Quiero compartir mi cielo El techo de mi casa donde me llueven las ideas de tu más allá Quiero decirte que nada queda de este sueño al oír la música que ya suena a silencio Y el piano mudo acompaña a la guitarra A la voz callada la canción olvidada Todo termino aquella tarde Nos miramos un instante y supimos que era así Me cuesta olvidarte A pesar de todo siento que encontrarte fue un milagro de amor Adiós
Autor: 21siglosofia
Llueve apenas
Hoy, como no salí al amanecer, el cielo lloró sobre mi. La cama donde permanecía cobijado tembló de frío.
Nada de lo pensado se cumplió.
Y un árbol se plantó en medio del corazón, con copos de cobre y luces de neón.
Las manos más dulces templaron mi canción preferida. Solo, echaba de menos flores solitarias, rosas o lirios, con las que compartir unas risas, una mirada intensa a los ojos.
Un abrazo enorme que ahora lanzo al aire para desearte una Feliz Navidad.
Tú
Que fantástico sería volver a encontrar quien por mi daría la vida, porque ya le habría dado sin dudar la mía. Imposible renunciar a los sueños de colores, cuando miro junto al mar este jardín de amores. Brilla la luna llena en el mar pizarra, brilla mi alma entera mientras te abraza, amor. Y un solo instante, que fueron años, se esfumaron, cuando te fuiste de mi lado.
Pisando tus pasos
Imagen Susana Gómez Prats Pisando tus pasos, mientras veo tus huellas. Besando tus labios, imagino en sueños. Oyendo tu risa, tus ojos brillando. Y me quedo dormido en tu espalda. Pisando tus pasos, tus huellas se van borrando. Tu latido se queda, pegado a mi lado. Tu alma en mi mano, apretando bien fuerte. Y me quedo mirando tu vuelo. Pisando tus pasos, tu luz me acompaña. Será para siempre mi amor eterno. Tus ganas de vida, se terminaron los días. Y quiero abrazarte en el aire cercano. Y quiero soñarte, soñarte sin parar. AMOR
Olvidé
No se hacer las cosas que sabía No sé aprender lo que quería Quiero volver donde solía Y ahora no estás tú Olvidé …
Mátame
Vida, si me quieres, mátame. Ya no se que hago aquí. Acosado, angustiado, triste, déjame caer, y que el sueño me venza. Deja que me pierda en la niebla y desaparezca para siempre. Ya apenas amanece, no salgo a verte al jardín. Estoy cansado y perdido. Me faltan razones, te ruego Déjame morir.
Candela
Diciembre es siempre el mes que me huele en mi memoria a roscos de vino y a pestiños, a matalauva, miel y canela. Y luego que me llamen mestizo, si quieren, de la herencia de cristianos, árabes y moros.
También me huele la memoria a candela, a frío en la cara y en las manos, a la humedad del amanecer, ese rocio gélido del resencio mañanero, a musgo y tierra mojada y humo, con botas katiuskas, castañas pilongas con higos.
Memoria traicionera que me lleva siempre lejos atrás, junto a mi caterva de hermanos, de pantalón parcheado en las rodillas, jersey de lana gorda, cuello vuelto y mangas llenas de mocos.
Menuda pandemia de felicidad la de entonces con tan poco, y con tanto. !Que nos den candela!
Feliz diciembre pandilla. ❤️

Cristales de tiempo
Foto superior: El chip Google Sycamore utilizado en la creación de un cristal de tiempo. (Crédito de la imagen: Google Quantum AI)“
Un nuevo estado de la materia, que viene a unirse a los cuatros conocidos, sólido, líquido, gaseoso y plasmático, y viene a ser como una máquina de movimiento perpetuo que no consume energía ni la transforma.
Un chip de ordenador cuántico que es capaz de procesar en apenas tres minutos y medio lo que un superordenador megarapidisimo tardaría 10.000 años. Y que sea propiedad de Google Quantum AI. …
A mi admiración absoluta por estos logros (aun me tienen con la boca abierta y cara de bobo) le sigue la confirmación de mis últimas sospechas: la realidad de que mi tiempo ha pasado. Ya no me pertenece el futuro. Tan solo recuerdos y viviendo un presente efímero.
No se me cierra la boca.
Solo espero que, como definió mi hijo Carlos en su memorando de empresa, ”importan las personas”, siga como principio inmutable.
Que así sea.
Amar mecer
Encendiendo la noche, disipando la oscuridad, por el este, en el horizonte al filo del mar, rompe una luz anaranjada intensa, que se hace, al oeste, morada y añil.
Lentamente, sin pausa, la claridad se apodera de todo, mostrando el verdadero rostro y sus detalles, cambiando el contraste de las oscuras figuras.
La luz va cambiando de tonos a amarillos y blancos. El frío despide la noche. La luna perezosa se niega a esconderse. Suenan en mi cabeza música de campanillas. El día amaneció.
El mar, acercándose despacio en la arena, con olas suaves que apenas rompen en la playa, en un susurro constante que mece los sentidos. Yo solo te pido que, entre mis brazos, te dejes mecer, amor.
Insignificante
Las cosas insignificantes, las que te pasan inadvertidas. Las nada importantes para la vida, construyen un mundo a tu alrededor. Algunas muy bellas y frágiles. Otras toscas y burdas, llenando espacios sutiles, imposibles de entender sin ellas. Incompletas. Describiendo el rumbo hacia tú corazón.









