Y la soledad
empaña mis gafas
Las lágrimas son una estafa
de mi corazón herido
La noche me arrasa
No voy a tu casa
Es una sentencia
Que solo me dicto
Una frase corta
en propia defensa
que no es ofensa
si tiene sentido el dolor.
Adiós
El tiempo se acaba
y tu mirada
la pierdo despacio,
amor.
@LEDA2019
… y llueve 2017
Viajar hasta el caribe, a mi querida Cuba. Instalarse en Miramar, como otras veces, acogido en casa de esta familia entrañable que nos convirtió en la suya propia con cariño…… y ponerse a llover! Oigan! Es que no tienen más días en el año, y tienen que escoger este que recién llegamos! Solo nos queda echarle valor, perder la vergüenza y salir pitando saltando charcos hasta empaparnos de esta bendición. Y a disfrutar!LIMP2017®
Por ti
Por ti.
Por todas las veces que te vi
amanecer.
Por volver a mi.
Por estar ahí sabiendo que
no podía ser
Solo
Amor
@LEDA2019
Hasta nunca
Cuando cada paso
suena a despedida
Cuando cada beso,
cada caricia
es la última
Cuando cada gesto
te inunda
de la soledad ingrata,
de un hasta nunca
Sin duda
nunca
Ya no
Me muerdo las mejillas por dentro
La lengua hasta sangrar
En sueños
Antes de decir una mentira:
ya no
Ya no te quiero
@LEDA2019
A imagen de tus padres. 2013
Ayer, como algunos otros días, cogí el tren de cercanías para hacer el trayecto a casa. Me senté en el único asiento libre del vagón, uno situado frente a las ventanillas. Distraído, con la mirada perdida, viendo pasar el tiempo del trayecto, de pronto me tope con una visión: un hombre de edad, reflejado en el cristal de la ventanilla. Con la cara marcada por surcos profundos, de esos que dicen de la experiencia, con la mirada hundida, el cabello escaso, blanquecino. ¡Y las manos! Entrecruzadas, huesudas, fibrosas, de dedos largos, ligeramente arrugadas. La visión era la imagen que reconocí de mi padre. De pose serena, alargada. Y empece a comprender tantas situaciones, tantas opiniones, tantas verdades no siempre compartidas con el. Esa imagen, mi imagen reflejada, me acerco lo indecible a mi padre. Me di cuenta de que el abismo generacional sólo lo es (insalvable) cuando eres joven. Luego los márgenes de ese abismó se acercan hasta confundir sus orillas, y se solapa hasta hacerte dudar si la imagen reflejada eres tu, o tu padre (o de tu abuelo). Dicho sea con respeto.
Dos extraños
Convertidos en este tiempo
En dos extraños
Separados por un muro
Que nosotros levantamos
Atrapados en este laberinto
Donde estamos
Sin tocarnos
Sin hablarnos
Con reproches mutuos
Que sirven para alejarnos
Incómodos en nuestra piel
Que fue el hogar de años
Añorando que perdimos
A nuestro ángel soñado
Incapaces de darnos
A punto de rendirnos
Separándonos
Sin un abrazo
Saltando en pedazos
La alegria
Y el ánimo
Te necesito
Y no acepto
tu rechazo
Eres el aire de mi vida
Lo imprescindible
Que me ha quedado
Y siento como te alejas
En este incendio
Y me dejas ahogado
Y me dejas
Otra vez he fracasado.
Monstruos de la noche
Vienen a mi lado
Malos pensamientos
Que me dejan mutilado
Sin futuro
Si te alejas
De mi
sigo pensando,
mientras te miro
Inmóvil
Paralizado
En pánico
Que ya te has marchado.
Mientras sube el Cafe. La Habana 2017
Cada mañana,
mientras sube el café,
espero ver amanecer
un nuevo día.
La brisa enfría mi cara
y mis manos.
El aroma invade la cocina
escaldando amargo
El vapor avisa
que empieza el día,
mientras sube el café.
Mientras sube el café.
Los ojos te buscan
mirando el horizonte.
Suspiro agradecido
Descubro por donde
te encontraré algún día.
Mientras sube el café.
Adivina
Adivina
quien vino a visitarme esta noche
vestida de negro y brillantes,
sin esperarla,
pero feliz: La Luna 🌓
Y era tan brillante
que tiñó completamente de Luz
la oscuridad que se cernía
sobre mi alma.
Y le abracé la espalda.
Y me dormí.
Al pasar las horas,
tan sigilosa como vino,
se fue.
Sin esperar a ver como nacía
el día.
El sol
se despereza
desplegando sus rayos.
La tristeza de haber perdido
otra vez,
su beso amado.
Y al dejarme
de lado
me prometió
volver algún día
Ojalá cumpliera
y su tierno abrazo
me llenara otra vez
de vida.
Karpetan, el camión
Un día grande que recuerdo bien de mi infancia más lejana, que fue la más tierna, os lo aseguro, fue la visita que nos hizo al pueblo (de Guadajira) mi tío Joaquin.
No quiero plagiar a nadie, aunque sea torero, pero es que fue im_ponente. ¡No habíamos visto nada tan Grande en la vida! Era más grande que mi tío Joaquin, que ya era grande. A la altura de mis ojos de niño de siete años, era brutal, ya te digo.
La cabina roja, preciosa, de una altura descomunal, con dos peldaños para subir. Tres o cuatro ejes, y un cajón de carga tan Grande como mi patio. El volante era una plaza de toros, imposible de hacerlo girar. Mi pobre tío consintió en dejarnos el camión abierto y estuve todo el día subiendo y bajando de la cabina, cerrando y abriendo la puerta, bajando y subiendo el cristal de la ventanilla, y recorriendo el mundo en ese camión. ¡Pedazo de juguete!
!Karpetan, el camión
Pedazo de cariño de mi tío Joaquin









