A qué sabes

¿A qué sabe la soledad? 
A dulce y amargura 
Beso del dragón 
quemando la sonrisa. 

¿Donde vuela tu cabeza? 
Lejos, en otro tiempo, 
ni pasado, ni futuro, 
ni presente, ni oscuro. 

Sentir, viajar sin rumbo. 
Dentro de tu mundo 
no hay ya nada. 
La luz apagada. 

Vienen a visitarme, 
nunca los quise conmigo. 
Figuras blancas sin rostro. 
Sueños interrumpidos. 

Sin fuerzas para rendirme. 
A un impulso de escapar. 
Paralizado observo 
como pasa mi vida. 

Y una lágrima sentida 
escapa mejilla abajo. 
Las manos ardientes 
y un abismo a mi lado. 

¿Que hago? 
Mientras pierdo el tiempo escaso
mirando fijo el fondo 
infinito de la oscuridad. 

Ese frío 
es la soledad

The dream is gone

Ahora sé, en este Julio, 
que el “sueño” terminó. 
Solo el calor y el viento
 fresco de la noche 
junto a la playa, 
queda para siempre 
en mi memoria. 

Ya olvidé los últimos 
momentos angustiosos, 
tiempos desesperados, 
con tanto sufrimiento, 
que no sentía la vida. 
Ahora solo queda 
tristeza infinita, 

y el miedo inevitable 
a la soledad absoluta. 

No se como acabará esto 
no se como despedirme. 
No se como acabar 
y deshacer mi alma 
en el infinito aire 
del cielo azul.
No se como acabará 
no se despedirme. 
No se como acabar 
y deshacer mi alma 
en el aire infinito 
del cielo azul. 

II don't know how it will end 
I don't know how to say goodbye 
I don't know how to finish 
and undo my soul 
in the infinite air 
of the blue sky. 

Abuelo

Bienvenido Mateo

Ser abuelo es un hito vital distinto y especial.
Creo que desenrosca y deja abierto un tarro de sensibilidad guardado bien adentro, que descubrimos con sorpresa en el instante en que tenemos delante esa carita y en brazos ese pequeño cuerpecito tan tierno y tan vivo.
Siempre lo he sentido así, con fuerza.
Hoy lo escribí a mi buen amigo Carlos, con su primer nieto.
Él sentimiento es grandísimo. Solo superado, eso si, por el de ser ABUELA.


Felicidades familia.

Con todo mi cariño, bienvenido Mateo.

Te prometo

Cuando el camino 
tuerce tu destino 
soñado desde siempre

Cuando la mitad 
de tu vida conseguida 
se te pierde para siempre

Solo puedo prometerte 
el cielo lleno de estrellas 
y una lágrima de felicidad

Una noche de risas 
un parque y una brisa 
dulce adorno para bailar
 
Y bailar 
Y bailar, bailar 
hasta no poder más 
 
Y bailar 
Y bailar, bailar 
y quedarnos dormidos 

Y soñar 
abrazados sin sentido 
hasta siempre jamás. 

Cuando el viento 
nos separe divididos
por contrarias direcciones
 
Cuando el tiempo 
te parezca detenido 
recordando las canciones 

Solo puedo prometerte 
el cielo lleno de estrellas 
y una lágrima de felicidad
 
Una noche de risas 
un parque y una brisa 
dulce adorno para bailar

Y bailar 
Y bailar, bailar 
hasta no poder más 

Y bailar 
Y bailar, bailar 
y quedarnos dormidos 

Y soñar 
abrazados sin sentido 
hasta siempre jamás. 

Como dos hojas 
desprendidas sin querer 
unidas sin saber 
por el viento
Y soñar
volar

Desquiciado

Así ando. 
Desquiciado. 
Empeñado en callar, 
en hacerme daño. 
Sin sangrar, 
encharcado el corazón 
de venenos únicos 
para destruir 
lo que queda de mi. 

Encerrado en mi cabeza 
un solo pensamiento: 
Imposible. 
Y discutiendo para mi solo 
un sueño 
no cumplido. 
Un sueño
de amor perdido.

Ahora, ahora, 
susurro en silencio, 
rompiendo el viento 
suave del amanecer
recién encendido 
El cielo de rojo 
y amarillo 
alumbrando con su brillo 
este mar azul, azul.

Baile de mascarillas

La nueva norma obligatoria que consiste en llevar puesta continuamente la mascarilla fuera de casa, en realidad supone para mi no salir de casa.
Los paseos caminando a ritmo no los puedo hacer con la máscara puesta.
Una sensación insuperable de ahogo, de faltarme el aire, me paraliza con la mascarilla puesta.
Sudar en frío, hiperventilación y algo de mareo, con la boca abierta detrás de la máscara como un pez fuera del agua.

El daño colateral de esta norma, que parece no tiene un sólido fundamento científico, hay quien dice que es para recordarnos continuamente que el bicho sigue ahí, está  siendo, al menos en mí caso, un nuevo confinamiento. 
Este baile de máscaras, muchas personalizadas con diseños diferentes y multitudinarios, o personalizados, todo muy creativo, no es para mi. 
Dificulta la comunicación, escondiendo la cara detrás del paño y filtrando decibelios de la conversación, abriendo nuevas posibilidades de esconderse frente a tu interlocutor que no me gustan.
Siempre he preferido más transparencia, la relación directa cara a cara sin velos sugerentes ni celosías de confesionario. 

Espero que la realidad quite la razón a esta norma, y los impostores sean descubiertos al caerse la máscara que ahora les oculta. 
Claro que, como leía hace unos meses al profesor Miguel Lorente de la Universidad de Granada, encontraremos algunos que cuando le quitemos la venda, como al hombre invisible, detrás no hay nada. 

Que no me hablen de nueva normalidad, que está nueva norma, que no es buena ni sana, no es normal. Perdone que le escriba.

No hay para todo

Cuando, a pesar de tus esfuerzos, no tienes para todos. Tú capacidad de dar es limitada, y tú corazón no entiende de medidas.
Pero el tiempo, siempre el tiempo, es extremadamente finito.
Casi transparente y endeble. Y te parte tus planes y tus deseos en trozos, alejando algunos fuera de tu alcance.
Que frustrante, cuando lo has tenido ahí, a la vista, a la mano. Y ahora te tienes que conformar con una pequeña parte de tus sueños. 
El tiempo no te deja, casi, ni elegir. Todo pasa tan rápido, sin pausa, que tienes que atrapar algún pedazo antes de quedarte pasmado y perderlos a todos. 
Y es que es implacable. Hay tiempo para todo. Y un tiempo para cada cosa. Pero esta simpleza es simplemente imposible. Porque no hay tiempo que atrape lo que cabe en el corazón, sin razón ni medida.
Y cuando decidiste qué, se te pasó el tiempo, ese sueño se convirtió en pesadilla.
Hace tiempo que decidí no parar. Coger todo lo que pudiera, disfrutar de todo lo que estuviera en mi cabeza, sin darme cuenta que todo no cabe en MI TIEMPO. 
Pero la decisión está tomada sin vuelta atrás. Es un no parar.
Así ando extenuado, sonriente, dolorido y feliz … a medias. 

Atrapado en Julio

Atrapado en julio 
en una jungla 
de recuerdos y sensaciones. 

En olores y abrazos 
que saben a mucho. 
Amor.

Atrapado en mil historias 
que mantienen paralizado
el deseo y la desesperación.

Parapetado detrás 
de una hoja de papel, 
refugio solitario.

Fugado en humo y viento 
detrás de un viaje 
de sueño y fuego. 

Ruta amada 
descubierta al amanecer 
llena de curvas. 

Huyendo de nadie, 
quizás solo de mi. 
Y de tu ausencia.