Torciendo

Recientemente, en el último año de rueda de prensa, se han puesto de modas términos y expresiones inusuales hasta esta época de pandemia. 
El que hoy destacó es torcer la curvaY se le añade de la ola, que como todo el mundo sabe, si ha huido alguna vez a la playa a ver el mar, es una cosa interminable. Viene una detrás de otra. Me refiero a la ola. 

La expresión es gráfica, intentando poner el énfasis en la propaganda intencionada de que la situación ha empezado a mejorar. 
Pero la ruedas de prensa a las que me refiero han sido tantas y tan insistentes como fallidos sus pronósticos, siempre a corto plazo.
Y eran sustituidos por otro pronóstico sucesivo, aveces contradictorio, pero interminablemente sucesivo como las olas del mar. 

No se tuerce el pico de la ola a voluntad. Solo se tuerce por la dinámica natural. Y esta, a la vista de los resultados de las comunicaciones pandemias, parece imprevisible. 

Interesa comunicar, en la propaganda, que las medidas adoptadas retuercen el pico de la ola, doblegando la transmisión vírica. 
La tozuda realidad es bien distinta y cada ola es mayor que la anterior, y amenaza temporal. 

Sí hay que atribuir mérito al mensajero, por cuanto su tono inalterable y cercano, paciente y susurrado, y a la constancia y masiva insistencia en comunicar, han adormecido, de alguna manera, el rechazo por el evidente descrédito y los errores acumulados durante más de un año de sobrexposición. Le sobra empatía y le falta credibilidad, al pobre Simón.

Quizás debería alguien relevarlo, por caridad, y cambiar el paso ofreciendo INFORMACIÓN escueta y científica, que debe ser lo exigible al Ministerio de Sanidad, sin paternalismo. 

Luego, que en los diferentes medios y canales de informativos se opine al tiempo. 
De eso ya cada cual se despache al gusto. 

El caso es que nos indiquen para donde, torciendo, se encuentra la salida. 

Perdone que les escriba.

De COVID19 a 21

El virus real, de corona y cetro (supongo) en la actualidad se ha colado entre la población carcelaria.
Me extraña porque estos deben estar necesariamente confinados hasta cumplir la condena. Además parece imposible que visiten los establecimientos de hostelería, espectáculos en vivo, ni mantengan reuniones fuera de su “burbuja vital”
No se… quizás toda la información que recibimos es confusa.

Quiero decir que no se aprecia con claridad los límites de la pandemia, que más bien parece ilimitada. 
De otro lado, la vacuna, como método preventivo de Salud, llega escasamente y tarde cuando la pandemia está campando con total libertad a pleno crecimiento. Muy preventivo no será ya.
Sin embargo se están anunciando nuevos medicamentos para “curar” los efectos del contagio que a este paso nos alcanzará sin remedio, o no, porque anuncia desde Venezuela las “góticas milagrosas” de Cartativir con eficacia 100%, del doctor Jose Gregorio Hernández fallecido recientemente en junio de 1919 pasado, y que sigue operando y recetando a través de médium y devotos. 

Como en el chiste famoso del caído en el acantilado y rescatado por el ángel: ¿hay alguien más ahí? ¡Sanitariooo!

Perdone que les ecriba.

Se cruzaron los cables

8 minutos duró el viaje del satélite Ingenio a bordo del cohete Vega.
No pudo llegar a entrar en la órbita fotográfica que planeaba, a pesar de salir feliz de la Guayana Francesa con la dirección muy bien apuntá. 

Pero a alguien se le cruzaron los cables, y sin poder hacer nada se desvió de su trayectoria, desapareciendo, al parecer, hacia una lugar deshabitado.
Fin bastante poético, si no fuera porque se perdieron con él diez años de dedicación intensa y 200 millones de euros. 

Y para terminar el cuento, a alguien también se le olvidó asegurarlo, “menos mal”, dicen las aseguradoras, y al fin todo está perdido. 

Segundo intento fallido. Menudo 2020. Solo queda celebrar el año nuevo.  Aunque no hay dos sin tres…

Perdimos el Ingenio por un fallo humano de cables cruzados en el módulo ucraniano del Vega francés.
Para que luego digan que la chapuza es solo española. 

Es lo que tenemos.  Nos conformamos.

Perdonen que les escriba.

Niveles de dolor

No sé si hay unidades de dolor. Para medir, quiero decir.
Porque eso depende de cada cual. Hay gente con mucho aguante, y otros que ni rozarlos, y ¡cuidado!

De todas formas creo que la nomenclatura sería la interjeccion “ay” 

Un ay, es apenas un susto. Es el inicio al dolor, que lo separa de la alegría o felicidad, y que lo acerca al miedo, pero por el lado físico. ¿No?

En figurado sistema centesimal,

¡Ay! Sería como 100 ay’s simples.
¡Ay, Dios! , lo siguiente 100 ¡ay!
¡Ay Dios mío! , 100 veces más que ¡Ay Dios!
¡Ay Dios mío de mi vida! Es nivel sacrificio, equivalente. 100 ¡Ay Dios mío!

Pero el siguiente nivel, perdonenme, es la blasfemia.
¡La hostia! Serían ya 100 millones de ay’s simples.
¡Me cagó en to! Serían 100 veces. ¡La hostia!
¡Coño! / ¡Cojones! para esquivar el espinoso asunto de género, serían 100 veces ¡me cago en to!
… y lo siguiente sería el parto , que eso ya solo lo aguantan las mujeres, el sexo fuerte sin duda. Y vendría a ser 💯 veces 10.000.000.000 ay, es decir un billón de dolores.

¡Qué barbaridad!
Mi teoría que es novedosa, creo, está fundamentada en la experiencia y la observación.
Pero creo que es correcta, porque de niños no sentimos tanto dolor, no sabemos blasfemar, o no sabemos tantos tacos.

Ay.
Perdón, ahí lo dejo, llorando por analgesia.

Macánico de boca

  • Hola nena, malegro en verte
  • Ay hiha, stoy fata, con una claze de doloh, rabioza por ir a dentihta y que m’arranque ya to loh diente. Oy que malita ma puesto
  • Ezo te lo hace er macanico de la boca 
  • Ezo como va zé, nena. Un macanico en mi boca
  • Que zi, que te zaca to loh diente, te llena la boca de tornillo y tuerca , y te deha prezioza 
  • Tu Ta chalá perdía, vaya!
  • Arme cazo, ezo zi, ante debe pazá po la Caja d’horro pa pagalo con letra. Escoge la cajapiño que te guhte, y pa to la vida, nena 

‘Nalítica

  • No ma llegao la ‘nalítica. Y el pobre docto ta desesperao
  • Pos anda que tú tienes qu’esta güeno, tan gordo y sin pode empesa el plan.
  • No te preocupe hiha. Yo me lo’stoy tomando con filosofía.
  • Si y con mollete de lomo en manteca, jajajaja
  • Que vi a se, hiha, yo hambre no puedo pasá, por loh nervio.

¿Con quien?

  • Otra vez hoy, cita.
  • ¿Con quien?
  • Con zurta.
  • ¿Zurta?
  • Zi.
  • Esta vez de trauma
  • El que tiene tú de chico ¿no?
  • No. Uno de los que tengo, ya de mayor edad.  
  • ¡Ah! Joé
  • Hartito de pazá espera, toda impuntuale, castigao de cara a la pared desnúa.
  • ¡Ya vé!
  • Y esperá una nueva zita, que llegará máh tarde, mediante llamada. 
  • Otra cita. ¿Pa cuando?
  • No ze, hiha. Más palante. Zin fecha.
  • ¡Nooo ve!

    Y así, en una espiral interminable, que siempre tienen fin. Incierto

Pausa

Pausa 

       Necesito 

respirar pausado 

         espacio 

         despacio 

Quieto ahí 

        un momentito

 tiempo alocado 

         sentado 

         Asentado

Y así    
casi
Alma           Antes 
Calma           Volantes 
Beso           Bola 
Obeso           Chabola 
Corro          Cano   
Socorro        Secano 
Día              Don   
Cedía           Perdón 
Ella              Eco
   Bella           Hueco
Fin.              Fuma
   Delfin            Perfuma 
Gala.            Gota
   Trágala          Agota
Hora.            Hizo
    Ahora.           Hechizo 
Ira                 Illa.
   Sátira             Mascarilla
Junto             Jara
   Conjunto.       Mojara 

  KK
Lata               Lirio.
    Mulata.           Colirio 
Mito.              Malo.
   Admito.           Ámalo 
Nexo.             Nudo
   Anexo              Menudo
Ola.                Otra
   Sola.                Potra 
Paz.                Pato
   Rapaz.            Zapato
Quiso              Quiero
   Requisó            No quiero
Raza.                Roza.
    Terraza.             Carroza
Ser.                  Sola.
   Coser.                Consola
Timo.                Talo
    Lastimo.             Pétalo
Uno.                  Usa
   Fauno.                Musa
Vino.                   Velo.
   Ovino.                  Desvelo 

 IX
Yudo 
 Ayudo 
Zapato.
   Descalzo

el juego de las palabras sin prisas

Un cuento susceptible


Un minicuento, feo

Eso era una vez un muchacho enamorado, que se acerca a su amada, y le dice:

Rarita rarita ¿Te quieres casar conmigo?

  •  No, no, que me asustaras

Pero … si no te dije lo que iba a hacer por la noche.

  •  ¡A que te doy con la escoba!

¡Nooo ve la niña!
Findelcuento.


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