Mis gafas de sol

A mis gafas de sol 
se les ha roto un cristal.
Y una luz cegadora
me ha venido a deslumbrar.

La tristeza, al final
del sol de invierno.
Será que ha llegado
la hora de cerrar.

Mala suerte, malamente,
que bendice este trayecto.
La risa brota de dentro
y la boca esboza una sonrisa.

No hay mal
que por allí venga,
ni tripa que duela
cuando eres feliz.

Cerrar los ojos
y dibujar de memoria
las líneas de tu boca,
tus pestañas, tu melena.

La ansiedad de entregar
tanto amor como tengo
encerrado en un abrazo
en el tiempo que me queda.

En todo el tiempo
que me queda.

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