Llevas días preguntando
Pendiente con el rabillo del ojo
mientras sigues frenéticamente
la vida que te toca
… y como decirte que echo de menos
el aliento de su boca, su mirada sin dudas
el olor de su piel, su risa, su risa.
Su melena rubia, que es tan tuya.
Como despedirme sin dolor
sin soledad
Como acompañarte
Sin pesarte
No soy quien te conviene
ahora que inicié
el tiempo de destruirme.
Si el daño fuera
Solo colateral
Si mi recuerdo fuera también una risa.
¡Que bueno sería
si la vida continuara
sin lágrimas, y a toda prisa!
Categoría: de cuento
Cielo
Volver
Mirar más el cielo
construyendo fortalezas de vapor
Nubes densas grandiosas blancas sobre el azul
Descubriendo senderos, rayas en el cielo
marcando direcciones que has de aprovechar
antes de que disipen su secreto.
Tiembla, pulso
Me tiembla el pulso, nervioso ante el pasado que no volverá, ante el futuro incierto y ante el presente desierto.
Entregué mi alma a la ciencia, y ha dispuesto la bioquímica cuando duermo, sin sueño, y cuando despierto, por fin.
Regulada la tensión que experimento, insensible casi al dolor invalidante, que aveces me recuerda a punzadas que esta ahí presente.
Me tiembla la mano y a pesar de todo escribo lo que me viene de dentro, mezcla de pasión y desencanto, inspiración y olvido inmediato. ese impulso ya no lo controlo.
Ya no me tiembla la voz, olvidé hablar de tanto estar en silencio.
Y uso como escudo la sonrisa, a salvo de ser preguntado.
Hundido sin dudarlo en mi mundo interior, inventado a la medida de mis sueños de dolor y risas, que me tienen encantado.
La vida está para vivirla, no para esperar a que se acabe. Y yo, si puedo, así lo haré. Sin despedirme me marcharé cuando no pueda vivir lo que sueño.

El gallo
Quise ser un gallo sin salir del cascarón. Espera pollito un poco, que pronto te harás mayor. Y me hice mayor, ya de gallo no me gustó. Y quise volver al cascarón, pero no vuelve lo que se rompe. Así anda el gallo protestòn. Quiquiriquí, cocorocó
Sueño
Sueño que, si fueras a venir, tendría que correr al encuentro de tus brazos.
Tendría que contener mis fuerzas, mis ganas de apretarte, de aferrarme a ti.
Y sin embargo sueño con un abrazo largo y sutil, estrechando tu corazón y el mío.
Y despierto entre lágrimas, porque ese abrazo tan sentido ya terminó. No fue un sueño, ocurrió.
Fue el último abrazo al decirnos adiós
Amores
Soñé amores escondido detrás de mí mismo, como si fuera mi propia sombra. Detrás de mi sonrisa muda y trabada, imaginaba coger tu mano mientras devolvías la mirada cómplice por un instante.
Imaginaba sentir un pulso coordinado, sentir un amor correspondido, alocado, como un flechazo.
Y así pase toda mi vida enamorado. Viviendo amores imaginados, musas difusas que agrandan mis sueños de amor.
Castillos en el aire
Siempre me sentí un superdotado. Aunque solo para mi, para mi intensa vida interior. Y así fui un superdotado de la imaginación. Y aún lo sigo siendo, imaginando historias imposibles, inviables totalmente.
Alguna intenté con todas mis fuerzas hacerlas realidad. Y casi lo consigo. Al final todo vino a cero, y nada quedó. Solo recuerdos intensos.
También agotadores, resintiendo la salud y los sueños.
Un campeón de la vida. La interior. Otro, perdedor emocionante de la que quedó a la vista.
No me dio tiempo a todo y se me quedaron aún pendientes algunos sueños, intentos determinados de cosas imposibles. Donde otros se rinden me gusta empezar a construir mis castillos en el aire.
Aunque, humildemente te digo, que la realidad es siempre mas aburrida, y tozuda. Y finalmente te deja colocado a tu altura. La imaginación es inmensa, infinita, indefinida y apasionante. Me deja volar, ser feliz y vivir continuamente en babia.
A tierra
Navego sin gobierno junto al mar. Quisiera morir aguas a dentro. Solo una franja estrecha de arena, y un ancla pesada que me libera, mantiene mi vida atada aún a tierra. Y mientras, mi perrita, corretea en el llano detrás de una piedra que vuela, ajena a mi tristeza. Aunque a veces regresa y posa su cabecita en mi pierna. Un día gris de primavera.
Cuida el amanecer
Quiero que soñemos con lo que fue. Lo que pasó bonito, estuvo de diez.
No quisiera embarrar ese recuerdo fiel, la imagen de tu sonrisa, el contacto de tu piel.
Nunca voy a cambiar tus sueños, tu futuro que se abre incierto y espléndido delante de ti.
Yo ya acabé de vivir el mío, y te puedo decir que es tremendo y precioso lo que tienes por delante para ti.
Se llama vida.
Y es una colección de oportunidades, experiencias, descubrimientos, paisajes inolvidables, personas sorprendentes, colores, sabores, ocasos y amaneceres.
Cuídame los amaneceres. Y la luna en tu cielo también.
A mi no me queda tiempo. Y ese encargo lo harás muy bien.
Y dentro de muchísimos años, cuando veas atardecer, encárgale de cuidarlos a quien creas que lo hará bien.
Ábreme
No me abriste tu puerta,
ni me abriste tu alma, princesa.
Y ahora que viene todo despacio
tan solo quiero vivir en ella.
La risa sanadora
invade mi cabeza,
¿donde estás vida mía?
no sé ocultar la tristeza.
Apenas un respiro de cristal
a tragos pequeños y seguidos,
transparentes como agua
de fuego, trayendo recuerdos
de La Habana amanecida,
perdida tras una cortina de lluvia
y miedos, sentidos al alba.
Apenas un cruce de palabras,
una mirada, un hasta siempre,
más nada.
Ábreme la puerta,
mi niña,
Abreme tú corazón,
de agua tu mirada.
Ábreme este pecho
llorando
Abreme la razón
perdida en La Habana.









