Empeño

¿Por que tanto empeño en no sentir?  
¿en no ser feliz, con tanto empeño? 
Se me va la vida sin apenas abrazar 
a las personas que quiero. 

Sin cantar bajito la canción tuya y mía. 
Sin sentarnos a la mesa, a desabrochar risas, 
a desnudar lágrimas de alegría 
por mi, por todo, por ti.  

Detengamos este tiempo 
una vez más, que necesito mirar  
de frente tú felicidad. 

Pon empeño.
Por favor, concédeme este baile 
que QUIERO (amarte) 


Quisiera querer

Quisiera aprender a escribir como pienso.
Y luego releer y corregir, para que se me entienda.
Corrijo: Quisiera aprender a escribir como siento. Y luego releer y volver a sentirlo. 

Sería bueno que se me entendiera. Alguien que se atreviera con paciencia o con interés en leer lo que se me va ocurriendo.
Pero, claro, eso me suena tremendamente pretencioso ¿a quien puede interesar nada de esto? 
Vuelvo al principio.
Quisiera aprender. ¡Que bueno aprender constantemente! Es inagotable este plan de vida.

Y leer, leer sin parar millones de historias y de ideas escondidas en las páginas de millones de libros interminables.
Salir a recorrer otros senderos, que puede que sean el mismo, pero escritos de otra manera; de esa que arranquen un pellizco en el pecho, que dibujen una sonrisa abierta, que destapen la curiosidad incontenible de llegar al final de la página, y pasarla para retomar la intriga abierta, inaplazable la respuesta.

Leer, leer, y aprender ¿Cuantas historias contadas o calladas, escritas, olvidadas, verdaderas o no, …cuantas caben aún en la imaginación? Infinitas. 
Pues no paremos de leer, de aprender, de inventar y vivir, de escribir y compartir.
Porque seria un despropósito olvidar, si una sola del montón de las que se olvidara, fuera la que te hizo FELIZ. 


A mi padre que me enseñó a leer y amar los libros

A la deriva

A la deriva


Siempre planificando todo, construyendo los trayectos, proveyendo las necesidades, fijando el rumbo, eligiendo el destino, que no me di ni cuenta de cómo se me pasó todo el tiempo. 

Y ahora, mirando alrededor sin prisas, me dejo llevar por el vuelo de una mosca, por el azote suave de la brisa en la maceta de cintas, deambulando distraído por recuerdos o inventando historias, como cuando era niño y mi padre me despertaba de ese ensueño a ojos abiertos, avisándome “estás en Babia”. 

Ahora, que ya no tengo tiempo, soy feliz imaginando que viajo en las gotas de lluvia a la deriva. Y el tiempo pasa despacio o deprisa, y solo importa cuando le escucho otra vez, en mi cabeza, “estás en Babia, despierta “. 

Ahora se que es en Babia donde el destino me lleva soñando cuando todo se me olvida, y sin resistencia me dejo llevar a la deriva.  




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A propósito del género

Lo juro.
No he seguido la “docuserie” de #RocioVerdad12 de _o _sobre Rocio Carrasco y su verdad, todo en relación al maltrato y violencia de género. 
No opino de este caso concreto, ni valoro la veracidad e integridad, ni las presunciones de inocencia o responsabilidades de ese caso.
(Me repugna en exceso cualquier caso de violencia, sometimiento, intimidación o discriminación infringido a cualquier persona, y especialmente el daño a la infancia)

Y, a pesar de la cercanía familiar y cariñosa a una persona que participó en la docuserie, leo extrañado que “el feminismo salva vidas”, “si todas las mujeres nos apoyáramos unas a otras seríamos imparables”. 
Siento estar muy muy lejos de estos argumentos. No de ahora, desde siempre. 
Importan las personas. Lo que más. Solo importan las personas.  

Las personas educadas libremente, con independencia y autonomía, agrupadas o individualmente, son capaces de cambiar las cosas por difíciles o imposibles que parezcan, erradicar los malos comportamientos y corregir las situaciones de abuso, injustas o inmorales. 
Estoy de acuerdo en que, si quieres cambiar una situación injusta o inmoral, una fea costumbre, un mal hábito socialmente establecido, además de estar plenamente convencido y personalmente comprometido, debemos buscar la unión de todas las personas posibles, para que el cambio sea realmente efectivo. 

Educar en casa, en el cole, en los actos sociales, o en la intimidad, es enseñar hábitos y conductas respetables, es decir, enseñar a respetar, a compartir, a ayudar, a ceder, a pedir ayuda, a aceptarla. Y todo con sencillez y normalidad. 
Y así debe ser. Y así será. 

Pero, en todo este largo razonamiento, no ha aparecido ni una sola vez “el género “ como elemento. Y es que es irrelevante. 

El error y el coste tremendo de esta lucha “de género” está precisamente en ese enfoque de género. 
Creo imposible superar la desigualdad de la mujer defendiendo el “feminismo”, contraponiendo poder machista a feminista, empleando términos como empoderar, y reclamando la unión de TODAS las mujeres en esa lucha contra la sociedad, el lenguaje, las ciencias o la literatura infantil, exigiendo todo tipo de cuotas compensaciones y demás que distingan a la mujer. 
Y estoy convencido de la imposibilidad, porque los hombres y las mujeres, todos distintos, son PERSONAS, que en su condición de personas tienen la libertad de pensar y decidir, y el criterio para escoger lo que quieren. Esa si es la lucha. 

Por ejemplo.- De tú mejor amigo, sea una chica o un chico, lo importante será que es TU MEJOR AMIGO.

Pero no depende de mi género y de tu género. Depende de ti y de mi. 
Ese es el gran compromiso. 

Lo he dicho mucho antes de hoy: este es el siglo del womanpower. Y lo es porque los conocimientos y la educación se han globalizado sin sesgo de género. E irrumpen numerosas personas nuevas, con nuevas ideas y compromisos sin importar el género. Aunque llame la atención que sean muchas más mujeres, donde antes no había ninguna. Pero el valor no es que sean mujeres, sino el talento, la formación, los conocimientos de esas personas.

Mi padre maestro y mi madre maestra, nos enseñaron esto. Y ellos fueron aprendiendo también en este proceso, superando roles y estereotipos sociales y familiares, fuera y dentro de casa. 

Teach your childrem, mi canción preferida (de CSNY) habla de enseñar a tus hijos y a tus padres, y aprender de tus hijos y de tus padres.

Educar en casa, en el cole, en los actos sociales, o en la intimidad, es enseñar hábitos y conductas respetables, es decir y enseñar a respetar, a compartir, a ayudar, a ceder, a pedir ayuda, a aceptarla. Y todo con sencillez y normalidad. Y así debe ser. Y así será. 


Perdone que le escriba 

Que me avergüence esta imagen es estar en la dirección correcta

Por si acaso

Por si no vuelvo, por si no puedo volver, haz como si nunca me hubiera ido. 
Estoy convencido de la causa, pero no se cuando vino la pausa, y seguí como si nada, a mi manera.

Tengo ganas de terminar con esto, de veras. 
Las despedidas mejor si son como un parpadeo, pero sin miedo, que es para siempre, y eso es muchísimo. 

Todo este tiempo siento presente la ausencia, tan real e infinita como tocar una estrella cada noche para sentir tu latido vivo. 
Y digo, por si acaso: no se cuanto más durará lo nuestro, pero mi amor será para siempre. Allí estaré para ti, mi cielo, cosido directo a tu corazón. Bordado en oro y fuego. Te quiero.



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De luz

En un mes de agosto, pasado ya los calores, de madrugada temprano, con olor a flores y roció, de un ser de luz, entre risas, viniste tú. 
Nunca nadie antes había concitado tanto amor, tanta dulzura y felicidad a su alrededor. Viniste a unirlo todo a darle sentido. Te podíamos haber llamado Amor. 
Has crecido, te has hecho guerrera, sin dejar de ser cariñosa y gentil. 
Mi rubia peligrosa, como tú madre no pierdas nunca tu genio, que es la risa. 
Siempre con miedo de que te hagas daño, mi niña preciosa, pero me has demostrado que puedo confiar en ti. 


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O si, o su, o se. (Encerrado)

Ojalá encuentre escondido mi destino, y me sorprenda.
Lo suficientemente loco como para intentar un sueño.
Y lo suficientemente cuerdo para alcanzarlo.

La determinación viene de la mano, el impulso de la locura.
La frustración más amarga, la traición. El engaño de mi vida. 
Pagar con egoísmo lo que di con generosidad.

Desafiar el límite letal arriesgando todo lo que recibiste con bondad y esfuerzo. 

Entonces, no te queda nada.
… y lo quiero todo.




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Medidas de presión

Ya en camino. Quizás me conviene aclarar ideas, reforzar los motivos, educar los instintos.


Tentaciones. Declararte vencido. Bajar los brazos. Abandonarte a la derrota. Pensamientos oscuros. Divisar cerca el final. El silencio. La soledad. La tristeza. La amargura. El fracaso. Sentirte inútil. Un estorbo. Un bulto mudo en medio del pasillo concurrido. Absolutamente innecesario. Nada.


Así defino cada vez a mi enemigo. El objetivo de mi lucha. Mi obsesión. 

Esta es la guerra. 


Hay batallas que pierdo. Últimamente las que más. Hay días que gano. Escasas pero importantes



No dejo de buscar un plan, un objetivo que me devuelva la ilusión, la necesidad.  

Ahora no es fácil.
Encerrado, prohibido el contacto social, prohibido viajar, compartir. 
Recurro a la creatividad. A dejar constancia de mi lucha. De mis pírricas victorias. 

Hincado hasta las rodillas, inmóvil en el charco de los recuerdos, revolcándome de forma obstinada en el pasado que nunca volverá.

Sueño con correr y saltar vigorosamente, sudando a mares, pero sin sentir cansancio. Sueño con larguísimas jornadas de trabajo ilusionado, construyendo un proyecto vital emocionante. Consiguiendo batir marcas imposibles, constantemente.
Sueño ser feliz con mi familia, con mucho amor.

Soñar en pasado, en pasado.

Me opongo con extrema rebeldía, buscando una luz de guía en la dirección opuesta. 

La risa. La risa, esa medicina natural que te despachas con gusto, últimamente tan escasa, pero imprescindible. 

La locura. El atrevimiento. La sinrazón. Determinado. Apretando los dientes con fuerza.

 
Arrojado por mi propia voluntad lejos del refugio, buscando el motor del miedo desconocido.
Curioso y alentado por descubrir horizontes. 
Empujado por la incertidumbre. Buscando la cura milagrosa del esfuerzo tozudo.
Alterado el pulso por el miedo. Decidido a no mirar atrás.
Consumiendo las fuerzas, que me otorgan más fuerza.
Resuelto a no mirar atrás, apoyado en un robusto bastón de madera, prestado.

Impasible al desánimo, victoria o muerte.
Con la audacia que da la atrevida ignorancia.
Alentado por el cariño y la temerosa confianza de los míos. 
Sin más recursos que los escasos.
Sin plan B. Paso adelante, saltar al vacío.
Salir y andar hasta el final. 

Cantar y contar. (Recursos) 
Nos vemos al otro lado. (Objetivo) 
Suerte, la que me das. (Carburante)
Miedo a no llegar. (Instante de duda) 
Buscando la foto. (Metas volantes) 
Que la Salud acompañe. (Esencial) 
Cuidar la cabeza y los pies (secreto)
 

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