Debajo del palo de la luz, me paré para escribirte y nadie se lo va a creer. Debajo del palo de la luz, que me cegaba, el día abierto de par en par. Y la brisa me traía la música de Boccelli. Y los ojos en lágrimas que nadie verá. Así, esperando la inspiración junto a ti musa blanca.
Autor: 21siglosofia
Balcones de infancia. Calle San Blas
De mi infancia primera, de vez en cuando, me viene recuerdos muy frescos, sin avisar.
Aparece la calle San Blas. Un gran zaguán con una escalera imperial, que se va estrechando según se sube de planta.
En la última, la casa de mi abuela. Un pasillo largo me lleva, dejando al lado la pequeña cocina donde me espera siempre con una sonrisa abierta la tía Sacra, hasta una sala grande, con la mesa de despacho, el bastón y el sombrero del abuelo; y dos balcones a la calle, por donde se cuelan con fuerza las campanas de la Catedral. Música nueva para mi, que se impone al paso de coches y personas, calle abajo, hacia la plaza de San Andres.
Y asomarme a ver la maniobra imposible del autobús para entrar con parsimonia en el garaje de la esquina con calle Arco Agüero. Sin perder detalle, observar lleno de curiosidad, parado el poco tráfico, mirando con paciencia cada movimiento, adelante y atrás, hasta conseguir entrar en el cocheron.
Tambien el recuerdo de acompañar a la Tita Sacra, de la mano, a comprar huevos, y a la frutería de calle Lopez Prudencio, casi en la esquina de Las Carmelitas (esa casa de fachada sin ventanas a la calle), donde cogíamos verdura fresca y alguna pieza de fruta. Y tres plátanos.
Y al rato, otra vez esas campanas 🔔 , mientras volvíamos a casa, cogido de la mano cariñosa de Sacra.
Definitivamente la casa de la abuela era de campanas.
26 Inventario (rev.)
Esto no es un poema de amor
Ni una declaración de intenciones,
Es solo una exposición
De mis anhelos y mis pasiones.
Ansío estar siempre a tu lado,
Llenar tu mochila de mis razones,
Volver a ser el mago
Que te colma de ilusiones.
Viajar contigo por el mundo,
Descubrir los más bellos rincones,
Abrir caminos juntos,
Perdernos en los fogones.
Disfrutar de lo cotidiano,
Atiborrar de risas los cajones,
Cogerte de la mano,
Enseñarte mil canciones.
Quiero ahogarme en tus labios,
Quemar todos los colchones,
Y amanecer embriagados
De ternura, arañazos y sudores.
Acariciar tu espalda desnuda,
Enredar mis dedos en tus mechones
Y dejar la tristeza muda,
Que se abracen los corazones.
Aprender el ADN de tu alma,
Enseñarte mi manual de instrucciones,
Compartir el hambre y las ganas,
Los ímpetus y las devociones.
Y deseo marcar tu calendario,
Con “te quieros”, besos y emociones,
E incluir en…
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El día de la Rosa
Y llegó el día. Nunca pensé que lo haría. De pronto la vi, y pensé que era para mi. Y llegó el día que de esta soledad me regalé una rosa. Y nada más.

Macánico de boca
- Hola nena, malegro en verte
- Ay hiha, stoy fata, con una claze de doloh, rabioza por ir a dentihta y que m’arranque ya to loh diente. Oy que malita ma puesto
- Ezo te lo hace er macanico de la boca
- Ezo como va zé, nena. Un macanico en mi boca
- Que zi, que te zaca to loh diente, te llena la boca de tornillo y tuerca , y te deha prezioza
- Tu Ta chalá perdía, vaya!
- Arme cazo, ezo zi, ante debe pazá po la Caja d’horro pa pagalo con letra. Escoge la cajapiño que te guhte, y pa to la vida, nena
Soledad y frío
Este otoño recién estrenado. El cubre en la cama. La madrugada, desgana. Siempre hace frío en soledad. Nada supera tu abrazo, que tanto echo de menos. Nada consuela. Nada desvela tanto como la soledad, en la que espero. Y muero a cada minuto que pasó sin ti. A cada paso que doy. No estoy feliz con nada. Tampoco en la mirada, se nota cansancio. Y agotando los días que me quedan, encerrado en mi cabeza el tesoro que viví. Con la esperanza de encontrarte a ti, entre tanto ruido, entre todo el silencio, AMOR
‘Nalítica
- No ma llegao la ‘nalítica. Y el pobre docto ta desesperao
- Pos anda que tú tienes qu’esta güeno, tan gordo y sin pode empesa el plan.
- No te preocupe hiha. Yo me lo’stoy tomando con filosofía.
- Si y con mollete de lomo en manteca, jajajaja
- Que vi a se, hiha, yo hambre no puedo pasá, por loh nervio.
Volver a besar
A nadie dejo nada de lo que fui. Nada tiene la importancia de ser legado. Borrado de todo, consumí mi tiempo despacio, al fin, después de tantas prisas. Agotado del modo en que exprimí mi camino, ahora me cuesta, sentir enredado tu pelo en la brisa. Ya no hay prisa. Solo deseo de verte, anhelo estrechar tu boca y la mía.
¿Con quien?
- Otra vez hoy, cita.
- ¿Con quien?
- Con zurta.
- ¿Zurta?
- Zi.
- Esta vez de trauma
- El que tiene tú de chico ¿no?
- No. Uno de los que tengo, ya de mayor edad.
- ¡Ah! Joé
- Hartito de pazá espera, toda impuntuale, castigao de cara a la pared desnúa.
- ¡Ya vé!
- Y esperá una nueva zita, que llegará máh tarde, mediante llamada.
- Otra cita. ¿Pa cuando?
- No ze, hiha. Más palante. Zin fecha.
- ¡Nooo ve!
Y así, en una espiral interminable, que siempre tienen fin. Incierto
No volveré
Un paso, dos. Tres pasos, cuatro cinco pasos o mil, Seis son casi siete más de este no sé contar. ¿Y cuando volverás?... un día o jamas. ¿Y cuando volverás?... Cuantas veces decimos, y no volveré, ... y después. Las emociones, las flores, esa canción que te lleva de viaje al futuro, que ya pasó justo al lado de tu pié, otra vez. Bailemos alrededor de un sueño, tu mano en mi hombro, la mia en tu espalda. Dejemos que el tiempo detenga el dolor. Por un instante, cruzarme en tu mirada. Y soñar, dejándome llevar al son de tus requiebros. El corazón, alterado, quiere volar, perseguido por un beso.
Inspirado en “Mil pasos · Soha“ … y en la luna









