Quiero compartir mi cielo El techo de mi casa donde me llueven las ideas de tu más allá Quiero decirte que nada queda de este sueño al oír la música que ya suena a silencio Y el piano mudo acompaña a la guitarra A la voz callada la canción olvidada Todo termino aquella tarde Nos miramos un instante y supimos que era así Me cuesta olvidarte A pesar de todo siento que encontrarte fue un milagro de amor Adiós
Categoría: de cuento
Llueve apenas
Hoy, como no salí al amanecer, el cielo lloró sobre mi. La cama donde permanecía cobijado tembló de frío.
Nada de lo pensado se cumplió.
Y un árbol se plantó en medio del corazón, con copos de cobre y luces de neón.
Las manos más dulces templaron mi canción preferida. Solo, echaba de menos flores solitarias, rosas o lirios, con las que compartir unas risas, una mirada intensa a los ojos.
Un abrazo enorme que ahora lanzo al aire para desearte una Feliz Navidad.
Tú
Que fantástico sería volver a encontrar quien por mi daría la vida, porque ya le habría dado sin dudar la mía. Imposible renunciar a los sueños de colores, cuando miro junto al mar este jardín de amores. Brilla la luna llena en el mar pizarra, brilla mi alma entera mientras te abraza, amor. Y un solo instante, que fueron años, se esfumaron, cuando te fuiste de mi lado.
Candela
Diciembre es siempre el mes que me huele en mi memoria a roscos de vino y a pestiños, a matalauva, miel y canela. Y luego que me llamen mestizo, si quieren, de la herencia de cristianos, árabes y moros.
También me huele la memoria a candela, a frío en la cara y en las manos, a la humedad del amanecer, ese rocio gélido del resencio mañanero, a musgo y tierra mojada y humo, con botas katiuskas, castañas pilongas con higos.
Memoria traicionera que me lleva siempre lejos atrás, junto a mi caterva de hermanos, de pantalón parcheado en las rodillas, jersey de lana gorda, cuello vuelto y mangas llenas de mocos.
Menuda pandemia de felicidad la de entonces con tan poco, y con tanto. !Que nos den candela!
Feliz diciembre pandilla. ❤️

Insignificante
Las cosas insignificantes, las que te pasan inadvertidas. Las nada importantes para la vida, construyen un mundo a tu alrededor. Algunas muy bellas y frágiles. Otras toscas y burdas, llenando espacios sutiles, imposibles de entender sin ellas. Incompletas. Describiendo el rumbo hacia tú corazón.
Adiós noviembre
Sometido desde hace años a una cura de humildad que me está matando.
He prescindido de todo, incluso casi de lo imprescindible, y no ha sido suficiente.
Cada cual es de cómo y con quien vive. Y esta forma de vida de supervivencia no es la mía. Al menos no la que me enseñaron y luché por conseguir. Puede que la halla perdido, pero si no recupero, no habrá vida para mi con dignidad.
Solo la soledad me salva, huyendo despavorido de la vida social, incapaz de vivir solo. Imposible más incongruencias.
Mudo, muero de ganas de gritar al borde del abismo, para escuchar el eco de vuelta reconocible, que …
El reloj de sol se me secó. Mi kentia abrió brotes nuevos. Y perdí la hortensia. Mi sombra no me acompaña de noche donde camino. La hora ya no me dura tantos minutos, o más. En casa no caben más libros. Las pelis nunca las termino. Llevo escrito “malo” en los labios. Calma ¿donde estás? La lata del café, otra vez vacía. Vacío el cargador del miedo. Y siento que te fallé. Cantemos otra vez esa canción… Otra vez
Rojo
Ahora que la luna se quiere caer del cielo azul de un noviembre con sol.
Y yo me quiero agarrar a lo que creía mío y que ahora he perdido. Sentir las piernas correr por encima del tiempo y el corazón latir tan despacio, tan lento, la mirada atravesando el espejo del tiempo que ya son recuerdos. Locura al conseguirlo solo en sueños que no me dejan conciliar la calma. Y tu cara es una estampa del tesoro conseguido y perdido al volver de una esquina, casi sin darme cuenta.
Evitando el sufrimiento, mientras me miento una y otra vez que volverás y todo seguirá igual. Sin aceptar que la vida pasó de largo, y ahora no queda mas qué esperar un final, ojalá sea feliz.
Quiero sentir que las barreras que me atan solo las construyo yo mismo. E inventó la forma de escapar a ese destino que veo tan cercano como ajeno.
Ahora que si, que no … Ahora que no te veo. Ahora que solo te sueño mi amor, amor verdadero. Más de mil amaneceres rojos que pusieron en mis ojos lágrimas de amor y risas. Mi amor, amor verdadero.
… y recuerdo
Tú recuerdo me sabe a la espera de escalera, a la esquina de tu cadera, al sol de primavera que viene. Quien me diera este veneno que no olvida, y perdona que no te llame, hace días que extraño ese peldaño. (Vacío) Mirando la luz de la escalera, el ascensor lleno de besos (Del octavo al 12, y luego al tercero) y un café en la playa un martes de febrero. Todo entregado a la primera postura, sin pensar en otro juego. Con el fuego quemando las dudas y la niebla. Dame tu mano, amor Dame tu boca. Siente mi pecho, amor estallar tan loca. Nunca vuelvas a intentarlo El ascensor (de golpe) ya se paró Se apagó la luz del hall, se terminó el cuento de amor. Las miradas cruzadas de salón, y de lejos, de espejos colgados torcidos, sofás de estreno. Todo entregado al primer instante sin tener dudas, palabras mudas. En un verdadero o falso se fue la pasión abajo, lejos. Y ahora en el miedo, no valgo para estar como antes. La distancia no hace mellas. Dedicado solo ha olvidarte. Toma mi mano, amor Dame tu risa. Siente en mi pecho calor Al decirme adiós, una caricia.

Olvido
Me olvidó de todo lo que me quema Olvido sentarme y ver que se aleja la fuga del alma, y viendo sin calma lo que me queda Olvido lo fundamental La cita con salud mental Lo que tenía que guardar se me fue de la cabeza Olvido la compra y lo que venía corriendo a hacer en la cocina Olvido la fecha de cumplir el vencimiento del momento Y no olvido tu risa Ni olvido tus besos ni olvido de cuando en un abrazo me hiciste preso. No olvido tus ojos sin perder los míos Tu gesto del pelo la mano enredada en tus rizos Y ya no me acuerdo donde puse aquello Las llaves, el libro que dijiste luego… Si tengo que irme despacio o volando, si estuvimos hablando, O fue todo un sueño Siento miedo De olvidar tu boca olvidar tus besos Olvidarme de cuando me abrazas con hielo Olvidar tus ojos perderse en los míos Olvidar tus manos Me invade este frío… Este frío …
Sin miedo
Sin miedo al amor, sin miedo al pasado. Agradecido de ser quien está contigo, de ser correspondido … y ser olvidado. La luna me espera cada vez que la invoco en mi cachito de cielo, junto al jardín de olas, la espero, en el espejo del mar, nos vemos.









