El rincón

Buscando el rincón. 
El valle donde, intensamente,
llueve por dentro.
Por dentro del alma.
Agua cálida
que quema y calma.

El rincón donde guardo
los rechazos en terciopelo azul.
Amores eternos,
amores y colores
que lo fueron,
y sólo entendiste tú.

Empapado de amor.
A solas con el corazón.
Corazón de piedra,
desvaneciéndose.
Luz cegadora,
pasos en vacío.

Y no te olvido,
te necesito
camino cruel,
Reina de mi vida.
Ojos cerrados, soñando,
esmeralda, ámbar y miel.

Señal

Era un astronauta viajando en el hiperespacio en una misión espacial,
que ha perdido la señal,
y no deja de pensar que volverá,
que no le dejarán de buscar.


Y que, a su regreso, estará tu risa
para recibir su entrada de nuevo a casa.


De momento esa señal se apaga, agónica, parpadea la luz en la distancia. Es imposible no pensar en la perdida, pero la esperanza de recuperar la felicidad que generas, disipan totalmente cualquier duda, por razonable que parezca.


Absolutamente determinado, mira una y otra vez por la ventanilla el horizonte, escudriñando las estrellas, eligiendo la más bella, para llevar como regalo.


Tú risa
Tú risa …
Es la distancia más corta,
repite como un mantra, mientras sigue las rutinas previstas en el manual de la nave, y lo que aprendió en el taller de sicología.


Consumiendo con paciencia y avidez las jornadas que le separan de su sueño: volver a tí.

El río

Sólo un hilo de agua deslizándose sobre una roca.
Y más abajo una poza acumula el charco de agua fresca donde poder sumergirse y espantar el calor del verano.
Una sombra enorme de un árbol gigante, nos acoje tumbados bajo su copa.
Hoy no hay brisa, solo sopor.
Sólo nos queda elegir entre la sombra o el agua helada de la poza.
Un paraíso interior.

Piscina natural. Cáceres. Extremadura

Garbanzos

El aroma de garbanzos recién hechos, con notas de pimentón, chorizo, morcilla, jarrete y pollo, 
Patata nueva, pimiento y aceite oro.

Aroma de mi niñez, con pantalón corto.
De correr por la calle, de sombra, de mocos.
De amigos recién encontrados, en un septiembre de locos, en el patio del cole, de morder hinojos.
De cielos grises queriendo llover a chorros.
De calor asfixiante, deseando agua a cántaros, de ver atardeceres rojos.
De higos, de pan blanco, de zanahorias, de agua del piporro.
De mi infancia sublime, tesoro de pocos.
Aire del oeste, veranillo del membrillo, corazón de otoño.
Calle de las Mercedes, número 32, Guadajira, Badajoz.
Mi isla del tesoro.

Cocido extremeño

Año 3000

Hoy me sorprendí despertando a las cuatro y media, de madrugada, pensando en el año 3000.
Como organizar una agenda para llegar a ese día transformándolo todo.
Como inventar el futuro incierto, para que ese día, sin llegar a tenerlo todo completamente terminado y en orden, como siempre, si podamos celebrar que llegamos al futuro.
Y, por supuesto, que ese futuro sea mejor.
Estas cosas no se improvisan. Quiero decir, nunca sale nada según lo hemos planeado, pero se planifican. Se enseñan y se aprenden.con calma, con tiempo. Luego según se van torciendo, improvisamos y aparece finalmente el fin, el arte final.
Los fallos y defectos, no lo son, o dejan de serlo, para convertirse en parte del diseño que lo hacen único.
Y ya está. El tiempo, que siempre juega en contra porque se acaba, juega a nuestro favor, porque se acaba. Llega la fecha, la hora, y se acabó. Levanten los lápices y entreguen el examen, nos decían en clase cuando estudiamos.
Pues eso. Un día, próximo, que no veré, llegará el año 3000. Y organizaremos una cena de despedida con un postre feliz de nuevo año, nuevo siglo, nueva vida, historia interminable.
Año 3000. Feliz vida.

La pequeña historia de un guateque

No hay nada fácil,
Nunca.
Sólo estar cerca
y sentir el calor
de tu piel suave,
incluso a distancia.

Empezar a bailar
sin perder el paso
atrás,
enlazadas las manos,
la otra abrazada
a tu cintura.

Y la sonrisa de felicidad
instalada en mi cara
y en la tuya.
El roce de las mejillas,
mientras suena
nuestra canción preferida.


No había muchos sitios ni bares donde quedar, y se hacían fiestas con música en casa de … Javier, de Isabel, de … compartir discos y ganas.
Fiestas de garaje, días de campo, en bici, con guitarras y motos.

Días hippies de flores deshojadas, entre me quieres y no me quieres,
De subirse a los árboles, o tumbarse en la hierba, … de encender el primer pitillo.
De un beso en la cara.
… Y de risas

Carnaval

Viste una máscara. 
Esconde tus ojos, tu cara.
Ven donde están todos,
es Carnaval.

Olvídate si te apetece,
si avisaste de tu llegada.
Métete en el disfraz de león.
Y salta.

Busca un sitio donde quedarte.
Un rincón donde bailar.
Nadie te reconoce, creo.
Ponte a bailar.

No hables demasiado.
Sólo ve allí a su lado.
Canta y muevete con cuidado.
Ríe de verdad.

Es Carnaval

Sin cabeza

Cómo pollo sin cabeza, dando pasos sin sentido.
Y en la mitad del camino, como siempre cabeza abajo, en el suelo, abandonado te encontré, querido zapato.
Ningún príncipe ni rey atribulado vendrá a buscarte, para así darte un destino fantástico.
Yo te recogí al paso, y te guarde en mi bolsillo, minúsculo zapato.
Sólo para inventar un pequeño cuento, una historia sin pasado.
Se que te perderé en mitad de mi universo atestado. Pero te recordaré en este pequeño post, que dejaré para siempre aquí colgado.

P.D. Dedicado a esa inmensidad de insignificancias a las que no damos valor

Lazo roto

Hoy necesite ayuda. No podía dormir.
Ya de madrugada voy mirando a la ventana, por si veo amanecer. Pero desde aquí no se ve.
He roto el enlace que me unía a un sueño. Era débil y fácil de romper. Pero me hacía tanta ilusión que en la sobrexcitacion lo rompí, como un niño alterado con un juguete delicado.

Es normal. Era demasiada intensidad. Tanta que daba miedo.
Y ha sido eso lo que ha dejado el enlace roto.

Voy a salir. Aún es de noche, pero quiero buscar tu primer haz de luz del día, el viento en las mejillas secará lágrimas y respirar el mar calmara con sal el dolor de las heridas.

Es jueves esperanza, y el cielo gris amenaza lluvia. Ojalá me moje de camino a casa. Ojalá enfríe está hoguera encendida alta. Ojala recupere lo perdido, y me devuelva el viento ese lazo de seda.