Año 3000

Hoy me sorprendí despertando a las cuatro y media, de madrugada, pensando en el año 3000.
Como organizar una agenda para llegar a ese día transformándolo todo.
Como inventar el futuro incierto, para que ese día, sin llegar a tenerlo todo completamente terminado y en orden, como siempre, si podamos celebrar que llegamos al futuro.
Y, por supuesto, que ese futuro sea mejor.
Estas cosas no se improvisan. Quiero decir, nunca sale nada según lo hemos planeado, pero se planifican. Se enseñan y se aprenden.con calma, con tiempo. Luego según se van torciendo, improvisamos y aparece finalmente el fin, el arte final.
Los fallos y defectos, no lo son, o dejan de serlo, para convertirse en parte del diseño que lo hacen único.
Y ya está. El tiempo, que siempre juega en contra porque se acaba, juega a nuestro favor, porque se acaba. Llega la fecha, la hora, y se acabó. Levanten los lápices y entreguen el examen, nos decían en clase cuando estudiamos.
Pues eso. Un día, próximo, que no veré, llegará el año 3000. Y organizaremos una cena de despedida con un postre feliz de nuevo año, nuevo siglo, nueva vida, historia interminable.
Año 3000. Feliz vida.

Te imaginé

Soñé contigo, 
y no eras tú.
Caminaba a mi lado.
Sonreía como tú.

Me explique mucho y mal,
y entendiste bien
pensando que era un charlatán.

Y paso la noche,
y no dormí, no soñé.
Y espere amanecer,
pero no estabas tu.

Te imaginé a mi manera.
cuanto te descubrí,
No eras así.
Eras aún más bella.

Y, de tanto insistir,
me perdí.
Ahora en silencio,
sólo me queda esperar.

Sólo esperar que el corazón
suene con tu música preferida
Recuperar la razón perdida.
Y ser feliz, mi vida.

Opinión.- Feliz cambio de horario

Tengo problemas de sueño. Quiero decir de falta de sueño,
Cada día despierto antes de las seis de la madrugada y ya es como si fuera de día. Es decir que mi cuerpo me pide marchar, y no te digo nada de la cabeza, que sale disparada hacia el cielo más lejano, imaginativo, o quizás también el más cercano y evidente, al otro lado de mi almohada en penumbras.
Pero hoy es el día que por decreto han dispuesto que las dos son las tres. Je.
Y cuando mi cuerpo y mi mente han salido disparados del catre … !que sorpresa! Que son las siete!
Es maravilloso como una disposición tan inútil y absurda que cambia biorritmos y jode a la mayoría de la población, acaba de solucionarme de un porrazo mi problemilla de insomnio. Sin bioquímica. Ja.
Ahora cuando me pregunten ,¿Has dormido bien? La respuesta será «De un tirón».
Y es que a veces criticamos al gobierno ignorante sin pensar en los pocos, poquísimos, personajes a los que, sin querer, hacen felices.

Por cierto, que no es culpa de ESTE gobierno, que los anteriores, y también los anteriores de los anteriores ya lo hacían. Pero fue sin querer …. que me hicieron feliz.
Ahora despierto y casi amanece.

Como no hay desgracia ni felicidad que cien años dure, a la vuelta de unos meses, pasado el verano, preveeo ya que recaeré de mi insomnio, también por decreto.
He prometido que no voy a pensar en el futuro, y me voy a poner a disfrutar de este bellísimo amanecer, que es mi presente .
A disfrutar. Que son las siete y veinte.

Perdone que les escriba.

Lleno

Durante un tiempo, donde voy cultivando mi paciencia infinita, también voy llenando el depósito del control. Ese con el que atempero mis emociones inexpresadas, y me mantiene inerte en un espacio inmóvil.

Pero no soy así. No aprendí a ser tan extremadamente mesurado. Sólo aprendí a respirar hondo y disimularlo.

Con la certeza de estar lleno, presiento que aumenta la presión de mantener ese maldito control, y aparece el cansancio.

El cansancio y la necesidad de escapar, dejar explotar los nervios, descansar en mi zona de confort, respirar bien fuerte y hondo, encontrarme a solas conmigo, y volver a empezar esta cuenta atrás tediosa, de reposo absoluto que me han impuesto para sanar.

Para sanar.

Agotado.

Lleno

Durante un tiempo, donde voy cultivando mi paciencia infinita, también voy llenando el depósito del control. Ese con el que atempero mis emociones inexpresadas, y me mantiene inerte en un espacio inmóvil.

Pero no soy así. No aprendí a ser tan extremadamente mesurado. Sólo aprendí a respirar hondo y disimularlo.

Con la certeza de estar lleno, presiento que aumenta la presión de mantener ese maldito control, y aparece el cansancio.

El cansancio y la necesidad de escapar, dejar explotar los nervios, descansar en mi zona de confort, respirar bien fuerte y hondo, encontrarme a solas conmigo, y volver a empezar esta cuenta atrás tediosa, de reposo absoluto que me han impuesto para sanar.

Para sanar.

Agotado.

Miedos

El miedo es completamente libre
Cada uno lo siente por algo especial, y en un nivel y cantidad muy personal.
Pues hoy el miedo acumulado desde hace días, para mí es a la oscuridad.
Sin colores ni formas. Sin amaneceres ni puestas de sol. Sin espuma de mar, sin arboles ni senderos.
Sin curvas enlazadas, sin velocidad. Sin manejar feliz, ni siquiera mirar atrás.
Sin horizontes lejanos. Sin cielo ni nubes. Sin multitudes ni paisajes solitarios.
Sin rostros, sin sonrisas. Sin ojos brillantes ni melenas caídas sobre los hombros. Sin perfiles recortados a contraluz.
Sin verte de nuevo. Sin expresarte sin palabras mi anhelo.
Ese es mi miedo hoy.

Desprendimiento

Aveces la vida te pone al borde mismo del abismo, y te invita a saltar.
Pero tu conciencia te ofrece otras alternativas más acordes con tu instinto básico, el de supervivencia.

A mi me enseñó el camino del desprendimiento, que no es nada sencillo porque se trata de prescindir de lo que tienes y que tantísimo esfuerzo te costó conseguir. Y claro, te resistes ferozmente, viviendo en una duda existencial entre abrazarte a tus pertenencias, recuerdos y tesoros, todos muy tuyos, conquistados en una vida, o desprenderte de todo, soltar lastre y vivir una nueva oportunidad, un nuevo trayecto vital, pero desnudo de todo y al pairo.
La decisión no es fácil, ni confortable. Más bien es agotadora a ratos largos.
No siempre te acompañan los mismos compañeros de antes. Sólo los auténticos amigos y las pocas personas que te quieren a rabiar, sabiendo que ya no tienes nada tangible que darles.
La verdad es que algunas ausencias son dolorosas, y algunas presencias sorprendentes también.

De entre los desprendimientos, los enseres, la ropa, accesorios, viajes, vida social, etc. fueron desapareciendo rápidamente. Desprenderme de mi coche, mi moto y mis herramientas, ha sido más doloroso.
Aun sigo aferrado a mis libros, aunque con la certeza de que debo ceder y encontrarles nuevos lectores que los amen y los cuiden.

Lo que no esperaba es el desprendimiento de retina por un desgarro que me dejó a oscuras y sumergido en oscuras dudas.

De nuevo aprender, ahora a estar en completo reposo, y recuperar en lo posible este instrumento imprescindible para satisfacer mi curiosidad, seguir dibujando y escribiendo como respira mi alma y mi mala cabeza.
Aprender a dictar las ocurrencias, aprender a ordenar y corregir las ideas que como siempre surgen a borbotones de mi cabeza y que cuando pasaba a mano en papel se colocaban más o menos en su lugar.
Ahora no dispongo de la vista lúcida y temo que se tracriban expresiónes que ni yo mismo comparto.

Desprenderse de todo, como San Francisco de Asís, hijo de un rico comerciante, y vivir una nueva vida sin nada, es una locura y atrevimiento sólo digno de un Santo humilde de su talla.
Santo yo no lo soy, ni siquiera con minúsculas. Pero quiero intentarlo a nivel más humano.
Curarse con humildad y dedicación a los demás me seduce como plán de vida.

Y el desprendimiento, lo de la retina, que ha sido un desgraciado accidente, y un obstáculo añadido. Como si la vida me presentara otra nueva prueba de dificultad.

Es reciente y no estoy feliz. Tampoco triste. Quizás algo descolocado.
Pero entregado a seguir esforzado en alcanzar ese objetivo imprescindible: SER FELIZ.

Porque, cuando todo se oscurece, aparece un pequeño punto de luz, poco a poco creciente. Y tu corazón te avisa apasionado que, aunque despojado de tu pasado, dentro de ese destello viene una mano dulce, una sonrisa embrujada y unos ojos con brillo que te visten con el coraje y la ilusión que necesitas.

Y te disponen a entregar tu esperiencia, tu dulce amor, tu pasión, tan tuyo que de eso no pudiste desprenderte.

… Y quieres

TE QUIERO.

El lado oscuro de Dios

Lo que Dios te quita, no te lo devuelve nadie.
Esa justicia divina implacable, extremadamente injusta y cruel.
Incompatible con la imagen de Dios Padre que me enseñaron. ¿Misericordioso?
No entiendo nada.
Sólo mi ignorancia, y la certeza que tengo de ella, me tranquilizan y consuelan.
No entiendo nada.
No quiero ser convencido. No quiero que me conviertan. Otra vez no, por favor.
Se lo que creo, y en lo que creo.
El horror me envenena, me sacude con dudas irresolubles.
Hace falta muchísimo más que fe para saciar está sed de desaliento, para sanar está locura.
Los designios de Dios son inescrutables. Ja. Los caminos de Dios son intransitables. Soy ignorante de las leyes del destino. El destino no está sujeto a ley, va suelto, ciego y perdido. Y aprovecha resquicios para colarse, como un elefante en una cacharrería, como un obús disparado a distancia en un edificio de viviendas, sacudiendo la tierra y sepultando vidas que sentían su casa como refugio en un terremoto, y aplicando el peso inmenso de que dispone, para arrasar todo a su paso. ¿Cómo va a respetar las flores? Somos insignificantes.
Y la vida avanza eternamente, tanto si Dios quiere, como si no.
Que cada cual decida y alcance su destino, por acción y omisión. Que cada cual defienda y ponga a salvo sus tesoros, su flores.
Que no nos alcance la venganza de Dios
Y que Dios nos ignore y nos guarde. Feliz cumpleaños.

Marantiguo, madre salvaje. Mar de plata, mar informal

Efecto delay

Hay días que despierto desacompasado de la vida, con ritmo diferente, distante.
Es como bailar por delante o por detrás de la música. Sentir el tiempo con retardo.
Como conducir sin sentir la carretera, el agarre de los neumáticos en el asfalto, sin saber si te quedarás dentro en la próxima curva.
Discurre el tiempo sin sentir el día, ni el frío en las manos, el calor en la cara, …
Hay días que la distancia entre mi persona y yo mismo, es grandísima.
La cabeza disfruta de su pulso a paso cambiado, y circula en camino paralelo, alejado de la hora en punto.
Aveces se me atrasa, otras adelanta.
Son días raros, ocasiones contadas. Pero se van repitiendo de tarde en tarde.
Te quedas con esa sensación de vértigo suave, o un mareo constante, como si navegará.
… Y se pasa, sin más.