La humilde princesa.

Cuento Sultana de Istanbul

Escondida tras una gran cortina en el salón de palacio, la princesa desde niña se mantuvo atenta a todo lo que pasaba. Las voces solemnes, los susurros, las miradas cruzadas, las sonrisas, las lágrimas, los discursos. Nada se le escapaba. 

Ella no participaba, nadie pedía su opinión. Pero en su cabeza se iba formando despacio, su carácter y su universo decidido.

Poderosa princesa, que aprendió con los ojos bien abiertos y en silencio.

Asistió a fiestas y bailes, siempre en segunda fila, sintiéndose normal, no especialmente bella, atenta a seguir los pasos de danza sin pareja, soñando siempre con ella.

Poderosa princesa, que bailó cada pieza, aveces con la más fea.

No siempre acertó. Alguna vez la rebeldía se volvió contra ella. Humildad que aprendió de la vida, con lecciones duras que tragó a duras penas.

Poderosa princesa, que no fue a la guerra, y las libró todas ellas.

Ahora, sabia, prudente, alegre y bella, elige su compañía, su soledad, y cada vez a que propósito se entrega.
Alguna vez triste, no se siente valorada.

Poderosa mi princesa, deslumbrado estoy por ella. Suspiraba bajo el disfraz el pájaro oscuro que no dejaba de mirarla.

Guardar

Cuento «Sultana de Istanbul»

¿Cómo guardarme para mí lo que ahora siento? 
En medio de esta tormenta, que despierta,
con la poderosa fuerza de la duda.

¿Estaré haciendo lo que toca,
lo que de verdad interesa,
en medio de tanta furia?

Toca acallar el tono de la voz,
la notoriedad de la opinión.
Toca desplegar la prudencia y el amor.

La belleza deslumbra,
y la vileza desahucia,
dejando esta causa sin hogar.

Toca ser preciso,
sencillo y humilde.
De corazón salvaje y sincero.

Entre un quiero y me muero,
Un puedo y te quiero,
un quiero, y si soy sincero,
no debo ...

Pero, si no falta nada,
¿Para que desperdiciar el tiempo?
Me gusta lo que siento,
y temo hacer daño.

Esa es la razón verdadera.
Guardar, y sentir el viento.
En el palacio del sultán,
cómo el príncipe de cuento.

Inverso

Decir adiós 
para desear verte más tarde.
Rogar ¡quédate!
Y dejar en silencio que te marches.

Un infierno helado
la soledad en compañía de una multitud.
Soñar con ojos abiertos,
eternamente si no estás tu.

Nunca dejas de querer,
nunca quieres olvidar.
Nunca pierdes el compás
de esta canción.

Vuélvete, dame tu mirada,
dame alas y volaré
hasta el filo de tu espalda

Sonríe, déjame morir
en la comisura de tu boca,
de amor, amor.

Amor eterno

Conocí a tanta gente
a la que pude hacer feliz. 
Y sin embargo los dejé 
en mitad del camino. 

Conocí a tanta gente
a la que quise, siendo feliz. 
Y en el rellano me enteré 
que no eran para mí. 

Y ahora que nada importa
si no nos vemos, 
si ya no es corta 
la distancia del sendero. 

Ahora que no te veo
si te miro, 
pero te siento
conmigo. 

Ahora que estoy
al final del camino
a ninguna parte 
si no es contigo. 

Es eterno 
el pulso del tiempo, 
el calor de tu mano, 
El Amor verdadero. 

Nada tiene sentido

Mientras te miro, nada tiene sentido. 
Desconozco el porqué estoy aquí, contigo. 
Somos dos desconocidos. 
Impaciente dejo pasar los minutos y me olvido. 

Imaginando los colores de las flores. 
A ojos cerrados, los olores, 
la caricia del agua del mar, 
en el cielo, volar… 

La cabeza va a estallar, 
nervios a flor de piel . 
No puedo, no quiero parar.
Quiero salir, 
a escondidas, escapar. 

Ir allí 
           Estar contigo 
                                       Soñar 
                                                    Estar cerca 

            FIN

Derramado

Corazón derramado
Amanece
Mar en la luz
Cielo añil 
Frío que despereza

Dame tu mano
Tengo tu espera 
No espero nada de ti
Pierdo la cabeza 

Pájaro que mira y salta
Tira la caña y deja
la cama vacía sin dudas
Para que vengas 

No te detengas
en la orilla de arena
Vuela para que vuelva
Vuela corazón de pecas

Mota oscura
a contraluz 
de la inmensidad
del mar 

Este mar cansado
pausado y quieto 
que nada te pide 
que nada te da 

Yo que solo quise
ser quien te lavaba tus pies 
Y no miraste 
solo que olvidé. 



Cargado

Cargado de razones que pesan hasta rendirme.
  Cargado de defensas de las causas perdidas, de lo imposible.
   Cargado de amor, por las personas, por la vida. 
    Cargado de dolor, por las ausencias, la soledad, mi desdicha. 
     Cargado de vacío, el viaje más costoso, mi enemigo. 
      Cargado de tormentas, de dudas, de mala conciencia, injusta la mía. 
       Cargado de ganas de atravesar el mundo entero, para besarte. 
        Cargado de alegría para derrochar, sin medida.
         Cargado de asombro por lo sencillo, un amanecer, el mar. 
          Cargado de rabia, sin miedo, sin tiempo, sin salida. 
           Cargado de razones para dejarlo todo, y rendirme. 
            Cargado de fantasía si tú enciendes mi día. 
… si tú encendieras mi día. 


Tú mano

Siempre cerca.
A esa distancia infinita,
infranqueable,
paralela. 

Dulzura y tacto. 
Fuerza escondida. 
Tiéndeme tú mano, 
dame la vida. 

Quiero escalar el muro 
que me puso de rodillas. 
Andar el sendero,
regalarte la risa. 

Anhelo extendida
hacia la brecha, 
tu mirada limpia. 
Cogida, tu mano. 

Reina de la luz, 
paciencia fría. 
Volcán de pasión 
retenida, suspira. 

Carcel de otros
silencios ruidosos. 
Curioso exploraría 
tú piel, tus ojos. 

Siempre paciente,  
espero tú viento 
susurrando mensajes
de tu mano, de tu cielo 

… por fin .