Adivina

 Adivina 
quien vino a visitarme esta noche
vestida de negro y brillantes,
sin esperarla,
pero feliz: La Luna 🌓 

Y era tan brillante
que tiñó completamente de Luz
la oscuridad que se cernía 
sobre mi alma.

Y le abracé la espalda.
Y me dormí.

Al pasar las horas,
tan sigilosa como vino,
se fue.
Sin esperar a ver como nacía
el día.

El sol
se despereza
desplegando sus rayos.
La tristeza de haber perdido
otra vez,
su beso  amado.

Y al dejarme
de lado
me prometió
volver algún día 
Ojalá cumpliera
y su tierno abrazo
me llenara otra vez 
de vida.

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