Parejas de más

Mirando al horizonte más lejano, a la historia que recuerdo más antigua, siempre recurrente me alcanza la de las parejas de más.

Reconozco haber encontrado alguna vez a parejas de más, incluso parejas de más de dos.

Y más de una vez, parejas divididas de más de uno.

Nos puede más que la razón la costumbre maniática de clasificar y etiquetar todo.

Viva la diversidad, y la risa de más.


De brujas y dragones

Anoche soñé contigo 🎶 
Y no estaba durmiendo 🎶 
Soñar con un ángel 
siempre es soñar despierto 

Soñé que me necesitabas, 
y fuimos a hablar silencios. 
Desborde de lágrimas guardadas, 
tus dudas y mis miedos. 

Las risas que más curan 
en el café mas viejo. 
Sentados en la calle. 
Verdades a ras de sueño. 

Amiga con alma y magia, 
no se porqué te cuento esto. 
El corazón en la distancia 
esta noche dio un vuelco. 

Hermana de corazón,  
me llamas. 
Una cuestión de celos. 
La soledad acompañada.

El dragón 
guarda tu secreto.   
Cogida de la mano, pequeña,  
te llevo a casa de nuevo. 

Avisa 
cuando te haga falta, 
y te devuelvo 
el último beso. 

Que seas muy feliz. 
Mi deseo más ciego. 
Siempre acaba bonito 
este embrujado sueño. 




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Abuelino en Camino

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Misionero

Era temprano, primera hora de la mañana. Una señora pregunta curiosa al recepcionista por ese señor de blanca barba, siempre sentado en una esquina, sin hacer ruido.

  • Ese buen hombre tiene una historia. Es un misionero jesuita, que estuvo viviendo con los indios del Amazonas. –  

Le explica Diego, quedándose la mujer perpleja.

Poco a poco me van llegando las imágenes de los dos años perdido en lo más profundo de la selva, viviendo en un poblado indio que me acogió cuando, vagando por los senderos, me perdí.

El día que me rodearon, asustado pensé que me capturaban y suponía el último día de mi vida. Tal era mi nivel de angustia y desesperanza. En realidad me salvaron, y cuidaron de mi todo ese tiempo que estuve allí.

Con humildad y curiosidad aprendí cómo era su vida. Me sentía como un “mono blanco” en mitad de todos ellos. Al fin y al cabo, también era objeto de curiosidad y observación; y eran más de treinta pares de ojos mirando. ¡No tenía ojos para todos! Siempre sobrexpuesto, no encontré donde buscarme un sitio discreto, en segundo plano como a mi me gusta, para observar y aprender.

Luego de comprender cómo hacían las cosas, pasé con torpeza a intentar hacerlas con ellos. Una cura de humildad para mi, y de paciencia en su caso. Y siempre un montón de risas en medio. Este es un vehículo universal estupendo para repartir felicidad. Y esas personas eran felices allí. Felices con lo simple, con lo singular, cuidando con respeto y veneración de su casa y su gente.

Intente acompañarles a todo lo que emprendían, excepto a cazar. Era un desastre andando en la selva, haciendo ruido como un elefante en una cacharrería, frente a su andar silencioso. De ahí mi apodo nativo de gran tambor.

Alguna vez me atreví a ayudarles, poniendo mis conocimientos y habilidades, para facilitar o mejorar pequeñas tareas. Claro que no mostraron ningún interés, por ejemplo, en mi empeño de guardar agua en depósitos o cultivar tubérculos y verduras. Les pareció absurdo ese esfuerzo ante la abundancia y la generosidad de la tremenda selva, su casa. En cambio si atendieron a mis escasas facultades culinarias, que parecieron sorprendentes.

Les llamó mucho la atención los ratos de meditación y oración. Siempre fui un hombre profundo, callado y reflexivo, no especialmente religioso. Pero les aseguro que en mitad de la selva, la grandeza y la fuerza de la naturaleza me sobrecogía extremadamente, conduciendo a un estado de paz de camino a la fe. En eso siempre fui respetado.

Inevitablemente paso lo natural, y después de dos años, aquel paraje se convirtió en mi casa, y esa gente en mi familia.

Hasta que, un buen día, en mitad de un aguacero, un pequeño destacamento de la policía federal me rescató cuando buscaban a un misionero jesuita español también perdido. 

A pesar de mis quejas y explicaciones, no conseguí convencerles de que no era la persona que buscaban. Mi larga barba blanca, mi aspecto, mi origen español y mi carácter calmado coincidían con la descripción de sus órdenes escritas. Mi desconocimiento del portugués acelerado y el miedo a que se descontrolara la situación, pudiendo hacer daño a la tribu, dispuesta a defenderme, también ayudó a zanjar con brevedad cualquier discusión.

Así abruptamente, sin apenas despedida, terminó mi estancia en el Amazonas después de dos años, que para mi fueron un suspiro. Un suspiro feliz lleno de risas y de calor, el que me daba mi familia de la selva. Los añoro muchísimo.

Y de golpe, así convertido en el misionero jesuita de larga barba blanca perdido en la selva del Amazonas, sin serlo. 


P.D. Sorprendente los detalles de la historia, que si no la atropellas demasiado, convierte a los captores en cuidadores, y en raptores a los que rescataron.

Envidio muchísimo al misionero jesuita buscado, que con este rescate, acabo de liberar. Estará sin duda feliz en la selva.

(Basado en un relato improvisado de Diego, de Torremolinos, en plena pandemia.)

Sobre la arena

Sobre la arena 
de la playa bonita 
deje mis lágrimas por ti 
Una noche de julio 
Un día cualquiera 

Mirando salir el sol
radiante 
abrazado con rabia 
a una promesa 
un ruego estéril 

Nunca me sentí tan solo
como aquella mañana
mientras rompía la oscuridad 
tiñiendo rojo anaranjado 
Aquel cielo de fuego 

Miles de días fui allí 
a ver amanecer otra vez 
Todas las que volví a ver 
me hicieron feliz 
Como predijo 

Sobre la arena 
de mi jardín de olas 
te prometí de rodillas 
Por siempre 
Y así estará en mi corazón 

Hace días que no

Hace días que no.

Son rachas que vienen torcidas, que se van enredando en los dedos y acaban atándome de pies y cabeza. Que es una torpeza no saber como salir de este laberinto, tan distinto al que me había planeado, no hace mucho, para empezar la primavera. 

Y es que hace días que no duermo. Hay pensamientos y recuerdos circulares que me mantienen inquieto, despierto y dando vueltas como un novato en una rotonda transitada. ¿Sabes? … aquel que se metió de cabeza, con la decisión que le dijo su cuñao, y ahora no sabe salir.  Pues han tenido que parar todo el tráfico, hasta aéreo, para sacarlo, porque se empeñó en que no sabia salir. Y no salía.

El caso es que, además, todo me va saliendo mal. Hasta en la cocina, que puse a gratinar unas berenjenas rellenas, y cuando fuí a sacarlas estaban «tostadas oscuras». ¡Vaya, que se quemaron! Así, sin previo aviso, sin una alarma en el movil que me avisara, ni un ¡cuidaoo! dicho a tiempo, … que es que no tengo a nadie que me ayude, que estoy solo para todo… y el cuñao dando vueltas en la rotonda.

No es que tenga que ver con el apego, que seguramente no se lo tengo después de tantas vueltas, pero la desidia me pone de los nervios, el desinterés transitorio por las cosas más variadas es mas astenia primaveral, pero algunos lo vienen cultivando durante todo el año.

En fin… (que me perdonen mis cuñados, todos, que no iba por ninguno de ellos. Era en general, una referencia conceptual).

Durante las horas inmensas de insomnio se me ocurren, de pronto, los mas extraños acrónimos, que aparecen de la nada y quieren quedarse en mi cabeza, a pesar de que son francamente inútiles.

Me paso horas peleando con   QÑao   (hermano político)  BA ( Bebida Alcohólica en monodosis, que repetida da asco – BABA -)  LiO  (Límite Oculto, en plan … pasaste de la raya)    T-mente  (Totalmente, de forma absoluta)  C.M.Ta  (cuyo sentido negativo viene a ser no se involucre – no «c eme ta»)    Ta.M.   ( se lee «ta eme», imperativo de alcánzame algo de forma inmediata) 

Y así todo el rato. Comprenderás ahora porque se me caen de las manos las ideas y las cosas, que la otra tarde rompí dos bandejas de vidrio del horno, mientras hacia gestos de negación con la cabeza.

Hace días que no,  que NO.

1000 y O  (Acrónimo de » E_ mil_y_o»  Este cuñao no es mío, pero se me ha aparecido de pronto)

Perdonen que les escriba

Padrinos

Al parecer hoy es el día de los padrinos. 

Cuando era jovencito, los sábados ayudaba a mi madre en la casa y haciendo los recados. Me enviaba con la bici a los encargos más lejanos. Entre ellos pasar a ver a mi abuela Engracia, mi madrina. 
Subía las escaleras a toda prisa, hasta llegar donde me esperaba en la puerta mi tía Mechi con su sonrisa más bonita.
Pasaba un rato sentado al lado de mi abuela, con su mano en la mía. Le preguntaba por su día, le contaba de las mías.

Hace muchos años de esto, pero ese rincón junto al balcón que miraba Puerta de Palmas, sentado con mi abuela, una súper madrina que me colmaba de dulzura y de alegría, sus manos entre las mías, mi tia Mechi desviviéndose, es mi preferido de mi colección de rincones de paz. 

Estoy seguro de que tanto era el cariño que recibía como el que daba. Hoy en el día de los padrinos, mi recuerdo y mi amor infinito a mi madrina más guapa. Una parte de cómo soy.

Amor impasible

A cada paso su tormento y una liberación, 
feliz de estar contigo, 
en sueños. 

Toda la electricidad controlada, 
atrapada en leve abrazo, 
en un tímido beso. 

Sin querer despertar al genio, 
ni siquiera para pedir 
los tres deseos. 

Y la vuelta
cuesta arriba, 
deseando los deseos. 

Imaginando 
que te quedas 
jugando con fuego. 

Éramos tan diferentes, 
y me gustó tanto 
ayudarte. 

En el fondo del corazón 
ya sabíamos sin duda 
de lo imposible. 

Ya pasé por duelo. 
Tiempo oscuro 
asumiendo la pérdida. 

Pero la tensión 
tan adictiva, 
es imposible superar. 

Tan solo la distancia 
ayuda 
a superarme. 

No puedo asumir 
este reto, 
cerca y distancia sideral. 

Éramos tan distintos 
que imaginamos 
no iba a funcionar. 

Y brilla la luna 
en el mar, 
Amor impasible. 

Y amanece,
sin llorar, 
Amor impasible. 
Amor impasible

La mordida de perro

Va finalizando el día.
Me gusta ver cómo la oscuridad invade la casa poco a poco hasta no ver. 

La pequeña molestia en el costado desde hace un par de días ha crecido, y no me deja ni un minuto de respiro. 
Intento seguir con mi vida, con mis planes, con mis risas.
Con los niños, jugando un rato, contándoles mis historias, interpretando mis personajes, cantando, chillando y riendo. Me encanta ser el mejor juguete para mis enanos.
Además hoy hemos felicitado por su cumpleaños ya pasado a mi prima. Y más risas. 
También hablé con mi única hermana y médico sobre la salud, las vacunas, los padres, … y no coincidimos casi en nada, salvo, lógicamente en los padres que compartimos. …y más risas. 
Le envié a mi pequeño hermano los datos que pidió, por email como quedamos. Entre risas.

Al llegar la noche, el cansancio, los esfuerzos por mantener el ánimo y el mordisco de perro este del costado me acaban desarmando. Saco fuerzas para planear un poco el día de mañana, y escribir un rato, si puedo. 

Hablando como los locos, mis planes de escapada los veo desinflados con este inconveniente, que siento viene camuflado. No para de crecer en intensidad, no mejora y no puedo controlarlo. 
El pasaporte de registro del Camino De Santiago está preparado, sellado y validado, con mi compromiso de rellenar mis datos. Hasta ahora es anónimo.
Tendré que completarlo. Sería un desastre que no pudiera, una vez más, llegar Santiago. Un desastre.
Puede que mi última oportunidad. Estoy a treinta días exactos del inicio, según los planes. … no me puede estar pasando. 

Estoy cansado. Mañana, a la luz del día, estaré más determinado.  

Y a este perro diablo, a ver si lo saco de mi costado. 

En el corredor

Corriendo la cuenta atrás para salir pitando. 
No sé muy bien si hacía el principio o el final. 
Claro que no es un momento normal. 
Siento el corazón estallar 
y no se que hacer, ...respirar. 
En el corredor, en el corredor 

Un camino nuevo, viejo 
Territorio abierto hacia la luna. 
Lo difícil solo depende de mi. 
¡No retrocedas! 
No es huir, es ...respirar. 
En el corredor, en el corredor 

Te buscaré sin rendirme. 
Cada paso me acerca, por fin. 
Siento latir tu corazón en un abrazo. 
Un papel en blanco para escribir. 
Estas a un paso, esta ahí. 
En el corredor, en el corredor 

Flor

Eres flor blanca 
toda mi atención. 
La pasión que ciega, 
la belleza. 

De paso hacia el futuro 
más incierto, 
prometo, prometo 
no perderte de mi lado 

Acaso no fuimos 
agua de lágrimas y risas, 
felicidad, incertidumbre, 
acuñándonos la brisa. 

El frío intenso del tiempo 
pretende con fuerza 
romper la promesa 
sin más argumento que el tiempo

De tu mano mi amor 
encontré mi sentido, 
mi paso lento, 
mi vida.