapa la vida 

En un tiempo al que no pertenezco 
todo lo que hago parece superfluo 
Y sigo eligiendo cuál es el momento 
de dejarlo pronto y desaparecer contigo 

Dejar atrás el futuro incierto 
cada vez más agrio, también más oscuro 
no me cuesta tanto. Dime donde busco 
donde me derramo, que no sea un diluvio 

El rincón tranquilo, un banco del parque 
El viento suave, hoy amanece lento 
Una ola, un abrazo, que cabemos juntos 
Una última mirada, espirar profundo. 

Líquido sobrante que se derrama fuera del recipiente, y por consiguiente innecesario, excesivo e inútil, que no cumple ninguna función. Superfluo

Cuando Tu No Estas

Oscuro pasaje, y una palmera.

Escribo para no olvidar. 
Y lo que no escribo lo olvido,
como si no hubiera sido testigo
de este derrumbe final.
Mi cabeza ha decido terminar,
y me ha dejado descuidar.
Y a pesar de que cada día lucho por seguir,
no dejo de caminar, y de buscar,
cada día creo estar más cerca de poner el fin.
Sin propósito, ni plan de futuro,
me llevo por el discurrir del tiempo interminable.
Atrapado en unas redes sin fin
de la que es imposible zafarse.
Como un pez fuera del agua.
Las amenazas aumentan a cada momento que pasa.
Y la certeza de que no podré afrontarlas me lleva al mismo punto de partida.
Es inviable seguir.
Sin margen para reducir mas la presencia, ya que he rehecho mi vida en total ausencia.
Transparencia sutil de lo que era,
no es imaginaria la quimera,
sino verdad. Ya no me queda vida
ni energía.
Buscar la salida, el final de la escalera.
Disculpen que me vaya de esta manera.
Sólo me queda encontrar una pared blanca donde pintar mi última palmera.
Y un te quiero.
Felicidad

Caricia

El suave tacto
La textura sedosa
La intención
El ademán cancelado
El calor debido
La continuidad incansable
La paciencia
El respeto
La dulzura
La cadencia perfecta
La pausa
La intensidad precisa
El cariño dado
El tiempo detenido
La mesura

La caricia de corazón
El roce de tu mano
La lenta y dulce pasión

¡Acaríciame!

De pronto, sin avisar

Foto de Mikael Kapanaga
en fivehundredpx

De pronto sin avisar nos envuelve, cerca de la costa, la niebla del mar.
Y con ella la tristeza, que entra igual, sin ruido y con afán invasor.
No es solo que el día esté gris, y a estas alturas del año, con calor. Es que sin razón aparente no veo a donde ir, ni que hacer aquí. No estoy de humor para reuniones y no quiero compartir tristeza.
Es melancolía. Es inapetencia y falta de energía.
Es rendición, aceptar el fracaso. Es consumirte por dentro, enfermar sin oponerse.
Es despedida.
Es la tristeza.