El calor oscuro, intenso, espeso, caliente de la luna, menguante, me deja exhausto de asuntos pendientes, el día más largo. Me deja en blanco frente a una puerta, de cara al viento, brisa fría y salada, del amanecer azul. El sol nuevo de este día acude puntual, encendido, venciendo la noche, donde te dejo desnuda mi alma, sin reproches. Otro, que suena de nuevo, a despedida. Luego, que venga con suerte, confundida la luna brillante de un agosto. Adiós.
Categoría: Diario de un náufrago
50 lágrimas
Cincuenta lágrimas
que fueron invisibles
El mar en calma
Los cielos grises
Toda la noche esperando,
y no las vi
Ojalá las vieras
tú por mi
Más no cambies nada
Casas con living y closed. Eso lo perdí. Chalets a medias en cien cuadras a la redonda de donde viví. La iglesia a dos pasos, en dirección contraria. Los pomos, los jugos a centavos, los abrazos, la risa emisaria. El arranque ruidoso del carro. El café colado de las seis. La yerba cortada a machete, el pulso parado, tal vez. Nunca volveré. Nunca me fui. Solo se que sueño con estar allí. Nunca cambiaré lo que tengo aquí. Nunca olvidaré lo que allí aprendí. El splass de madrugada en la piscina de al lado. La certeza de nada de lo que había planeado. …. Y llueve a cántaros como si no hubiera un mañana La Habana, Miramar, El Vedado, café con el que muero, cubana. Paseos amaneciendo, pisando las calles, mi gente. Todo descuidado, tan decadente, tan perfecto. Ayúdame si puedes. Despiértame del sueño, mi hermana. Háblame del sufrimiento. No dejes de mirarme, más nunca cambies nada. Nunca volveré. Nunca me fui. Solo se que sueño con estar allí. Nunca cambiaré lo que tengo aquí. Nunca olvidaré lo que allí aprendí.La Habana, Cuba. 2016
Erguido
Como un mástil herido manteniendo los propósitos, a ver si llegará agosto. Transparente y erguido
Lágrimas
Con intensidad, concentradas en el filo del lagrimal, se desprenden al hablar y también en silencio, a cada paso lento con el que me muevo. Despacio, el tiempo pasa hoy. No se refiere a nada, ni lo esperaba. Pero se desprenden sin parar mejilla abajo o buscando un atajo. Presionando mi cabeza y dentro, el corazón abierto en canal, esponja de tantas ilusiones que, a veces, se hacen emociones en una lágrima.
Con todo, un sueño feliz
Con todos los flancos abiertos, y los frentes ardiendo, no es casualidad que me quiera, soledad.
No todas las espinas te traen una rosa. Todas las historias tienen más de un final, que vuelven a ti eternamente, tristes inevitablemente, y felices también.
No soporto ya más otro rechazo, hasta que de nuevo me alcance el próximo. Así, sigo esperando una sonrisa, unos ojos para quedarme a mirar. Ah!
Siempre que te dejo parezco más viejo.
La ignorancia no da la felicidad, la verdad siempre está escondida del calor. Me molesta el ruido, no soporto el dolor, cada vez que quiero estar en paz me impaciento.
El sufrimiento es cruel, y no dejamos de buscarlo a diario.
Ojalá me tocara la lotería para repartir pequeños trozos de alegría de papel (ilusos).
Doctor recétame una pastilla que deshaga el nudo en la garganta, y de amor sin parar, vuelva a cantar.
Nunca dejaré de buscarte amor, a pesar del veneno que me das de beber.
Beber entorna los sentidos; caer en mitad del llano es lo que más risa me da.
¿Donde está la salida? Que quiero empezar el camino de regreso y volver a empezar.
(Risas)

Casa
Antes, cuando de verdad quería, creía que la casa era una fortaleza que contenía los valores, la paz y el cariño. Eran los recuerdos, el futuro, la referencia, era el hogar.
Hacíamos derroche de ello y compartíamos con la familia y los amigos.
Los tiempos de ahora me han hecho el gestor de la estancia, manteniendo la fachada en pie, y administrando sus servicios, los suministros de luz, gas y agua, la despensa, la conexión constante de teléfonos y red, la colada, y la limpieza. El combustible, la ropa, impuestos, y demás.
Ni una sola cosa más.
Así comparto piso con moradores, del tipo ese de solo para dormir y descansar, y también lo tengo del tipo ese de “armario”, solo para llegar ducharse, cambiarse de ropa y salir; pero ambos sin horarios ni compromiso.
Un lujo.
Sin discusión.
Perdí un hogar, y me encontré una casa enorme que atender a solas.
Reconozco que, según me vino de pronto, no me alcanza el tiempo para todo (cocinar, la ropa, la limpieza, la compra, … hasta la mascota) y menos para hacerlo bien, al punto que aveces recibo quejas por la falta de alguna cosa en la despensa, problemas con alguna prenda en la lavadora, y cosas así… domésticas.
Si recibimos visita, quizás almorcemos juntos. Pero rapidito, sin apenas sobremesa y conversación.
A los desayunos no llegamos, por la diferencia horaria, tú me entiendes. Y las cenas directamente sé cancelaron.
Lo mismo son cosas mías, pero esto, así como va no me gusta. Y estoy en la duda razonable, ese filo estrechito por donde es difícil equilibrar. Así que no se si echarlos o largarme.
El “fuego” del hogar está completamente extinguido.
Y ya solo queda la casa.
Y sus cosas.
Pero no perdamos el humor. El bueno, me refiero.
Y unas flores.

Nada tiene sentido
Mientras te miro, nada tiene sentido.
Desconozco el porqué estoy aquí, contigo.
Somos dos desconocidos.
Impaciente dejo pasar los minutos y me olvido.
Imaginando los colores de las flores.
A ojos cerrados, los olores,
la caricia del agua del mar,
en el cielo, volar…
La cabeza va a estallar,
nervios a flor de piel .
No puedo, no quiero parar.
Quiero salir,
a escondidas, escapar.
Ir allí
Estar contigo
Soñar
Estar cerca
FIN
Derramado
Corazón derramado Amanece Mar en la luz Cielo añil Frío que despereza Dame tu mano Tengo tu espera No espero nada de ti Pierdo la cabeza Pájaro que mira y salta Tira la caña y deja la cama vacía sin dudas Para que vengas No te detengas en la orilla de arena Vuela para que vuelva Vuela corazón de pecas Mota oscura a contraluz de la inmensidad del mar Este mar cansado pausado y quieto que nada te pide que nada te da Yo que solo quise ser quien te lavaba tus pies Y no miraste solo que olvidé.



La Habana, Cuba. 2016 





