Piensa un deseo

En una tarde fría, 
sentado solo, frente a ti. 
Piensa un deseo
Y rompe con él al instante. 

Cuanto más lo piensas, 
mas lo deseas. 
Más crece tu anhelo, 
pero no puede ser.

Miras al cielo
por ver una estrella fugaz 
Enciendes velas 
que luego tengas que apagar. 

Está en tu cabeza
y no dejas de pensar. 
Es solo un deseo... 
y no se cumplirá. O si. 

Lluvia masiva

Solo en noviembre,
ese día que venías,
y una lluvia masiva
me detiene un instante
en la puerta. 

Si vinieras a mi, 
sin miedo cruzaría 
la cortina, persiguiendo
entre lluvia y llanto, 
el sueño de abrazarte, aún. 

En mitad de la lluvia
masiva. 

Solo tienes que decirme, 
atreverte a insinuarme, 
tan solo una directa mirada
que me alcance de lleno 
y me dispare a buscarte. 

En mitad de la lluvia
masiva . 

Saltando, entre aceras
llenas de espejos, 
sin miedos, ni dudas, 
ese camino estrecho, 
que señalas hacia ti. 

En mitad de la lluvia
masiva . 

Atrévete a cruzar
conmigo el umbral.
La lluvia nos desnuda
de todas las historias pasadas
Hoy quiero vivir está contigo, amor

En mitad de la lluvia
masiva. 


Allí voy a ir
a volver desde aquí
a lo que soñé. 
Y lo que sentí 
será real, ven aquí. 

En mitad de la lluvia
mas tuya, más mia.


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Bulerías

No sé si lo que escribo 
es verdad o es mentira 
Solo se lo que siento.
Tristeza, soledad, melancolía 

Cosas que veo 
historias que invento 
Y que las cuento con alegría, 
con lágrimas sentidas, 
con rabia del corazón, 
con ironía. 

Y que no se me olviden, 
vida mía 
Para colgarlas en tu balcón.

por bulerías.


Sueño sin dueño

¿Y si te quiero 
a tumba abierta, 
a pierna suelta 
de sueño profundo, 
sin tiempo?

Donde mucho, que es todo 
pasa en un segundo, 
despacio, sensible, 
invisible tu roce, 
suave la brisa, tiemblo. 

Después el estruendo, 
la fuerza del viento, 
el abrazo más intenso 
enredados los dedos, 
tu mano en mi pecho. 

Si solo recuerdas 
el último instante, 
el beso, sin dueño. 
Si sueño y despierto vacío, 
echándote de menos. 

Soy más de gato

Se me acaba octubre, y estaba pensando, en medio de amenazas y preavisos de nuevos confinamientos, parciales o totales, que más da, qué sorprendente es el otoño, el culpable.

A mi me seduce mucho. Y excita en mi interior el “efecto gato”. Que consiste en el deseo irrefrenable de acomodarme en tu regazo y dejar que me acaricies despacio, mientras ronroneo pausado. Es bien par ti. Quiero decir, por tu bien. Que de pequeños nos peleamos en casa por acariciar al gato. Pero ¡para mí es lo más!.
Me dejo caer relajado, mientras guiño los ojos entreabiertos, al paso de tu mano, en éxtasis.

Claro que sin renunciar nunca a mi independencia. Que esto es lo definitivo … para un rato de gato.
Y cuando culmina ese rato, de un salto, me muevo para otro lado,
¡que estás empanao! Me digo a mi mismo, mientras me alejo a esa distancia, suficientemente cerca y lejos, para escapar y que no me pierdas el contacto … visual. 

Y recordando como mi madre se quejaba ¡No seas gato!

Flor en un incendio

Lo perdí todo 
sin darme cuenta, hace tiempo. 
Soy un pájaro sin alas 
con el corazón de hierro. 
Sin tiempo 
   Sin tiempo 

Miro concentrado  
el aire 
que hace poco fue mi cielo. 
Y sueño vuelos fantásticos 
Sin despegarme del suelo 
Sin tiempo 
  Sin tiempo 

Mi tristeza es impostada, 
es sentida a contrapelo. 
Se que a no tardar 
volveré a ese cielo 
De nuevo 
   De nuevo 

Anclado bien al fondo, 
dispusieron botas de plomo 
y escafandra de buzo. 
Y yo cierro los ojos y vuelo 
De nuevo 
   De nuevo 

Solo sueño contigo,  
Amor. 
Solo, te echo de menos. 
Descubrir esa flor 
en medio de tanto incendio. 
Mi anhelo 
  Mi ángel 
    Mi infierno

Imagina

Cuesta una barbaridad 
despegarte de la piel de siempre, 
de tus costumbres antiguas, 
tus círculos de influencia, 
tus enemistades. 

Cuesta tanto 
abandonar el refugio 
sagrado, 
el aire que respiras, 
y la luz que te acompaña. 

Y dar una vuelta a todo. 
Estrenar nuevas escamas, 
aventurar caminos nuevos, 
sin afectos ni compromisos, 
recibiendo avisos de locura. 

Llantos de lo abandonado, 
y frío intenso en las mejillas, 
ahora que acabó 
el verano. 
Ahora que acabó 
el verano. 

Comienzo a oscuras, 
de noche, buscando el día. 
Pasos inciertos, pausados, 
con determinación, sin dudas, 
sin perder el equilibrio, 
recorrer el sendero estrecho, 
en pos de la nueva singladura. 

Cuando el primer aviso 
del sol amaneciendo 
toque tu frente, consciente, 
llevas recorrido 
casi la mitad.
Más cerca del destino. 
Luz y colores 
que acompañan ahora 
las pisadas. 

Incierto de todo, 
inventas historias imaginadas 
a cada paso, más cerca, 
a más cerca, más imaginas 
la llegada.

No compares con nada 
las primeras calles 
empedradas. 
El primer paso 
en la plaza, bajo el arco, 
las campanas. 

Y el silbido de la gaita. 
Y un beso entre almohadas, 
el amor en cajita pequeña, 
la sonrisa puesta
interminable
en la cara.