Llorar

Hoy solo quiero llorar. 
Por haber llegado hasta aquí, 
por mi familia, por mis hijos 
Por mis nietos 
Por mis amigos 

Por no poder dar mucho más de mi. 
Por el sol radiante que me alumbra cada día. 
Por la felicidad que encontré y que lucho. 
Por reír y hacer reír, aunque esté destruido. 

Llorar de risa es un descubrimiento 
que me vale para los demás y para mis adentros. 
Llorar de rabia cuando no puedo más. 
Llorar tranquilo en soledad. 
Llorar de dolor porque consuela. 
Llorar de alegría incontenida. 
Llorar de pena cuando la tristeza me conquista. 
Llorar de angustia cuando no veo salidas. 
Llorar de alegría viendo cómo triunfas. 
Morir de ganas de seguir en esta aventura. 

Y llorar y reír sin parar. 
Vivir sin mirar quien te mira. 
Por fin. 

La persona más feliz me enseñó 
que vivir era el no parar
de reír y llorar

Sirenas en la niebla

A ciegas, navegando a ciegas, perdido el rumbo, el mar en calma, los ojos gastados, escudriñando en la espesura el rumor lejano de sirenas en la niebla, el sueño de volver, inquieto por descubrir el final. Escuchando sirenas en la niebla, evitando hundir la esperanza, intentando descubrir la salida de esta nube baja, temiendo quedar atrapado en el arrecife. 

Algún grito de angustia, un lamento.

Y luego el silencio. 

Inocente

Bendita inocencia que cada año, al final, me hace escribir mis deseos y emociones, y enviarlos a Oriente con la certeza de que se cumplirán.  
Con el paso de los días, de los años, aumentaron los afectos, los cariños y el amor.  

 Porque el amor existe, y el amor eterno.  
Queriendo estar en tantos sitios, angustiado descubrí que este es mi sitio, donde me debo quedar, con mis cinco amores eternos y sus consecuencias todas en mi corazón. 

Y desde aquí, en mi ventana, desear con toda la fuerza de ese, mi cariño, que la salud os respete, y que seas muy FELIZ en el 2022.  

Mátame

Vida, 
si me quieres, mátame. 
Ya no se que hago aquí. 
Acosado, angustiado, triste, 
déjame caer, y que el sueño me venza. 
Deja que me pierda en la niebla 
y desaparezca para siempre. 
Ya apenas amanece, 
no salgo a verte al jardín. 
Estoy cansado y perdido. 
Me faltan razones, te ruego
Déjame morir. 

Cristales de tiempo

Foto superior: El chip Google Sycamore utilizado en la creación de un cristal de tiempo. (Crédito de la imagen: Google Quantum AI)

Un nuevo estado de la materia, que viene a unirse a los cuatros conocidos, sólido, líquido, gaseoso y plasmático, y viene a ser como una máquina de movimiento perpetuo que no consume energía ni la transforma.

Un chip de ordenador cuántico que es capaz de procesar en apenas tres minutos y medio lo que un superordenador megarapidisimo tardaría 10.000 años. Y que sea propiedad de Google Quantum AI. …

A mi admiración absoluta por estos logros (aun me tienen con la boca abierta y cara de bobo) le sigue la confirmación de mis últimas sospechas: la realidad de que mi tiempo ha pasado. Ya no me pertenece el futuro. Tan solo recuerdos y viviendo un presente efímero. 
No se me cierra la boca. 

Solo espero que, como definió mi hijo Carlos en su memorando de empresa, ”importan las personas”, siga como principio inmutable.

Que así sea.

¡Que bueno!

Que bueno sentirse útil. Aunque sea en lo más simple, lo de menos es que se sepa. 

Que bueno SER útil, y que a los demás les ayude en su día a ser más buenos, más grandes, mejores.

Mejores hijos, mejores padres, mejores hermanos, mejores amigos, mejores personas con los desconocidos.

¡Que bueno es empezar un día contento de lo que has dado, lo que regalaste y les sirvió, y no hizo, ademas, ninguna falta que te lo agradecieran! 

Te diste la vuelta y desapareciste con una sonrisa de oreja a oreja. Eso puede que sea la esencia de ser FELIZ. 

Lo fui. 

Por el sendero

De vuelta a casa, caminando por un sendero antiguo, ahora prácticamente cegado de escombros, en un recodo descubro asombrado un agujero tremendo en la valla de cierre de la vía de tren.

Un agujero de seguridad por la que se puede alcanzar la vía, y cruzarla, o esperar en la mitad a qué te alcance el tren con velocidad y terminar con las dudas.

Seguí avanzando despacio por el sendero. Pero, de vez en cuando mirando atrás con atracción fatal hacia el agujero, roto el precinto de seguridad. No conseguí quitarme esa idea horrible de la cabeza hasta pasado un buen rato.

Y ahora, ya en casa, vuelve el recuerdo de ese agujero de seguridad abierto al horror de un final desgraciado. 

Ese agujero en el sendero que no acabo de dejar de lado.

Ese agujero en el deseo de seguir hasta el final. Ese sendero hasta el final.

Al otro lado

Érase una vez un niño feliz que vivía en una casa en el bosque, al lado de un lago. 
De este lado del lago, todo parece ordenado. Hasta que un día, el niño, que mira desde este lado, escucha una canción que suena alegre al otro lado. Se asoma discreto encantado con la música, y ve asombrado una bella flor llena de color y brillo que entonaba las notas que le dejan embelesado. 
¡Que guapísima es la flor! Creo que se ha enamorado. 

Entonces se pone a pensar cómo cruzar el lago. De su casa saca herramientas para cortar un árbol, y construir una barca para ir a ver a la bella flor del otro lado. Rescatarla y dedicarse a su cuidado.
Sin embargo, en un instante aparece junto a la flor un príncipe encantado. Baila sin parar alrededor de la flor, la halaga, la besa, la riega con cuidado. El príncipe es su amigo y vecino del lago. ¿Como no se había acordado? 

Con la madera del árbol recién cortado, construye una hermosa guitarra, que regala a su amigo, el príncipe encantado. Para que la toque a su flor Bella, y no pare de bailar a su lado. 
Y colorín colorado este cuento se ha acabado. 

P.D. La flor creció y se convirtió en una hermosa princesa enamorada de la guitarra y de su príncipe encantado.

Invisible. Un deseo y un sueño compartido

Estoy desarrollando una nueva habilidad: ser invisible.

Al principio me parecía imposible, pero lo he trabajado con esmero, poco a poco, día a día. Y puedo pasar casi inadvertido por delante de personas que me conocían y saludaban con interés. Y ahora me paseo invisible frente a ellos.

Honestamente tengo asumido que ya no aporto ni mucho menos lo de antes, y graciosamente he cedido todo protagonismo. Sinceramente, no me importa, incluso a veces lo prefiero. Sin embargo no niego que, cuando me ocurre con gente que quería y quiero, me angustia. 

Será que aún debo acostumbrarme para cuando consiga ser un espectro, un alma errante que pueda estar entre todos sin que ni siquiera me intuyan. Puede que sea pronto. Así que debo redoblar los esfuerzos para conseguirlo cuanto antes. No quisiera irme sin haber aprendido a no ser advertido, a quedar en paz, sin otra consideración. Y sin dolor. Aún me duele, y eso es síntoma de que me quedan unos capítulos por aprender. Y no queda tiempo. 

Y cada cual sigue en lo suyo, mientras me diluyo en mis pensamientos. 

Me gustaría instalarme bajo el techo de los teatros, en la tramoya, la cúpula y las lámparas, si es que caben más almas y ánimas allí. 

Desde luego en los de Málaga, para seguir disfrutando en babia, embelesado en la música de cámara, de pianos, violas, chelistas y por supuesto violines jóvenes, atraídos por Anna NILSEN y Jesus Reina a su Málaga Clásica eternamente. 

Y encontrar allí el amor que perdí, y la paz que tanto necesito. 

Ojalá Málaga reconozca el valor incalculable del Festival Internacional y respalde sin fisuras este evento anual imprescindible. Un deseo y un sueño compartido.

Caminos de otoño

Después de recorrer juntos, todo el tiempo pasado, ha llegado el momento de que separemos nuestros caminos. Brindemos con vino, estrechémonos en tremendo abrazo, y sin ningún sentimiento de culpa, separémonos y al carajo. 
Toda la intensidad vivida al pie, que nunca fue una carga, no pesó en esta decisión. Pero hasta aquí llegó el camino juntos. Y ahora toca separarnos para unir eternamente nuestro amor. 
Deja un vacío infinito imposible de rellenar, esta ausencia. Simplemente la tristeza anuncia el final definitivo. 
Adiós octubre penoso, que este año fue radiante de luz y con tiempo suave. El mar en calma, en la playa, nadie. 
Por delante, Dios sabe, otro noviembre bendito. Dedícame un ratito, si todo el mes no fuera posible. Quiero expresarte mi amor infinito, en un mes escaso de duración. Ojalá lloviera, amor, y en ti encontrará mí refugio, un abrazo sanador. 
Si deseas, mándame llamar, si no te viniera mal. La música ya suena. El frío viene de camino. El fuego lo llevó encendido, y mi corazón espera. 
Eternamente tuyo.  

Otoño.

La Rocina del alba