Aveces nos depreciamos. No aprovechamos las circunstancias para mostrar nuestro valor, y solo se ven las carencias.
Es una cuestión de valor, definitivamente. Pero este fluctúa su nivel en función de la demanda.
Quiero decir, que vales tanto como los demás esperan o necesitan de ti. Si fueras imprescindible, tu valor sería incalculable. Y lo contrario sería ninguno.
Pero este idioma nuestro atribuye significados diferentes a una misma palabra.
Y en el caso de valor, también entiende de arrojo y atrevimiento. Hay que tener valor para aventurarse con pocos medios, sin margen de seguridad.
O también iniciar una empresa, un reto, en un clima inseguro, por un camino incierto, aún sabiendo cuál es tu objetivo. Hay que tener valor.
El valor de lo incómodo, del esfuerzo, del riesgo.
No acepté la rendición, siempre vendí cara mi derrota.
Lo que para mí nunca tuvo valor fue el precio.
Perdone que le escriba.
Mes: junio 2021
Déjame querer
Déjame tener una historia de amor. La última vez, bajo el soportal empedrado del dique oscuro junto al mar azul. Déjame besar tus labios, amor, beber tus lágrimas, en tus mejillas, palidecer, tus ojos cerrados y yo sin perder. Abrázame como si fuera la primera vez, y la noche nos fuera a encender, tanto tiempo frío el corazón lo dejo correr. Siento tan cerca tu latido Y luego abandóname. Yo nunca te olvidaré. El viejo malecón se llevó mis sentidos, y te dejó atrás el tacón en el escalón donde bailamos fundidos de amor.
Dos por cuatro, ritmo de nostalgia y anhelos. Tango de amor perdido, de magia, llorado, vivo.
Ella
Ella, cuando sabía con certeza que se acercaba el final, sin dudar, sus últimos días decidió pasarlos conmigo.
A solas en una playa de poniente, de arenas doradas, tranquilamente, su mano en la mía.
Organizó todo a su gusto. La pequeña al campamento, los demás a sus tareas. Todo con normalidad.
Nos dejó a solas por última vez. El último paseo, las ultimas fotos del atardecer, una última cena a la luz de las velas en el jardín.
Sin abandonar su conversación animada, sin coartada ni señales de tristeza. Solo el cansancio infinito, la ausencia de vitalidad, cercenaban por momentos los ratos a medias.
A veces me confundía su risa y su felicidad. Y el engaño era el cariño, que quería fuera eterno como esos días que pasamos.
Al despedirnos del hospedaje, y ya en el coche, nos miramos a los ojos, brillando, serenos, sinceros.
Le pregunté.
– ¿estás bien?
– Movió la cabeza a ambos lados, como respuesta
– ¿vamos al hospital?
– ¡Vamos! dijo con seguridad.
P.D. Nunca salimos juntos de ese hospital.
Sinsentido
Cuando ya nada tiene sentido.
Cuando dudas de ser tú mismo,
de haber vivido este destino.
Cuando la incertidumbre triunfa en tu cabeza,
dándole la vuelta a todo, buscándole los errores,
bañándote sin escrúpulos en temores.
Todo se viene abajo,
dejas de ser tú mismo,
de compartir lo que más deseas,
tu tiempo y tú cariño.
Olvidarte de vivir es el nuevo mantra,
que se olviden de ti, una meta.
Que acabe pronto el sufrimiento.
Si no puedes ayudar, si no tienes que dar…
Como aguantar sin ser generoso,
guardando tus manos en los bolsillos vacíos,
escondiendo tus ojos o mirando al vacío.
No te queda tiempo para esperar,
y te sobra ya todo el tiempo.
Todo pasó sin pausa.
En un instante.
Cumplir
Me voy fijando como mis amigos van cumpliendo sus años en un goteo interminable. Yo también, afortunadamente, claro.
El calendario empuja con una fuerza constante que no ceja, ni deja tregua en ningún caso.
Impasible a que tú ánimo esté de bajón, aburrido o más contento que de bares con amigos (quien pudiera).
No podemos descuidarnos. En un despiste te has perdido más de un buen rato, y no se puede repetir lo irrepetible. Hay que saborearlo en su punto y hora.
Por supuesto que puedes elegir. Escoger entre amigos y ratos a solas, entre fiestas ruidosas o cafés tranquilos, risas continuas que terminan con dolor en el carrillo o charlas serenas con ideas contrapuestas compartidas.
Pero no puedes consentir el tiempo perdido.
Es un derroche, tan escaso y caro como está ahora la vida, como pasan volando los días, como ves a tus amigos los años cumplir. Feliz.
26 de junio, viernes de la semana 26 de 1959, tras una noche de calor, a la vista de Puerta de Palmas, me tocó a mi.


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De valor
Buenos días desde los tejados de la vida, donde despiertan los gatos valientes a mucha altura de la realidad, desde donde se observa lentamente y a salvo, lo que ocurre de verdad.
De donde ya no puedes bajar, si no es con la duda.
Porque allí abajo todo es lucha, carreras, logros, escapadas, fracasos, atrapados, competencia, victorias y derrotas, apariencia, elegancia, cansancio, impotencia, alegrías y fiesta, tristezas y llantos. Y el tiempo presente trepidante, y lo demás es pasado.
Y aquí, arriba, nada de eso importa, todo es sencillo y no ocupa espacio.
Amor, Respeto, Amistad, Dignidad, Generosidad, Humildad, Tolerancia, Justicia y Paz
De aquí ya no me bajo.
Perdone que le escriba.
Ordinario y natural
Volver a ser un ser normal. Volver a estar detrás. Volver a no pensar mal jamás. A ser distinto de los demás.
Y respirar el aire del mar junto a la orilla, sin mirar atrás. Dormir seguido sin despertar, sin inventar, sin arriesgar.
Pasar los días para esperar que al fin acabe de terminar el vaso largo de agua fría. Y respirar, o no respirar.
Se acabó el tiempo. Y sin lamentos, el plan dejó de ser luchar, inventar, soñar.
Y me gustaría tanto el último viaje, largo, intenso, sin apenas equipaje. Casi sin destino, al abordaje.
Agarrando firme y libre el manillar, trazando sin dudar la última curva, las enlazadas lentas, saliendo a su velocidad justa del zig zag.
Y disfrutar tranquilo de la carretera abierta, de la parada haciendo amigos. Sintiendo libre el cansancio que no pesa.
Creer que cruzo entera la tierra.
Explorar sentidos distintos, para perderme, y no volver jamas.

Sin amo
Como perro sin dueño, sin rebaño, sin nada que cuidar, sin trabajo que hacer, completamente vacío. Corazón vacío. Deseando querer. Necesito llenar el sentido. Sin Sin amo Sin amor Sin ardor El respeto aleja tu mano de mi cara y de mi pelo Y no se quedó mirando mientras me pierdo en el fondo de la calle. Es abril y la distancia aleja. Ninguna posibilidad de sentir. Mañana lloverá, seguramente, borrando las huellas que dejé.
Inmortal
Si. Después de tu beso sentido despacio, y tu abrazo más querido, me sentí inmortal. ¿Por que ahora quisiera volar? ¿Cruzar la puerta de la existencia y salir a cantar la felicidad? Sentirte pegado a mi piel mientras, bailando, dejamos correr el corazón a ritmo. Y el abrazo envuelve el aura del color que tantas veces soñé. No sé vivir sin tu mano acariciándome. Tus ojos solo para mi. Es amor inmortal, eterno amor vital. Es Amor, amor.
De gato
Soy un pájaro herido, encerrado en una jaula de junco, rodeado de todo lo que no necesito, y solo pensando en volar. Siento estar en el final de una vida de gato. Allí donde todo se acaba estás tú, amor. ¿Para que seguir luchando cada día si no recuerdas ya si estás o te fuiste? Deja escapar la imaginación, los recuerdos de la puerta abierta, de noche a la sonrisa de pasión.








