Medidas de presión

Ya en camino. Quizás me conviene aclarar ideas, reforzar los motivos, educar los instintos.


Tentaciones. Declararte vencido. Bajar los brazos. Abandonarte a la derrota. Pensamientos oscuros. Divisar cerca el final. El silencio. La soledad. La tristeza. La amargura. El fracaso. Sentirte inútil. Un estorbo. Un bulto mudo en medio del pasillo concurrido. Absolutamente innecesario. Nada.


Así defino cada vez a mi enemigo. El objetivo de mi lucha. Mi obsesión. 

Esta es la guerra. 


Hay batallas que pierdo. Últimamente las que más. Hay días que gano. Escasas pero importantes



No dejo de buscar un plan, un objetivo que me devuelva la ilusión, la necesidad.  

Ahora no es fácil.
Encerrado, prohibido el contacto social, prohibido viajar, compartir. 
Recurro a la creatividad. A dejar constancia de mi lucha. De mis pírricas victorias. 

Hincado hasta las rodillas, inmóvil en el charco de los recuerdos, revolcándome de forma obstinada en el pasado que nunca volverá.

Sueño con correr y saltar vigorosamente, sudando a mares, pero sin sentir cansancio. Sueño con larguísimas jornadas de trabajo ilusionado, construyendo un proyecto vital emocionante. Consiguiendo batir marcas imposibles, constantemente.
Sueño ser feliz con mi familia, con mucho amor.

Soñar en pasado, en pasado.

Me opongo con extrema rebeldía, buscando una luz de guía en la dirección opuesta. 

La risa. La risa, esa medicina natural que te despachas con gusto, últimamente tan escasa, pero imprescindible. 

La locura. El atrevimiento. La sinrazón. Determinado. Apretando los dientes con fuerza.

 
Arrojado por mi propia voluntad lejos del refugio, buscando el motor del miedo desconocido.
Curioso y alentado por descubrir horizontes. 
Empujado por la incertidumbre. Buscando la cura milagrosa del esfuerzo tozudo.
Alterado el pulso por el miedo. Decidido a no mirar atrás.
Consumiendo las fuerzas, que me otorgan más fuerza.
Resuelto a no mirar atrás, apoyado en un robusto bastón de madera, prestado.

Impasible al desánimo, victoria o muerte.
Con la audacia que da la atrevida ignorancia.
Alentado por el cariño y la temerosa confianza de los míos. 
Sin más recursos que los escasos.
Sin plan B. Paso adelante, saltar al vacío.
Salir y andar hasta el final. 

Cantar y contar. (Recursos) 
Nos vemos al otro lado. (Objetivo) 
Suerte, la que me das. (Carburante)
Miedo a no llegar. (Instante de duda) 
Buscando la foto. (Metas volantes) 
Que la Salud acompañe. (Esencial) 
Cuidar la cabeza y los pies (secreto)
 

Abuelino en Camino

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Soledad

La soledad. Dulce y amarga. Engancha.

Es adictiva. No compartes con nadie. No compromete con nada. Es desoladora. Es un círculo vicioso. 

La soledad no expande a la persona. La cercena. La estanca. Hay que ser muy valiente para estar solos, pero la soledad es cobarde. Y acrecienta la cobardía.

Es conservadora. Nunca arriesga nada. Es oscura, y temerosa. 

La soledad es paciente y temosa. No tiene prisas. Esta acomodada. Es falsa. Y mentirosa. No da felicidad, pero facilita la supervivencia.

Es de poca ciencia, y creatividad nula.

La soledad es vacía y triste. Es monótona. Es cruel.

Es el fondo del pozo donde resbalan todas las conquistas. Y los fracasos. Y las miserias. 

La soledad es parca y austera. Es gris, con ojeras. Es senil, embustera. Es arrugas en la piel. Y agria el carácter.

Es oscura. No me gusta. Es traicionera. Y engañosa.
La soledad es otra cosa que no se quiere nombrar.




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Sueño un camino interminable

Llegados hasta aquí, qué importancia tiene lo demás. 
No quiero parar. 
Iniciar los preparativos. 
Llevar solo lo imprescindible. 
Que nada necesario falte. 
Aligerar la carga es acercar el destino. 
Veo ante mi ese camino. Y solo puedo echar a andar. 
Disfrutar. 
Superar las dificultades. 
Buscar agua. 
Enfrentar los miedos. 
Respirar. 
Curas del corazón en llamas. O lo curas, o lo apagas. 

#abuelinoencamino

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Último

El último dragón vino a buscarte.
En el momento de más soledad, el cielo se abre para ti.

En un abrir y cerrar de ojos, cuando más solo estás y más necesitas.

Un hada púrpura te indica cuál es el camino, la dirección para encontrar la salida con el último dragón, para encontrar tu destino.

Bajo una intensa lluvia, el cielo oscuro magenta y azul, remonta el vuelo sin mirar atrás. 


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Dudas en el aire

Hoy he dudado.
Llevo todo el día reconsiderando la idea de salir a esta aventura, un camino tan extenso y difícil. 
Sin recursos ni planes cerrados. 
Dejando atrás mi casa, mis hijos y nietos, con todas las incógnitas abiertas. 
Dejando a médicos y tratamientos a medio camino sin terminar. 
Dejando gestiones y finanzas sin organizar. 
Dejando amigos sin despedir, sin ver por última vez. 
Dejando todo a medio andar, como si fuera un ensayo de una muerte prematura. 
Como si de pronto desapareciera de la que fue mi vida, y lo dejara todo tirado.  
Como si fuera real y el tiempo se me haya echado encima, y esté a punto de acabar. … y de empezar.

 …Es para dudar. Pero ha sido lo normal. Nadie quiere salir de su zona de confort. Ha sido durante todo el dia de hoy. Y el día va a terminar. 

Mañana quedarán apenas seis días para la partida. 

Y sin pausa suenan en mi cabeza “En el Aire” a Vanesa Martin 

La del 2 de mayo

Deseo, determinación, intención, locura. 

Al amanecer, quizás antes, en estos primeros de mayo. Ese día o nunca. 
Un camino inmenso, un destino cierto, inalcanzable. Un sueño. 

Y a cada paso, ojalá que no termine en falso, una sonrisa de felicidad. 
La soledad no debe ser un inconveniente. La dificultad la tengo dentro de mi. 

Y mi alma no para de llamar, y no le atiendo. 

Me recomiendo cuidar la cabeza y los pies. 

Hacer rutinas. Pensamientos saludables. Esfuerzo/descanso. Alimentación. 

Y escribirte para no olvidar.



P.D. Hoy no se me va a olvidar:

FELICIDADES MAMÁ


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Todo a la espalda

Queridos:

Agradeceros a todos el ánimo incansable, el humor imprescindible y el respeto, eso que antes llamábamos simplemente educación. Además en este grupo tiene sentido lo de inmunidad de rebaño: con vosotros no cabe el desánimo. 

A las chicas primero, porque son mayoría (se nota cuál es el sexo fuerte) y por que todas y cada una sois de oro y diamantes. 
A la inmensa minoría, y a cada uno, por ser como sois. La elegancia y discreción de Paco, la bendita humildad de Francisco, y la chispa constante de Felipe (ojalá consigas dejar ya l’asiática y te eches al monte) No pares. Sabemos que sufres cuando callas. 

Y también agradecer a los chicos del Patronato, a Bea, Isa, Francin, Miguel y Sergio (alguno se me olvidará) en esta último año, en grado inmenso, por añadir a sus capacidades profesionales la atención y el cariño, y alcanzar así la excelencia. 

Gracias. 

Gracias a todos por ayudarme a superar mis achaques físicos, y a superar los malos momentos de salud mental. La depresión o la ansiedad, son como la artrosis o el anquilosamiento, y todo se carga a la espalda. Y al alma. 

Pediros disculpas si algún momento parecía distante. No soy la persona más sociable, pero no era arrogancia, es vergüenza, os lo aseguro.

Ahora, por necesidad y por el deseo infinito de cumplir una promesa, os dejó por un tiempo. 

Inició un largo camino que espero me permita volver de nuevo en septiembre. 

Guardo buenos recuerdos de otros turnos, pero os aseguro que sois el mejor. Mérito vuestro. 

Os deseo a todos mucha salud y risas. Y que toda la felicidad que dais generosamente os venga de vuelta. 

Cuidaros. Cuidaros mucho.

De todo corazón, con afecto. 
Luis Movilla 


P.D. Por favor decidle a Diego que me fui con mis indios a la misión.

Si queréis saber de mi, teclea en internet @21siglosofia, o también http://www.elmundoenlosojos.com donde escribo. 

Rara

Va pasando el tiempo sin pausa. Después de “media vida” te das cuenta de que no aceptas según qué cosas, que no renunciarías a esto o a lo otro; que tienes el corazón ardiendo pero no estás para más mentiras, o más desengaños, o más sufrimiento. Que lo darías todo, pero no apuestas nada por conseguirlo; y hasta se te escapa sin alcanzarlo cuando lo tienes a tu lado. 

Perdonad que os diga, nos vamos haciendo personas raras. Muy raras. 
Queremos cuidarnos y dejamos abandonado el lado más importante, emotivo y relevante de nuestra existencia: el amor.
Y dejamos de regarlo. 

Yo soy así. Raro de esos.
Pero no dejaré de buscar a una persona rara que me complete.
Ya no busco corazones lisos, sino texturas. 

Mírame a los ojos. Se que te encontraré, allí donde estés. O quizás ya te encontré, y te dejé pasar incrédulo y descuidado. 
Pero volveré. Andaré el camino entero dos veces si hace falta, revisaré mil veces las estrellas para tomarte en mis brazos. Esperaré a que cada noche salga la luna brillante, y se disipe; y amanezca otro día para decirte, entre risas y lágrimas: 

Eres mi persona rara. Una rara bella, única e increíble, amor. 

Y sin remedio, sentir ese golpe en el pecho, el calor en las mejillas, la mirada brillante, y atraído irremediablemente hacia tu abrazo, acercarte al oído, susurrando, te quiero. ❤️ 


Solo es un sueño que no renuncio a vivir contigo.

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Parejas de más

Mirando al horizonte más lejano, a la historia que recuerdo más antigua, siempre recurrente me alcanza la de las parejas de más.

Reconozco haber encontrado alguna vez a parejas de más, incluso parejas de más de dos.

Y más de una vez, parejas divididas de más de uno.

Nos puede más que la razón la costumbre maniática de clasificar y etiquetar todo.

Viva la diversidad, y la risa de más.