Y sobre la piel del mar,
dibujada la luz de la luna.
Sobre el mantel mojado
de papel, la testura
de los últimos vasos.
Sobre mi piel, tu piel,
soñando besos y abrazos.
Sobre el tiempo presente,
hace dos días
que te extraño.
Dime brisa,
si esta distancia tan corta
es la risa de tu boca.
El brillo en los ojos,
la magia encendida.
Autor: 21siglosofia
Del invernadero
——- (de mi pequeño universo en Badajoz – Extremadura)
Y de todo esto tengo memoria. Y testigos.
Otoños lluviosos benditos, corriendo para llegar a la sesión del Conquistadores y también en el Menacho, para salir con tiempo de regresar a casa sin regaños.
A veces refugiados en la cocina del bar Nuevo, o en los vermuts de los Canecos, desayunos en la Guardia Civil y después, a la tarde, a la Casa del Pueblo del PC ¿clandestino?.
También en los ensayos, en casa de Arni, o de Mundi, grabando una casette con Quique.
En los primeros ensayos en los bajos de Salesianos y luego en el local del Casino con los Tramp, y su primer concierto en aquel Come Together de José Luis, que no olvidaré.
Alucinando con los arpegios y punteos de Rafa, los discos que conseguía Nacho, siempre jugando, siempre creciendo.
En la improvisada disco del último piso, con DJ Chiqui, llevando entre todos los discos y echar una tarde entera.
Pasando el “scaner” de la mirada complaciente de Carmelo, de uniforme a la puerta en la calle del Obispo…
Y los guateques en el sótano de Javier Antonio. Su guitarra acústica era la mejor. Y su pequeña Puch súper transformada, y que luego vendió a Calata…
Y llover y llover, y correr hasta el conservatorio a esperar sentados en la escalera.
Que llueva, que llueva, y nos moje hasta las muelas, encerrados en el cuarto más pequeño, que era el de Claudio, aprovechando que estaba fuera estudiando derecho. Y allí amontonados en el rincón del tocadiscos, tan contentos.
Después vinieron otros otoños que también los tengo frescos. Pero sería largo de contar.

Invernadero
Hoy comienzo a preparar el invernadero.
Con los primeros vientos y sus rachas frías que anuncian que en breve el verano se acabó.
Si quiero preservar mis más lindos tesoros, he de arrastrarlos adentro de la cristalera, y rogar que se adapten al encierro, con toda la luz de fuera y el calor de dentro.
¿Y el amor? Para mi no hay amor de invernadero. Prefiero el aire frío en la cara, mojarme corriendo por la acera, sentarme en el remanso de una escalera, ir al cine el día más emboscado, y volver a casa con los zapatos mojados y el corazón henchido.
——- (de mi pequeño universo en Badajoz – Extremadura)


Desorden interno
Nada más triste
que la espera
Que te deja en la escalera
sin subir ni bajar
Fuera de sitio
sin saber que hacer
Angustia paralizante
Sin escapatoria
Desorden interno
Perdiste la calma
entregaste tu alma
Este es el final
El último deseo
El último beso
El cielo sangrando
Amanece. Te vas.
Violento, vivo lento, vio adentro
Me levanto y pienso que el día, violento, se ha vuelto contra mi.
Pero aún es de noche.
El tiempo pasa lento, poca vida ahí fuera,
Nos vamos a la espera de ver el primer rayo de luz salir.
El viento suave y frío, templa mis ansias de respirar, ahora más sosegado.
En la cama desperté angustiado, sin aire en los pulmones, y corrí a la calle a ver salir el sol.
Días de despedidas, de tristes augurios, de esperanzas sutiles que después no conducen a nada.
Que dulce tristeza tan rara, que despide el verano deseando que llueva, que encienda el calor de la casa, que la soledad invada la espera.
A veces el agua da vida a quien no la necesita.
A mi me la quito, ahogado.
El peso tira hacia abajo, haciendo imposible seguir en pie.
Al filo de caer al suelo de bruces.
O de recuperar un cielo lleno de luces.
Confundido con el pasado de estrenos,
ahora me lleno de arena el pantalón.
La familia corre a recuperar su posición en la playa, aprovechando los últimos días de sol. Y yo deseando se nos caiga el cielo encima.
Y que te moje el agua abrazada a mi, por favor.

Aventurina
Corazones en búsqueda, lanzados a la aventura. Cuerpos desengañados abiertos por las arrugas del alma. Vientos en calma que no empujan la nave. Todos varados en la mitad de la vida. ¡Que será de nosotros! Sin esa mano amiga, el abrazo sin precio tesoro de un necio que no conoce su valor. Ojalá el amor nos consuma del todo la razón. Y perdidos en esta locura nos encontremos de frente tú y yo

¿Bailas?
De todas las cosas por hacer, hoy, en este momento quisiera bailar contigo.
Me acerco a ti con la certeza de no ser rechazado.
En ese espacio que conozco bien, en mitad de mis recuerdos, en mitad de luces y música invasoras, dejando volar el cuerpo abrazado a ti, sin perder el compás. Solo el latir del corazón acelerado, esperando que no acabe nunca nuestra canción.
Que no acabe nunca esta canción.
A day in the life. Beatles
Amor eterno
Conocí a tanta gente a la que pude hacer feliz. Y sin embargo los dejé en mitad del camino. Conocí a tanta gente a la que quise, siendo feliz. Y en el rellano me enteré que no eran para mí. Y ahora que nada importa si no nos vemos, si ya no es corta la distancia del sendero. Ahora que no te veo si te miro, pero te siento conmigo. Ahora que estoy al final del camino a ninguna parte si no es contigo. Es eterno el pulso del tiempo, el calor de tu mano, El Amor verdadero.
En agosto, luna
El calor oscuro, intenso, espeso, caliente de la luna, menguante, me deja exhausto de asuntos pendientes, el día más largo. Me deja en blanco frente a una puerta, de cara al viento, brisa fría y salada, del amanecer azul. El sol nuevo de este día acude puntual, encendido, venciendo la noche, donde te dejo desnuda mi alma, sin reproches. Otro, que suena de nuevo, a despedida. Luego, que venga con suerte, confundida la luna brillante de un agosto. Adiós.
Nos vemos en el futuro

-¡Nos vemos en el futuro¡ Alejandra escuchó aquella frase, la voz de aquel hombre resonó en su cerebro, parecía decírlo a ella. Volteó y se alejaba, …
Nos vemos en el futuro
Encantador








