Dulce espera

 Los minutos pasan despacio esta noche 
El calor inunda mi casa
Todo parece tranquilo, imperturbable.
Y me altera.
Solo quiero que el sueño conquiste mi espacio
y alcance la calma que necesito.
Siento impaciencia.
Porque el amor desata los sentidos.
Te parte el corazón en dos.
Solo la música me calma,
y con ella llega la dulce espera.

Una vez mas

Una vez más
Y no se cuantas van
Que me propongo la distancia

Una vez más
Que releo con devoción 
Los versos del silencio

Y no supero
La ausencia infinita 
De tus abrazos y tus besos

“No hables, no preguntes nada
No llames si la puerta está cerrada
No llores si el dolor es más agudo
No cantes si el camino es menos rudo
No interrogues sino con la mirada”

Se que es lo que me pides
Pero el fondo de mi corazón está vacío,
y no puedo
Te quiero,
te extraño
Te echo de menos
Y a pesar de lo que digan
Estos versos
U otros nuevos,
Te espero

De viaje

En casa siempre se ha atribuido a mi abuelo Manuel el buen consejo para salir de viaje: “llevar en el bolsillo una pequeña navaja y un lazo de cuerda”. Y claro, antes, haber comido bien, “que no sabemos cuándo volveremos a comer”.

Perduran en el tiempo esas recomendaciones que escuchaba desde pequeño casi con miedo, pero que nunca frenaron mis ansias por viajar.

Eran la primera parte de la incertidumbre de iniciar un viaje, sin saber que te vas a encontrar. Sin duda, parte del placer de recorrer nuevos horizontes.

Valía para todo tipo de viaje: de trabajo, visita a la familia, … salvo que fueras de médicos. Entonces cambiaban: bien lavado, muda limpia y en ayunas.

Mi suegro Antonio, como agente de seguros, viajó por toda su provincia sin carnet de conducir y sin coche. No es que no le gustaran los coches, que le gustaban. Pero que conduzca otro, venia a decir siempre. Lo hizo en coches de línea de la Estellesa o Leda (autobuses), taxis de pueblo en viaje compartido y hasta subido en el remolque de un tractor o en burro. Siempre con desconocidos, enfrascado en una buena conversación. 

Antes se viajaba más despacio. Ahora es imprescindible el smartphone y a toda velocidad.

Prefiero lo primero. Buen viaje.

Hace 59 años

Una noche como esta, cálida, tranquila, de verano recién estrenado, hace 59 años, andaba inquieto en el vientre de mi madre. Cuestión de espacio, supongo. Siempre he sido de buen tamaño, y mi madre me guardaba con mimo. Pero casi seis kilos de niño era ya una carga muy pesada de llevar.

Y no solo eso, también de ganas de descubrir todo lo que la vida me tenía esperando. La verdad es que la realidad siempre supera toda expectativa. Y mi vida, hasta ahora, me ha cundido y mucho.

Con la perspectiva de hoy, el mejor año de mi vida ha sido cualquiera de los últimos 60 vividos a tope, ¡ya te digo!

Claro que me puede la curiosidad de lo que me depara este que mañana temprano recién estrenaré nuevecito.

Si pudiera elegir, me quedaría con ser feliz, si tú me quisieras.

des_alma

Que difícil esta etapa, en la que te desprendes de casi todo y también toca finalizar proyectos que duraron toda la vida.
Es el momento de desalojar las habitaciones  donde pase la mayoría del tiempo, donde me encontré a solas muchísimas veces, donde madure los planes más trascendentes y emprendí los viajes vitales más lejanos.
Y de todo esto siempre guardé pequeños detalles, recuerdos intangibles y otros muy reales. Todos verdaderos.
Han sido tantos, que ahora que desalojo, no me caben en ningún sitio.
Y me cuesta. Me cuesta mucho, aferrado a mis recuerdos que son mi vida.
Ya queda poco. Desmontados los muebles, y encerrados en cajas, me entretengo solo en hacer regalos de algunas cosas que me encantan.
Y nada importa que esto de desprenderse, de alguna manera a mi me des_alma.

San Juan

San Juan.
Ya huelen las candelas en llamas junto a la playaYa vuelan los sueños y deseos en mil linternas volantes encendidas directo al cielo de estrellas.
Y los míos se revelan en dos rosas azules imposibles y eternas, y una rosa naranja felicidad.
Y mientras, la oscuridad se adueña de la noche, la música mece las tristezas, y una brisa suave acaricia las mejillas, con la mirada fija en el horizonte donde no se acaba la belleza.
Es la noche de conjurar los desvelos y hacer cumplir los deseos, para comenzar un año más el solsticio de verano.

Embriagado

Sonámbulo 
Ando todo el día
Borrado el tiempo
Embriagado soñando

Anestesiado
No necesito respirar
Y camino en volandas
En llamas

Embriagado
Repito tu nombre
Extasiado 
Soñando

Mañana?
A quien le importa
Rendido a tus besos
Atado a tus abrazos

Viviendo en tu piel
Infectado por tu aliento
Llorando la ausencia

Odio el tiempo
Que me separa de ti
Si no estás conmigo,
Amor

Tú misma

Quiero hacerte libre
Independiente
Que decidas por tu cuenta
Donde y con quién ir
Cuando y como estar
Quiero hacerte fuerte
Y sensible
Y firme
Y amable
Y grande
Y dulce
Y quiero que seas
Tú misma, mi amor.
¿Es mucho pedir?
(Me lo pido, para ti)

Amanece Cuba mágica

Mientras se deshacen las penumbras de la noche, y con el leve chasquido del jardinero podando a oscuras la hierva del parque, aparece el primer rayo de luz del día y el primer pensamiento es para ti, amor.Como cada mañana, siempre estoy pensando en ti.Resuena en mi cabeza el son de la última canción cubana, que repito una y otra vez, «en el mismo lugar donde escribí tu nombre. Y ya no hago más….»

«… que organizar mi vida, para que un día vuelvas y todo esté en orden»

Amanece en Miramar

Abre el día

Por aquí abre el día
Y a vivirlo como si fuera
Mi mejor día 
Empezar con energía 
Cocinar la más rica
Cuidar la simpatía
Tratando de dar lo más,
y parecer lo menos”
Estar solícito y contento
Caminar con alegria
Dar el mejor abrazo
El mejor beso de amor
¡Mi mejor día!
Como me enseñaste
Que no quiero que sea el último
 “Porque se trata de vivir”
Y por aquí abre el día.